Muchas veces utilizamos los términos igualdad y equidad como sinónimos. Se tiende a confundirlos. Ambas palabras hacen referencia a conceptos relacionados, pero que no suponen lo mismo. A nivel social, existen diferencias notables y abordan diferentes aspectos de la igualdad.
Es mejor saber bien lo que significan para, llegado el caso, pedir en consecuencia. Sólo así garantizaremos una feliz convivencia.
Igualdad y equidad en la vida de la persona en sociedad
Así que, primero, DEFINAMOS:
Qué es la igualdad en la sociedad
La IGUALDAD se refiere a la acción de tratar a todas las personas de la misma manera (ante la ley, sin discriminación, ni privilegios), independientemente de sus diferencias individuales (género, raza, economía etc…). Implica la distribución uniforme de recursos, oportunidades y derechos entre todos los miembros de una sociedad eliminando las disparidades injustas y garantizando que cada individuo tenga las mismas posibilidades de éxito.
La igualdad es un término amplio con el que se alude a un trato no diferenciado, sin privilegios ni prejuicios, para todas las personas independiente de su grupo de población, sexo, religión o condición social. La RAE lo recoge como: “Principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones.” Más relevante aún es que la igualdad aparece como un derecho consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidad en 1948… Significa tratar a todo el mundo por igual, es decir, que todas las personas cuenten con las mismas oportunidades y recursos. Esto implica que seamos iguales en derechos y en oportunidades.
Si bien esto en la teoría puede sonar a lo que es “justo”, en la práctica suele crear situaciones injustas. Por ejemplo, si damos los mismos recursos a todos, sin tener en cuenta las desigualdades históricas y estructurales, perpetuamos la desigualdad.
Qué es la equidad y su relación con la justicia social
La EQUIDAD, por su parte, es la forma de administrar lo justo, de manera imparcial, equitativa. Una interpretación recogida por la RAE, como “disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece”, aplicable también en el marco de la justicia social.
La equidad pretende ser justo o impartir justicia, pero teniendo en cuenta que cada quién es diferente porque tenemos necesidades individuales diferentes y vivimos experiencias distintas, por lo cual necesitamos un trato específico. Esto significa reconocer las diferencias individuales y proporcionar apoyo adicional a aquellas personas que, por la forma en la que el sistema opera, se encuentran invisibilizas y/u oprimidas. Estamos hablando entonces de cambiar las reglas del juego, de tal manera que equilibremos el terreno… La equidad consiste pues, en que las oportunidades y recursos no sean las mismas para todos, sino que se ajusten a las circunstancias o necesidades específicas de cada persona, alcanzando un resultado igualitario.
En fin, la EQUIDAD se centra en la justicia y la imparcialidad, reconociendo las diferencias individuales y respondiendo a las necesidades únicas de cada persona. La equidad implica proporcionar a cada individuo lo que necesita específicamente para tener las mismas oportunidades y alcanzar el mismo nivel de bienestar que los demás. En lugar de tratar a todos por igual, la equidad se basa en el principio de tratar a cada persona según sus circunstancias particulares.
Ejemplos de igualdad y equidad en la sociedad
Ahora, algunos EJEMPLOS:
Ejemplos de igualdad en la sociedad
Igualdad de género: define la equivalencia de los hombres y las mujeres en el disfrute de los mismos derechos, sin privilegios ni discriminaciones. El género no debería ser un impedimento para tener las mismas oportunidades.
Igualdad de oportunidades: Todos los seres humanos deberíamos tener las mismas oportunidades para poder desarrollarnos de forma integral. La mayoría de estados democráticos tratan de aplicar este tipo de igualdad, pero en la práctica es difícil, por ejemplo, el nacer en una familia más humilde tal vez tenga menos oportunidades de permitirse estudios universitarios.
Igualdad social: poder disfrutar de todos los derechos civiles, económico, políticos y jurídicos. Como derecho a poder tener una casa, un sueldo, poder votar…
Ejemplos de equidad en la justicia social
Equidad de género, relacionado con el término de igualdad de género, aquí se opta por dar un trato preferencial a las mujeres puesto que tradicionalmente han sido el género discriminado, ofreciendo intervenciones dirigidas exclusivamente a las mujeres para que puedan tener el mismo peso social, económico, político y jurídico que los hombres.
Equidad social, es el conjunto de medidas que se aplican para garantizar que todas las personas tengan acceso a las mismas oportunidades, teniendo en cuenta sus diferentes circunstancias.
Diferencias clave entre igualdad y equidad
POR CONCRETAR…
Hablemos de las diferencias Clave.
