* Tu escuela... Tu plataforma de apoyo... Tu laboratorio social ..

Categoría:

Estudios del malestar

Aquí se recogen recursos-información inspiradores de terceros.

Última actualización 04/24

Estudios del Malestar es un libro escrito por José Luis Pardo, catedrático de filosofía en la Universidad complutense de Madrid, un libro de 2016 pero con una temática muy actual que nos hace reflexionar sobre nuestra sociedad y las fuerzas que la dirigen.

 

  1. De la contraportada…

Hubo un tiempo en que el Estado del bienestar expresaba lo mejor de los proyectos políticos occidentales tras la atroz experiencia de las guerras mundiales. Hoy vivimos en las antípodas, en lo que podríamos llamar el Estado del malestar. La erosión del Estado del bienestar se gestó en los años de bonanza económica y se ha consumado en los de la crisis. Y a esa erosión institucional se suma hoy la política. Todo ello crea un caldo de cultivo del que surgen nostalgias ideológicas y organizaciones populistas que pretenden capitalizar el malestar y convertirlo en un instrumento político electoralmente rentable.
José Luis Pardo entiende la filosofía como el arte de hacer preguntas, y en este libro sagaz y necesario plantea unas cuantas muy certeras: ¿cuáles son los ingredientes de este uso político del malestar? ¿Cuáles son los peligros de una forma de hacer política que parece añorar la acción directa, eludiendo las vías democráticas? ¿Cuál es el papel que debe desempeñar la filosofía ante estos retos? ¿Y la universidad como institución? ¿Y el arte y sus vanguardias?

Al populismo de los tuits, las pancartas y la demagogia, el autor contrapone un pensamiento crítico que nos ayuda a desentrañar la realidad compleja en la que estamos inmersos. Y para ello se sirve del bagaje histórico de la filosofía, empezando por Sócrates y su diálogo en el Gorgias con el virulento Calicles, partidario de la pugna, el conflicto y el enfrentamiento frente al acuerdo, que sentencia: «Qué amable eres, Sócrates, llamas “moderados” a los idiotas.» Analiza también el tránsito de Hegel a Marx, la reaparición en escena de Carl Schmitt y las propuestas de pensadores convertidos en ideólogos como Ernesto Laclau o Philip Pettit, para quienes la filosofía debe estar al servicio de la política. Frente a esta postura, no habría que olvidar la advertencia de Kant: «No hay que esperar ni que los reyes se hagan filósofos ni que los filósofos sean reyes. Tampoco hay que desearlo; la posesión de la fuerza perjudica inevitablemente al libre ejercicio de la razón.» Porque al olvidarla se olvidó también la descripción del «filósofo que debería figurar en el frontispicio de todas las facultades del ramo, esa que dice que «los filósofos son por naturaleza inaptos para banderías y propagandas de club; no son, por tanto, sospechosos de proselitismo». Pensamiento frente al panfleto, reflexión frente al exabrupto y reivindicación de una filosofía crítica que no sea vasalla de la política: he ahí lo que propone Estudios del malestar, una lúcida y argumentada advertencia acerca del malestar en el que vivimos y el que nos aguarda.

  1. En esta url que te propongo encontrarás una síntesis del libro muy adecuada partiendo de que se trata de una obra que analiza las consecuencias de la erosión política e institucional sufrida en las sociedades contemporáneas por la crisis económica y  el declive del Estado de bienestar.https://www.elespanol.com/el-cultural/letras/20161111/estudios-malestar-politicas-autenticidad sociedades-contemporaneas/169983693_0.html

Así pues, el valor más profundo del libro reside en la manera en que acierta a enlazar las políticas de la autenticidad rupturistas que se presentan hoy como alternativa a la vieja política, con corrientes de opinión inspiradas en determinados idearios filosóficos del pasado.

Pardo penetra en los motivos reales del sentimiento de malestar en que estamos instalados, dispuesto a problematizar respuestas tomadas por obvias. Y se pregunta si no late aquí más bien el deseo oculto de acabar con la política, con las vías en que ésta ha venido ejerciéndose en las democracias avanzadas desde la era moderna, y sustituirla por otra cosa. Esa otra cosa sería el populismo, en el fondo un aggiornamento del viejo totalitarismo, enemigo de la democracia parlamentaria, «burguesa», ahora fluidificado por estrategias mucho más pragmáticas -y cínicas- de acceso al poder.

Pardo expone que acontecimientos recientes en la historia española como el 15M, el descrédito de los partidos tradicionales, el auge de nuevas formaciones políticas o la extendida impugnación de la transición democrática han venido siendo interpretados con fórmulas esquemáticas, fuertemente ideologizadas, que apenas permitían reconocer el largo recorrido subyacente al invierno de nuestro descontento. Deshacer este entramado ideológico para penetrar en los motivos reales del sentimiento generalizado de malestar en que estamos instalados es el empeño de Pardo en este libro, dispuesto a problematizar algunas de las respuestas tomadas por obvias.

