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Retos del SNS de la mano de la transición demográfica

Retos del SNS de la mano de la transición demográfica

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Última actualización hace 1 año

Aquí nos referimos al artículo de FUNCAS (jul 2023) Los retos del sistema sanitario a la luz de la transición demográfica, de Camila Regueiro-ONS y Beatriz González López-Valcárcel.

Esta entrada tiene su introducción en Sostenibilidad en la atención sanitaria: retos y oportunidades.

Impacto de la transición demográfica en el sistema sanitario

PPara empezar, decir que la transición demográfica se caracteriza por el envejecimiento progresivo de la población y otros fenómenos demográficos como la concentración urbana, la baja natalidad y las migraciones desde el exterior. Según las proyecciones del INE, en 2050, en España, habrá prácticamente el doble de personas mayores de 70 años que niños en edad pediátrica, y más del 29% de la población residente habrá nacido en el extranjero. Esa transición demográfica impone nuevos retos, o vuelve más imperiosos los preexistentes, para los sectores sanitario y sociosanitario.

Retos principales del SNS ante la transición demográfica

El artículo analiza cuatro retos principales que se cierran con una síntesis y propuesta de líneas de acción.

Los retos son:

  • RETO 1. ENVEJECIMIENTO SALUDABLE Y PREVENCIÓN como clave para moderar o expandir el uso de recursos y la necesidad de financiación
  • RETO 2. CAMBIO CLIMÁTICO Y SALUD
  • RETO 3: ORGANIZACIÓN y COORDINACIÓN DEL SISTEMA SANITARIO Y SOCIOSANITARIO
  • RETO 4: NECESIDADES DE FINANCIACIÓN DEL SISTEMA SANITARIO Y DE LOS CUIDADOS DE LARGA DURACIÓN

Síntesis y propuestas ante el reto demográfico

Y como síntesis y propuestas de acción (transcritos prácticamente en su literalidad):

El reto demográfico para España se refiere al envejecimiento progresivo de la población (en 2050 el 30,4% tendrá más de 65 años), el aumento de la tasa de dependencia, la baja tasa de natalidad y las migraciones desde el exterior (con un flujo promedio de 330.000 entradas anuales entre 2020 y 2050), la concentración urbana y la desigual evolución poblacional entre CC. AA.
Tras la caída asociada a la pandemia, la esperanza de vida seguirá aumentando. Así, en 2050, se prevé que la esperanza de vida a los 65 años sea casi 22 años para los hombres y 25,4 años para las mujeres.

Esa transición demográfica supone la intensificación de la transición epidemiológica hacia las enfermedades no transmisibles y las asociadas al envejecimiento. La salud se deteriora con la edad y aparecen comorbilidades y aumentos de discapacidad, dependencia y pérdida de autonomía funcional en edades avanzadas. Por ejemplo, con 90 años, la tasa de personas con discapacidad multiplica por 24 la de 25-34 años.
De este modo, la transición demográfica tiene consecuencias directas sobre la salud y sobre el sistema sanitario.
La evidencia sugiere que en España se está consiguiendo avanzar hacia un envejecimiento saludable. La esperanza de vida en buena salud a los 65 años está mejorando tendencialmente, y la encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia de 2020 muestra una disminución muy notable del porcentaje de personas de edad avanzada con limitaciones de actividad, comparada con la de 2008.

Retos del SNS ante la transición demográfica: desafíos clave

El PRIMER RETO del sistema sanitario es el envejecimiento saludable, que será uno de los grandes determinantes de la necesidad de recursos, personales, materiales y financieros, y su organización. Para avanzar en esa dirección, es fundamental la prevención temprana (sobre todo de los problemas de salud mental) y la prevención de caídas en ancianos.

No toda intervención preventiva es coste-efectiva, y generalmente las intervenciones sobre el entorno dirigidas a la comunidad son más coste-efectivas que las dirigidas a las personas individualmente, desde la clínica o con políticas no sanitarias. En cualquier caso, la mejor evidencia sobre coste-efectividad de la prevención es la local, pues no hay lecciones universales.

El SEGUNDO RETO para el sistema sanitario es el del cambio climático, que además de un desafío ambiental tiene repercusiones directas sobre la salud en personas mayores. Además, hace cambiar los flujos migratorios.

El conocimiento de las consecuencias sobre la salud y la utilización sanitaria de las manifestaciones del cambio climático (olas de calor, inundaciones, incendios) permitiría en algunos casos prevenir sus efectos.

El reto del cambio climático requiere un abordaje global, planetario y de todas las políticas. El sector sanitario puede contribuir a aminorar el problema mejorando la eficiencia energética de sus instalaciones y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

El TERCER RETO, muy general, es la necesidad de cambios organizativos y de gestión, así como la adaptación de la oferta sanitaria. En cuanto a los recursos humanos, se necesitarán más médicos de familia, personal de enfermería y nuevas profesiones (incluyendo traductores y mediadores culturales). Dada la proyección de déficit de unos 10.000 médicos de familia para 2028, a corto plazo, se propone aumentar el numerus clausus de medicina y las plazas MIR de medicina de familia, incentivar las jubilaciones voluntarias más allá de la edad legal, pero también cuidar a los profesionales con políticas de reclutamiento y retención. La atención sanitaria en domicilio, los cuidados paliativos y la ruralidad han de abordarse con múltiples actuaciones y un uso eficiente y apropiado de las nuevas tecnologías de comunicación, sin dejar a nadie atrás, y en particular a los ancianos con escasas habilidades tecnológicas.