Diferencias en el enfoque entre igualdad y equidad
En el enfoque: Mientras que la IGUALDAD se centra en la uniformidad y la distribución igualitaria de recursos, la EQUIDAD se enfoca en la justicia y la atención a las necesidades individuales.
Diferencias en los resultados de igualdad y equidad
En los resultados: La IGUALDAD busca la igualdad de resultados, donde todos tienen acceso a las mismas oportunidades y derechos. Por otro lado, la EQUIDAD busca la igualdad de oportunidades, asegurando que todos tengan la capacidad de alcanzar su máximo potencial, incluso si eso significa proporcionar recursos adicionales a aquellos que están en desventaja.
Igualdad y equidad frente al reconocimiento de la diversidad
En cuanto al reconocimiento de la Diversidad: La EQUIDAD reconoce las diferencias individuales en términos de género, raza, clase social, capacidad y otros factores, y adapta las políticas y prácticas para abordar esas diferencias. La IGUALDAD, por otro lado, puede pasar por alto estas diferencias al tratar a todos de la misma manera.
Por qué comprender la diferencia entre igualdad y equidad es fundamental
Comprender la diferencia entre ambos conceptos es fundamental para diseñar políticas y programas efectivos que promuevan la justicia social y la inclusión. Si bien la igualdad es un objetivo importante, la equidad es esencial para abordar las desigualdades sistémicas y garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades para prosperar.
La IGUALDAD “trata de tratar” a todos por igual, mientras que la EQUIDAD “trata de tratar” a cada uno de manera justa según sus necesidades individuales. Al reconocer y abordar las diferencias individuales, podemos avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa para todos.
Igualdad y equidad: puntos en común en la búsqueda de justicia social
…Ahora hablemos de los puntos comunes.
En particular, ambas comparten un objetivo fundamental: eliminar las barreras y los obstáculos que impiden el progreso y el bienestar de las personas. Se trata de crear un entorno donde cada individuo tenga la oportunidad de desarrollarse plenamente, sin importar sus circunstancias o características personales.
Diferencias esenciales entre trato igualitario y justicia equitativa
PARA MÁS CONCRETAR…
¿Entonces cuáles son las diferencias principales?
Aquí nos apuntamos a la visión de Susan K Gardner, que no lo podría simplificar de mejor manera: «La igualdad es dar a todos un zapato. Equidad es dar a todos un zapato de su talla».
Esta frase ejemplifica de manera clara y concisa la distinción fundamental entre ambos conceptos. Mientras que la IGUALDAD busca tratar a todos por igual, la EQUIDAD reconoce las diferencias individuales y proporciona recursos y oportunidades de acuerdo con las necesidades específicas de cada persona.
Aplicación práctica de la igualdad y la equidad desde la perspectiva de género
EJEMPLOS de aplicación de la Igualdad y la Equidad.

Igualdad de género según ONU Mujeres
Según el glosario de ONU Mujeres, la IGUALDAD de género se refiere “a la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres y de las niñas y los niños”. No significa que las mujeres y los hombres sean iguales, sino que los derechos, responsabilidades y oportunidades no dependerán de si nacieron con determinado sexo.
Además, implica que los intereses, necesidades y prioridades de ambos grupos se toman en cuenta en todos los ámbitos de la vida.
Un aspecto importante en esta definición es que la igualdad de género es un asunto que concierne e involucra tanto a los hombres como a las mujeres. Agrega, además, que la igualdad entre todas y todos se considera una cuestión de derechos humanos y un requisito, a la vez que un indicador del desarrollo centrado en las personas.
Equidad de género y justicia social en el marco internacional
Por la parte de EQUIDAD, el glosario de ONU Mujeres establece que: “la equidad de género contiene un elemento de interpretación de la justicia social, generalmente basada en la tradición, costumbres, religión o cultura, más frecuentemente en detrimento de las mujeres”. Se muestra rotundo, además, al afirmar que “ese uso de la equidad con respecto al adelanto de las mujeres es inaceptable”.
Estos motivos impulsaron que, a partir de la conferencia de Beijing, en 1995, se acordase utilizar el término “igualdad”. Así, la terminología preferida dentro de las Naciones Unidas es igualdad de género, en lugar de equidad de género.
Qué debe garantizar la igualdad de género en la sociedad actual

La igualdad de género tiene por misión disolver esa visión privilegiada de lo masculino como verdad universal, en favor de una igualdad de derechos, de oportunidades y de responsabilidades entre mujeres y hombres. Un objetivo que debe hacerse realidad desde la misma infancia, de modo que el sexo de nacimiento no sea en ningún caso un impedimento para el desarrollo personal, económico y social.