Así, tras el repertorio de eslóganes que hoy nutren el imaginario de otra política en nuestro país -acabar con la casta, dar voz al pueblo, hacerlo intervenir directamente en la acción política, tomar la calle, realizar la verdadera transición, etcétera-, Pardo recurre a la historia de la filosofía, indagando en las fuentes y los avatares de un «realismo político» que, desde el Calicles platónico hasta Carl Schmitt, pasando por Hegel y Marx, vendría a recalar en las propuestas de pensadores recientes convertidos en ideológos como Ernesto Laclau, un claro referente de Podemos.

Pardo relata cómo el impulso primero de su libro surgió una tarde del año 2010, en que cierto pensador francés convocó en la Facultad de Filosofía de la Complutense a una gran audiencia, ansiosa de oírle pronunciar la palabra mágica «comunismo», como si se tratase de la última forma superior de incorrección política aún posible. Y explica que para unos jóvenes frustrados por la amenaza de desaparición de sus estudios en aras de una miope modernización del conocimiento, adherir la marca «filosofía» a esta operación de rescate de un término siempre sobrecargado semánticamente, como una suerte de compromiso más auténtico que el de otros proyectos políticos, tuvo que resultar algo necesariamente cautivador, al sugerirles que su disciplina podía llegar a ser algo tan útil como para vencer al enemigo y fundar un nuevo mundo.

Resulta oportuno su recordatorio de que el acuerdo entre los países democráticos tras la Segunda Guerra Mundial no supuso sólo una paz militar, sino también una paz social, de la que emanó el Estado de Bienestar; y el de que su erosión anticipó la brecha abierta ahora en el consenso constitucional de la transición española, generando un doble movimiento de deslegitimación. De él se nutren por igual indignacionismo e independentismo. En este espacio de disgregación, la estrategia política de «gobernar con las encuestas», prometiendo medidas dispersas para captar a distintas franjas del electorado -según una estricta lógica del mercado, por cierto- aunque exitosa a corto plazo, acaba delatando su incapacidad para lograr una verdadera cohesión del todo social.

El libro de Pardo constituye, así pues, un conveniente aviso de los peligros del adanismo político que nos rodea y que, más que solucionar el descontento, lo instrumentaliza. Pero la evidencia de la pobreza material y política nacida de la crisis económica, y del consiguiente deterioro real de los términos del pacto social, sigue estando ahí. Y del mismo modo que «comunismo» o «republicanismo» funcionan en el imaginario político actual como recetas de prestigio que no necesitan precisar su contenido, otros referentes simbólicos como «democracia» o «Estado de bienestar» son constructos históricos no inamovibles, sino requeridos de revisión y reforma si no queremos despedirnos del todo de los viejos ideales de redistribución e igualdad de la socialdemocracia.

El desplazamiento hacia una lucha simbólica por el mejor etiquetado político no es algo inducido sin más por la nostalgia de la revolución. Han sido instancias menos democráticas y definidas que el parlamento y nuestros legítimos representantes quienes antes han desplazado el lugar del ejercicio del poder para imponer unas severas condiciones -no sólo económicas- y un limitado margen de actuación a los poderes públicos. Y esta parte de la historia de nuestro malestar, como asume Pardo en el epílogo, aún está por escribir.

1 comentario en “Estudios del malestar”

  1. Yo destaco varias cosas del texto:
    1. Los motivos reales del sentimiento de malestar se reducen al deseo oculto de acabar con la política como se ha venido ejerciendo en las democracias avanzadas desde la era moderna, y ello sustituyéndola por el populismo, lo que en el fondo no es más que una puesta al día del viejo totalitarismo, enemigo de la democracia parlamentaria.
    2. Ante el populismo de los tuits, las pancartas y la demagogia, el autor contrapone un pensamiento crítico que ayuda a desentrañar la realidad compleja en la que estamos inmersos. Y para ello se sirve del bagaje histórico de la filosofía.
    3. Recordar que el acuerdo entre los países democráticos tras la Segunda Guerra Mundial supuso una paz militar y social que condujo al Estado de Bienestar; un referente simbólico y constructo histórico que requiere de revisión y reforma si no queremos despedirnos de los viejos ideales de redistribución e igualdad de la socialdemocracia.
    4. Hoy se parte con una estrategia política de «gobernar con las encuestas» y que se apoya en prometer medidas dispersas para captar a distintas franjas del electorado según una estricta lógica del mercado; una estrategia que es incapaz de lograr una verdadera cohesión del todo social a medio-largo plazo.
    5. La lucha simbólica por el mejor etiquetado político impone severas condiciones y un limitado margen de actuación a los poderes públicos. Esta parte de la historia de nuestro malestar, como asume Pardo en el epílogo, aún está por escribir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *