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Democracia de trincheras

Aquí se recogen recursos-información inspiradores de terceros.

mayo 2023

Orriols, LLuis. Democracia de trincheras (2023). Península.

En este ensayo publicado hace muy poco –en enero 2023-, el politólogo Lluís Orriols analiza por qué votamos a quien votamos. Desde esta reflexión conectamos aquí con lo planteado en la plataforma saberpedirconvivir.

Para empezar, el título llama poderosamente la atención porque nos evoca un escenario de guerra permanente donde la forma de residenciar el poder del Estado en la voluntad ciudadana se realiza bajo las coordenadas del bando ganador Nosotros-amigo siempre enfrenado al bando Ellos-enemigo… En consecuencia, la soberanía nacional se insinúa con un talante marcadamente imperativo y sospechosamente representativo, y ello porque la institución central del sistema político parece mutar desde el Parlamento a la Trinchera. O mejor dicho, desde el Debate a la Guerra… Un planteamiento interesante en la medida en que esta representación no nos resulta ajena a la realidad de la vida política actual.

Pero a nuestro juicio lo más interesante -“en lo que nos toca”- es la contraposición inspiradora con saberpedirconvivir porque ésta evoca un escenario de convivencia democrática asentado en la propia política de la vida y que es atravesado por sus propias trincheras con el objetivo de impulsar el progreso y bienestar… Sólo que la dirección de avance es la contraria, de la Guerra al Debate…, del individuo a la colectividad.

Todo ello bajo un enfoque desde la psicología persona-ciudadano.

 

PLANTEAMIENTO.

El ensayo plantea la interesante cuestión de si hoy las elecciones son una verdadera estructura de incentivos para que el Gobierno lo haga bien desde una evaluación-comparación informadas por parte del ciudadano-votante acerca de los candidatos, o si más bien es una estructura construida sobre vínculos emocionales y de lealtad grupal donde el votante se reconoce como parte de un colectivo concreto enfrentado al resto… Cuestiones éstas que trascienden hacia el terreno de la convivencia y del mantenimiento del sistema democrático-parlamentario al poner en su centro a los Partidos Políticos en tanto instrumentos principales para la participación política (ver art 6 de la Constitución).

DESARROLLO.

El ensayo tiene su eje en la construcción social de la identidad, una construcción realizada desde un sentimiento de pertenencia individual al grupo Nosotros, grupo con el que nos identificamos y creamos vínculos emocionales; grupo desde el que nos comparamos al Ellos de forma sesgada e interesada para vernos-asegurarnos superiores-mejores y proteger así la autoestima que procura nuestro bienestar emocional.

Desde aquí se entra en esa Identidad de partido que orienta la toma de decisiones de los votantes y que va ligada a vínculos emocionales que tejen la realidad política, una realidad política que lleva a… 1) El atrincheramiento de la opinión pública en su propio partido debido a una fuerte adhesión emocional y en oposición al partido rival. Un atrincheramiento que trae como consecuencias: La aversión hacia el contrario. El arraigo de la intolerancia. El deterioro de la capacidad individual para seleccionar y controlar objetivamente a los Gobernantes… 2) La conversión de los partidos en “guías de opinión” con el objetivo de ayudar al ciudadano a decidir rápidamente. Unas “Brújulas” que traen como consecuencias la emisión de juicios por parte de aquel sin saber/conocer lo necesario y a lo que se le añade la introducción de sesgos que afectan al funcionamiento de la democracia.

El CAPITULO 3 se adentra en cómo nos informamos para atribuir responsabilidades políticas sin tener el conocimiento suficiente. Lo hacemos seleccionando la información que afirma nuestras tesis e intereses descartando el resto -los llamados sesgos de confirmación a lo que se le añade que, en respuesta a la disonancia cognitiva que “nos descoloca”, optamos por reforzar las posiciones que nos hacen autoproclamarnos como votantes de lo Mejor, frente a lo Peor que sólo reside en los Otros. De esta manera confirmamos esos prejuicios que pensamos no tenemos –ilusión de objetividad– y queda afectada nuestra capacidad para controlar al Gobernante porque pensamos que la verdad está siempre de nuestro lado…Como resultados: Nos hacemos insensibles. Caminamos hacia la desafección. Decae la lógica de la democracia.

Ya en el vasto terreno de la comunicación, de la opinión pública y “del todo por la audiencia”, se nos plantean algunos interesantes consejos para informarnos bien sobre los hechos: Buscar la refutación de ideas y rebajar las defensas ideológicas. Reivindicar el valor social a cambiar de opinión tras escuchar a los que no son compañeros. Ponernos en el lugar del otro. Fomentar el debate público que combina rigor-respeto con la diversión-entretenimiento…, e ¡Importante, visto lo visto!… Evitar jalear y retuitear un mensaje con un “zasca”.