Igualdad de género en el espacio metropolitano trata de legislar e implementar acciones que se demuestren efectivas en asegurar el acceso a la educación, al mercado laboral y a una movilidad más adecuada a las necesidades, también de las mujeres. Un cambio que depende de la vocación política y del compromiso colectivo por un mundo inclusivo en el sentido más amplio. Afortunadamente, las ciudades, a través de las administraciones municipales, están cada vez más implicadas en promover la igualdad como pilar de bienestar de las personas.
Igualdad y equidad en el ámbito empresarial y financiero
En la esfera empresarial se ha producido un cambio que nace de un espíritu práctico que obliga a perseguir la igualdad entre géneros. Está demostrado que las mujeres son buenas para el negocio y su situación es claramente mejorable. Los hombres ganan más que las mujeres que ocupan el mismo puesto y los emolumentos de ellas son inferiores en lo que respecta a la retribución variable. A lo que añadir la menor presencia de mujeres directivas… Pero en el sector financiero hay algo aún más preocupante: la falta de acceso de la mujer al sistema financiero.
Aún estamos muy lejos de cumplir el objetivo marcado por el Banco Mundial sobre el acceso universal al sistema financiero en 2020. Y hoy, no tener cuenta corriente significa no tener acceso a productos de ahorro, a créditos, a un seguro básico personal y para el cuidado de la familia. Las mujeres, en general, viven más años y ganan menos, por lo que su capacidad de ahorro es menor.
Pero, además, su cultura financiera es escasa, por lo que su gestión del dinero es peor, lo que las convierte en personas dependientes en el ámbito financiero y hace casi imposible que gocen de igualdad efectiva con respecto al hombre. Reducir la brecha de género con la inclusión y lograr una mayor educación financiera de las mujeres fomentarían una mayor estabilidad en el sistema bancario y mejorarían el crecimiento económico. Por esta razón, las entidades financieras españolas dedican ingentes recursos materiales y humanos a proyectos con estos dos objetivos.
Compromiso social para avanzar hacia la igualdad efectiva
En el tema de la igualdad de género, hace falta que se impliquen todos los agentes de la sociedad; desde empleados que exigen igualdad de oportunidades y de salario, hasta inversores que buscan empresas más competitivas, pasando por clientes que eligen productos y servicios en función del compromiso de las compañías con la diversidad.
En esta lista de protagonistas no pueden faltar los padres que eduquen a sus hijos en igualdad, los reguladores que entiendan que para alcanzar la paridad hay que implantar medidas que hagan más equitativo el mundo laboral, y las empresas que confíen su destino a directivos plenamente convencidos de que la diversidad, la inclusión y la equidad son tres ejes fundamentales tanto para su supervivencia como para su desarrollo.
El camino se hace andando, pero hay que acelerar el paso.
La equidad en el entorno laboral y la igualdad de oportunidades

Alcanzar el éxito en la equidad en el entorno laboral equitativo los empleados deberían tener igualdad de oportunidades de crecimiento profesional, acceso a recursos y beneficios, y ser tratados con respeto y dignidad en el lugar de trabajo.
Qué implica un entorno laboral equitativo e inclusivo
- Se reconoce y valora la diversidad de talentos.
- Se respetan las experiencias y perspectivas de cada individuo.
- Se toman medidas para eliminar cualquier forma de discriminación o sesgo.
- Se incluyen políticas de contratación justas y transparentes.
- Se ofrecen programas de desarrollo profesional accesibles para todo.
- Se hacen evaluaciones de desempeño objetivas.
- Se establecen sistemas de compensación equitativos.
Además, la equidad en el lugar de trabajo implica fomentar un ambiente inclusivo incluir link a entrada Integración e Inclusión donde todos los empleados se sientan seguros para expresar sus opiniones, contribuir con sus ideas y participar plenamente en la cultura organizacional. Gracias a esto, las empresas pueden mejorar la moral y la satisfacción de los empleados, aumentar la retención del talento y mejorar su reputación como empleador comprometido con la diversidad y la inclusión.
Políticas de igualdad y oportunidades laborales para un entorno justo
Las políticas de igualdad y de oportunidades laborales deben establecer normas claras y transparentes que aseguren que todos los empleados tengan acceso a las mismas oportunidades de crecimiento y desarrollo, independientemente de su género, edad, origen étnico, orientación sexual u otras características personales.
Ejemplos de políticas de igualdad y equidad en la empresa
- Política de contratación inclusiva: No discriminar por motivos de género, edad, origen étnico, orientación sexual u otras características protegidas por ley.
- Política de promoción basada en el mérito: Todas las oportunidades de promoción se otorgarán en función del desempeño y el mérito de cada miembro, sin importar su género u otras características personales.
- Programas de capacitación y desarrollo: Ofrecer programas de capacitación y desarrollo profesional accesibles para todos los empleados.
