Verdades penúltimas (Arpa, 2024) es un libro fruto de una conversación entre Javier Gomá, filósofo, y Pedro Vallín, periodista. En este diálogo lúcido y ameno, los autores desgranan cuestiones clave del presente, desde la crisis democrática hasta la dignidad individual, invitando a pensar la democracia como un sistema imperfecto pero valioso. Con apenas 153 páginas, este texto se convierte en una guía reflexiva para entender el malestar contemporáneo.
Verdades penúltimas: conversación sobre la imperfección del mundo
Verdades penúltimas es un breve volumen -de apenas 153 páginas de exposición- resultado de una conversación entre dos amigos liberales -el filósofo Javier Gomá y el periodista Pedro Vallín– que reflexionan sobre el estado del mundo de hoy y, entre otras cuestiones sobre: La inevitable imperfección del mundo, el malestar generalizado, la indignación, la crisis de la democracia, la importancia de la dignidad del individuo… Dos miradas confluyentes en un tiempo y estado de las cosas claramente percibidos por todos nosotros -en general- como peores de lo que son en realidad.
Verdades penúltimas y el mundo menos imperfecto de la historia
En cinco capítulos -que son fruto de sus cinco “quedadas”- se desarrolla la conversación, una conversación guiada por la siguientes líneas maestras:
El mundo menos imperfecto de la historia.
Aquí los amigos resaltan cómo la democracia liberal supone un progreso moral, una ventaja civilizatoria occidental que reúne la legitimidad de un gobierno de/para todos y el respeto por derechos individuales esenciales que no pueden verse vulnerados y que dan forma a la Dignidad. Sin embargo, la paradoja es que, aún así, hoy vivimos nuestra democracia bajo un profundo malestar al no quedar incardinada en relatos superiores ni garantizado su progreso.
En resumen: la democracia liberal es el mejor momento de la historia (o el menos malo) pero los ciudadanos estamos enfadados. Esa es la reflexión de fondo de toda la conversación.
Verdades penúltimas: una fragilidad invencible
Los tertulianos nos recuerdan que el progreso no es seguro y lleva su tiempo… Que el optimismo es un deber moral que abraza la confianza en el futuro, pero que tiene sus riesgos, por ejemplo, el de invitar a no hacer… Pero… la historia no está escrita, nada es seguro y todo lo malo puede ocurrir si cada uno de los ciudadanos no pone de su parte para evitarlo.
Concluyen que la democracia deliberativa es el sistema político óptimo cuyas principales cualidades son: 1) la voluntad de la mayoría, 2) una dignidad individual innegociable… Por otro lado, los amigos comparten que la democracia nunca contiene un proyecto acabado y que su belleza reside en la imperfección humana, sin idealizar el futuro, dignificando el presente. Eso la hace merecedora del poder llegar, en su camino, lejos.
Verdades penúltimas y el descontento democrático
Ambos tertulianos comparten que las fuentes de malestar de la democracia contemporánea son mayormente internas: por un lado, tienen que ver con el mantenimiento de la dignidad (respeto), por otro lado, con la crisis ideológica. Además, intentar externalizar este malestar resulta conflictivo y conduce a que la democracia sea un sistema político de verdades penúltimas (relativas) en la esfera exterior.
Nuevamente, la democracia liberal es lo mejor que hay en comparación con sus alternativas.
Verdades penúltimas y el perfil de la gente
Los amigos “ponen sobre la mesa” que el fenómeno de la digitalización nos reduce a perfiles y entonces ya se pierde la clara y profunda distinción (clásica) entre Hombre-Gente-Persona.
Ambos nos avisan de que la Democracia -el mejor régimen político- “solo subsistirá si los ciudadanos demuestran la madurez moral de soportar la imperfección de su régimen”, a la vez que se “esfuerzan por mejorarlo sin sucumbir a la tentación de cambiarlo por otro supuestamente más perfecto.”
Verdades penúltimas y la buena suerte
Sintetizando toda la conversación mantenida: Lo importante es la voluntad de las mayorías y el respeto blindado a las minorías, y en esto la Democracia liberal, concluyen de nuevo, es lo menos imperfecto. Además, vivir entre el conflicto y la esperanza nos hace progresar como seres humanos.
Presentación pública de Verdades penúltimas
Con motivo de la publicación del libro, el auditorio del Espacio Fundación Telefónica acogió el encuentro entre sus autores, un encuentro que puedes ver en:
Verdades penúltimas – Fundación Telefónica
2 comentarios en “Verdades penúltimas: diálogo sobre democracia imperfecta”
Yo creo que en todas las épocas y civilizaciones ha existido malestar de una forma u otra. Es verdad que echando la vista atrás quizás no encontremos época mejor que la actual, pero tambien es verdad que hasta ahora la Dignidad no se ha configurado con el peso y valor que tiene… Hoy casi todo se plantea en el límite en términos de Dignidad y ante tan aplastante realidad resula muy difícil alcanzar el «bienestar ético-moral» en nuestra sociedad. A lo cual se le suma las constantes batallas ideológicos a las que nos vemos sometido todos
Para mi el título, Verdades Penúltimas, es una declaración de que estamos en transición y que no podemos dar por finalizadas las aspiraciones sociales,
La democracia liberal es el mundo que nos hemos dado el mundo occidental tras años de evolución social. Esto en si mismo refiere al progreso social, pero es verdad que un excesivo optimismo desvía del camino, o mejor dicho, deja de hacer camino… Porque no todo está hecho, y menos en constante evolución-progreso.