En el CAPITULO 4 nos encontramos con los Héroes de la Democracia: los llamados Votantes ambivalentes, pero también los Votantes leales, los primeros personas que dejan de creerse el argumento oficial de su partido y que empiezan a dudar de que siempre tenga razón, los segundos, votantes identitarios que hacen de su lealtad el dique de contención que evita las fugas de votos.

Los CAPITULOS 5 y 6 tratan sobre la polarización en España y las trincheras ideológicas, dos cuestiones con consecuencias negativas para nuestra democracia: Dificultan los consensos para realizar reformas duraderas. Disminuyen la tolerancia. Cuestionan el espacio que tienen los demás para hablar.

El CAPITULO 7 plantea el lado bueno de perseverar en la identidad de partido, fundamentalmente, que con ella se ahonda en el buen gobierno cuando la voz leal descontenta se hace escuchar y se actúa en consecuencia para garantizar la continuidad.

Concluye el CAPITULO 8 con… “en el término medio está la virtud”. Las democracias necesitan encontrar el equilibrio entre los votantes independientes-racionales (esos que perseveran en la rendición cuentas de los políticos, los ambivalentes) y los votantes leales (aquellos que son garantía de estabilidad democrática por quedar apegados a la tradición de la continuidad).

En fin, y como se sintetiza en la propia contraportada del ensayo, en él se abordan las claves sobre el papel decisivo que tiene la identidad en nuestra democracia.

 

CONEXIÓN CON EL SENTIR DE LA PLATAFORMA.

Saber y pedir para convivir se hace eco de estas notas centradas en la identidad e ideología de partido, también de la necesidad de una clara vocación de participación ciudadana para garantizar un buen gobierno democrático y el propio bienestar personal… La plataforma lo concreta en: Saber por parte de la persona-ciudadano acerca de lo que se dice y (no) se hace en los partidos. Pedir ser escuchado por quienes nos representan o aspiran a hacerlo. Convivir en un mundo pluripartidista y pluriideológico donde todas las personas somos distintas, valiosas, y aspiramos a ese reconocimiento mutuo.

En fin, la ambivalencia impulsa el ejercicio del Saber y del Pedir, y la lealtad sostiene una sana necesidad de ConvivirUna triada para/por la democracia y el sano crecimiento personal.

3 comentarios en “Democracia de trincheras”

  1. Buenas tardes.
    A la luz de los días políticos que vivimos llenos de reproches etc etc… sólo decir que, a mi juicio, la POLITICA DE TRINCHERAS es anterior al VOTANTE-ciudadano de trincheras, al fin y al cabo si entre unos pocos partidos en el ejercicio de sus obligaciones al servicio de todos los ciudadanos -que es lo más grave- , no se pueden poner de acuerdo casi en nada -ni siquiera en algo tan elemental como renovar unos tribunales o actualizar la financiación territorial, ambos temas pendientes desde hace años-, muchos menos acuerdos pueden haber entre millones de individuos por mucho que nos afiliemos o simpaticemos y así reduzcamos el «mundo» a unos pocos intervinientes, temporales… temporales y encima reñidos.

    Vamos, que al final creo todo se reduce a lo mismo: a luchar sólo para ganar, no para crecer democráticamente más y mejor. Y eso teniendo un punto fijo en el horizonte al que avanzar en conjunto y como sociedad.
    Entristece, pero es lo que hay.

  2. Yo creo que las trincheras las usamos todos cuando abandonamos el principio «vivir y dejar vivir», cuando el mundo del diálogo se hace chiquitito y el «vivir» sólo pasa por no dejar vivir a otros… Parece un mundo muy lejano; pero no lo es tanto, está en la esencia de todas las sociedades que ha habido y probablemente la democracia sea el estado social más avanzado en este sentido… Pero la democracia también recurre a las trincheras, y seguramente en mayor número porque las voces son más y todas buscan hacerse oir.

  3. Estoy de acuerdo con lo dicho.
    Yo creo que la democracia peligra cuando los espacios de negociación se reducen; ¿de qué sirve tenerla si el resultado es contar con n partidos que no negocian? Para mí las trincheras son éstas, las de la incomunicación, las de ocultar tras una palabra tan bonita como es «democracia» el hecho de que la convivencia se complica porque no se habla para acordar, sino para negar al otro o sólo dejar ver de él lo peor.
    Gracias por este libro, yo creo que es bueno tomar conciencia de la democracia en la que vivimos o que nos rodea.

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