- Cultura de inclusión y respeto: No tolerar ninguna forma de discriminación, acoso o comportamiento inapropiado y tomar medidas firmes para abordar cualquier violación de esta política.
Equidad social en el ámbito laboral: grupos donde poner el foco

La equidad social aún no existe. Por eso es esencial que pongamos el foco en los sectores sociales que tienen aún más barreras para incorporarse al mundo laboral o para conseguir la misma igualdad de oportunidades:
Mujeres y brecha de género en el trabajo
Sobran barreras: la brecha salarial, la falta de representación en roles de liderazgo y la desigualdad de oportunidades, entre otras. Las empresas pueden implementar políticas específicas para promover la igualdad salarial y la inclusión de las mujeres en todos los niveles de la organización.
Migrantes y barreras de acceso al mercado laboral
Los migrantes enfrentan barreras al ingresar al mercado laboral, como dificultades para acceder a empleos adecuados y discriminación basada en su origen étnico o nacionalidad. Las empresas pueden implementar políticas de inclusión y programas de integración cultural para apoyar la adaptación y el éxito de los migrantes en el lugar de trabajo.
Personas racializadas y diversidad en el entorno laboral
Es crucial centrarse en las personas racializadas para abordar la discriminación y promover la diversidad en el lugar de trabajo. Las empresas pueden implementar políticas anti-discriminación y programas de capacitación cultural para crear un entorno laboral inclusivo y equitativo para todas las personas, independientemente de su origen racial o étnico.
Conclusiones sobre igualdad y equidad en la justicia social
Para ver claramente las diferencias entre igualdad y equidad, vamos a poner como ejemplo una imagen que se ha popularizado mucho y que acompaña este texto, la cual permite comprender muy rápidamente estas dos ideas y en qué se diferencian. La imagen es la de tres personas con distintas alturas que intentan ver un partido de béisbol detrás de una valla. Hay una persona alta, una persona de estatura mediana y una de estatura pequeña.
De primeras, y sin tener ningún tipo de ayuda ni apoyo, la única persona que consigue ver el partido es la alta, dado que su altura supera a la de la valla. La persona mediana tiene dificultades y tiene que ponerse de puntillas para poder captar algo, aunque no lo consigue. La más desafortunada es la persona baja, dado que ni de puntillas puede ver nada del partido. Esta primera situación representa la injusticia social cuando no se interviene.
La igualdad como trato igualitario
Acto seguido, tenemos una imagen que trata de representar la IGUALDAD. Alguien les ha dado a estas tres personas tres cajas de madera iguales, una para que cada una de ellas se ponga encima. La persona alta ahora está todavía más por encima de la altura de la valla, mientras que la mediana por fin consigue ver bien el partido. Lamentablemente, la persona baja, aunque se ha puesto encima de su caja, no consigue ver nada: no se le ha dado suficiente como para poder estar a la misma altura, pese a que el trato ha sido igualitario.
La equidad como ajuste según las necesidades
Finalmente, tenemos la imagen que representa la EQUIDAD. En este caso se tiene en cuenta que las tres personas no son iguales, aunque tienen el mismo derecho a ver el partido. Para conseguir que lo puedan ver se reparten cajas, pero no toca una para cada una. La persona alta no necesita ninguna caja, dado que ya ve el partido sin ayuda. La persona mediana va a necesitar una caja para poderlo ver, pero la persona baja necesita dos cajas para conseguirlo.
Ahora las tres personas pueden disfrutar del partido porque se han puesto a la misma altura. Cierto que el reparto de cajas no ha sido el mismo, porque a uno le han tocado más cajas que a los otros dos. Sin embargo, dado que el resultado es el mismo, que las tres personas puedan ver el partido estando a la misma altura, se trata de una medida que contribuye a la justicia social, dado que todos reciben el mismo derecho, en este caso ver el partido de béisbol.
Igualdad y equidad como principios fundamentales para la convivencia
Concretando, tanto la IGUALDAD como la EQUIDAD son principios fundamentales para el progreso social y económico. Al ofrecer los mismos derechos y oportunidades, las personas son libres de aportar con su trabajo, esfuerzo y conocimientos a la sociedad.
De igual manera, son ideas que otorgan un sentimiento de plenitud y garantizan una vida digna para todos. A su vez, reconocen y respetan sin tener en cuenta religión, cultura, apariencia o ingresos económicos.
Todos los seres humanos merecen un trato equitativo en su vida diaria, un trato que garantice la igualdad de oportunidades para ser lo que se desea ser en comunidad.
Saber el trato dado -y el que se puede dar-, y Pedir en consecuencia, son clave a la hora de diseñar e implementar políticas igualitarias y equitativas, y con ello, disfrutar de una grata convivencia en sociedad.