La transparencia y la participación son dos pilares fundamentales para que la democracia funcione más allá de lo formal. En este bloque se analiza cómo estas prácticas afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos, y por qué su ausencia puede convertirnos en invitados pasivos del sistema.
Saber y pedir son actos políticos cuando se dirigen a las Administraciones Públicas con el objetivo de mejorar lo común. Esta reflexión busca acercar esos conceptos al terreno real, desde experiencias concretas hasta preguntas que todos deberíamos hacernos.
La Democracia vista desde la Transparencia
Todos sabemos que las Administraciones Públicas (AAPP) son instituciones “difíciles” de trato. Su poder frente al ciudadano es evidente. Y en materia de transparencia no lo es menos. A ninguno nos gusta estar dando explicaciones de por qué se hacen de determinada manera las cosas y en qué información se apoya… A las AAPP tampoco.
Transparencia es un sustantivo muy expresivo para dar contenido al tratamiento de la información pública que se maneja y que, en conjunto, reza así: La información pública es transparente para todos los ciudadanos… Con ella se aspira a SABER antes de actuar –o para mejor actuar–. Todo ello en democracia.
¿Y cómo asegurar la transparencia? No hay manera, es una aspiración, y como tal, requiere de trabajo y de medios para dotarla de confianza. Trabajo y medios para generarla y acercarla al ciudadano.
¡A ver! No se trata de que toda la información que manejan los administradores se ponga en manos del ciudadano general… Se trata de que el ciudadano entienda el funcionamiento de la Administración y el (no) éxito o calidad de “sus productos”. Porque los productos son para el uso y disfrute de todos, y el producto, cuanto más gente lo evalúe, más seguro será (y mejor podremos valorar si la política de turno es la que lo produce, o no).
La transparencia requiere de medios para realizarla, ya se trate de webs públicas en donde “colgar” esa información para la consulta de todos, ya se trate de procedimientos específicos a través de los cuales el ciudadano individual pueda dirigirse directamente a su administración a preguntar/consultar. De lo segundo a lo primero empuja, principalmente, el volumen de consultas ciudadanas y su relevancia… Se puede consultar poco y concluir que la información es de suficiente interés general como para “colgarla” en la web (publicidad activa). Se puede consultar mucho pero las AAPP considerar que no es de publicación general por algún motivo, sí de difusión personal… Pero lo importante es poder tener acceso a la información pública de una forma u otra.
Y eso ya existe.
La transparencia es esencial para el ejercicio del Pluralismo político porque nivela las condiciones de evaluación, que ahora sí se hacen homogéneas. Una información pública hace de input en el debate público y cuestiona las acciones (no) realizadas o a llevar a cabo.
Para casos concretos puedes ir, por ejemplo, a la entrada ¿Cuánto paga la sanidad pública por un atropello?… La realidad dice que, en general, se cobra menos a lo privado de lo realmente gastado en lo público, y eso es porque el gasto conforme a los procedimientos sanitarios empleados es normalmente mayor a lo firmado por convenio público-privado… Por ejemplo, no cuesta lo mismo, ni mucho menos, un parto normal que una craneotomía –quitar y poner (parte) del cráneo–, los procedimientos son totalmente diferentes, y la estancia hospitalaria y tratamiento extrahospitalario, también.
La transparencia se fundamenta en eso, en poder valorar los costes para reclamarlos a quien corresponda (por ejemplo, a una aseguradora). Eso ya lo hace la sanidad privada como negocio que es. Y no hablamos de que la sanidad privada sea más barata, sino de que lo realmente costoso cae del lado público por motivos obvios (el interés de los negocios, entre otros).
La Democracia vista desde la Participación
Pregunta: ¿Cómo participar en la sociedad en la que vivimos?
A lo largo de la plataforma vamos dando respuesta a esta pregunta, primero en la >Escuela… Básicamente se trata de PEDIR después de SABER, pero Pedir a quien consideremos tiene en sus manos la satisfacción de nuestra pretensión. Y esto va de definir la participación en una sociedad democrática, en una sociedad donde los ciudadanos pueden dirigirse a los poderes Públicos para hacer valer una pretensión (particular y/o colectiva).
Algunos casos concretos los tienes en el Blog:
- ¿Cómo exigir que la Sanidad pública cobre a las aseguradoras?
- Listas de espera sanitarias. ¿Cómo ejercer tu derecho a Pedir y elegir entre lo público y lo privado?
- Atención sanitaria: ¿son normales los tiempos de espera? ¿Cómo solicitar mejoras?
- ¿Procesos judiciales en España? ¿Cómo actuar ante retrasos en juicios?
Pero el PEDIR NO siempre acaba en participar. Aquí entra en conflicto lo micro y lo macro, la persona individual frente a los grupos en los que se integra y que ejercen el poder colectivo.
Democracia
Así pues: No se puede prescindir de lo micro, como el ciudadano, para hablar de algo tan macro como la democracia. De ser esto así, sería como pasar de puntillas sobre los actos que la sostienen: la transparencia y la participación.
Sin transparencia ni participación, el ciudadano es un mero invitado en la sociedad en la que vive. Sólo es escuchado a través de la agencia colectiva. Y eso está bien, pero no colma el ideal ni la necesidad ciudadanas.
Todos somos únicos. Ciudadano