Retos del SNS ante la transición demográfica: recursos y financiación

Los cuidadores informales (85% del gasto de las enfermedades mentales, demencia senil y Alzheimer en ancianos) también son recursos humanos para la salud, y un importante reto del sistema es visibilizar su valor e integrarlos formalmente en la red de cuidados. De hecho, el principal reto organizativo del país es lograr el continuo asistencial, coordinando e integrando la sanidad y los cuidados de larga duración.
En cuanto a los recursos materiales, hay dos grandes áreas: a) la necesidad de conservar la capilaridad de la red sanitaria en el territorio, facilitando el acceso a los servicios incluso para las poblaciones rurales más remotas, y b) la necesidad de desinstitucionalizar los cuidados de larga duración, reconvirtiendo la red de residencias actual, con unas 400.000 plazas, en una oferta más diversificada y acorde a las preferencias de las personas mayores y sus familiares.
Los cambios organizativos y de recursos serán factibles si se apoyan en cambios de fórmulas de financiación a los proveedores y los incentivos a nivel de micro y mesogestión.

Conseguir la financiación necesaria para la sanidad y los cuidados de larga duración constituye el CUARTO RETO del sistema sanitario. Las proyecciones de gasto sanitario son muy dependientes del escenario asumido en cuanto a envejecimiento y otros factores no demográficos (productividad, elasticidad renta, desarrollos tecnológicos).
La eficiencia del gasto sanitario es una clave importante. Desde la definición de la cartera de servicios basada en la evidencia sobre su coste-efectividad, hasta la reducción de las actividades de bajo valor terapéutico, la práctica de la medicina defensiva, o la mejora de la seguridad del paciente, hay intervenciones y programas dirigidos a mejorar la eficiencia del gasto a los que prestar atención.

Esperamos que estos breves apuntes aporten conocimiento acerca del inmediato reto de la transición demográfica.

4 comentarios en “Retos del SNS de la mano de la transición demográfica”

  1. DATO: El factor demográfico sería responsable de la cuarta parte del aumento del gasto sanitario proyectado a medio-largo plazo.
    REFLEXION: Aquí el envejecimiento saludable marca una gran diferencia porque habla del estado de salud de la población, donde es fundamental la prevención temprana (centrada en los problemas de salud mental) y la prevención de caídas en ancianos. Así, las intervenciones sobre el entorno dirigidas a la comunidad local son más coste-efectivas que las dirigidas a las personas individualmente, de manera que aquéllas son las óptimamente llamadas a ejecutar.

    Gracias por el artículo.

    1. Vivimos en sociedades cada vez más envejecidas y este proceso genera nuevas necesidades y problemas de salud pública que tendremos que afrontar y sufragar.
      La cuestión de la transición demográfica y cambio intergeneracional es uno de los mayores retos al que nos enfrentamos. Vivimos en sociedades que han aumentado la calidad de vida y longevidad de su población a partir de la contención de enfermedades y el control de problemas de salud en general, Hoy avanzar hacia un envejecimiento saludable es lo oportuno viniendo de donde venimos (del bienestar genaral) pero para ello hay que poner a trabajar no sólo al sistema sanitario, sino también al educativo y asistencial… Educar para poder vivir con buena calidad de vida los últimos años. Asistir para ayudarnos a disfrutar de la buena calidad de vida que nos da la educación y nuestra propia constitución física.. A mi juidio, estos dos aspectos son clave en la actual evolución del bienestar de la población, bienestar que no siempre nos va a venir dado desde fuera sino desde el propio ejercicio personal de la libertad (construyendo calidad de vida desde edades más tempranas o evaluando necesidades suplementarias de ayuda para alcanzar nuestras metas).
      En fin, de la transición demográfica se habla por todas partes, pero en materia de salud queda encarnada en el propio cuerpo, que, y eso aún es así, tiene su fin.

  2. La transición demográfica junto con la «transición medioambiental» probablemente sean los mayores retos de salud a los que nos enfrentamos. No me parece estemos aún muy preparados para abordarlos, pero espero lo estemos pronto porque de ello dependerá la supervivencia de sistemas de salud como sl SNS y similares -incluídos los privados-

  3. Yo tengo una pregunta ¿por qué alargar la vida de la población? ¿por qué no quedarnos sólo en mejorar la calidad de vida mientras se vive?. Lo pregunto porque hoy se habla mucho de lo primero, también de lo segundo, pero parece que estamos instalados en un prueba de velocidad para alargar la vida y yo no creo que esto sea lo que necesitamos -ni debamos tener-, es más, ésto agudizaría problemas, hoy por hoy ya graves, por ejemplo, el de una juventud cada vez más «acorralada» porque el mundo lo guían los mayores (o al menos los que votan)

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