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Burbuja de IA que representa las inversiones en inteligencia artificial y el riesgo de una burbuja tecnológica.

¿Qué es la burbuja de IA y por qué se habla tanto de ella?

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Última actualización hace 2 días

El término “burbuja” En general, describe el aumento insostenible en el precio de algo. Aplicado a la IA, se entiende por el aumento continuo del valor de las compañías involucradas en esta tecnología y de sus acciones.

Se habla de una burbuja porque las compañías que invierten o desarrollan IA no son rentables o están perdiendo dinero y han anunciado inversiones de miles de millones de dólares entre sí, es decir, se trata de una “financiación circular” entre gigantes tecnológicos.

El argumento a favor de las inversiones en IA es que se vuelvan rentables.

PERO de no ser así…

Consecuencias del estallido de la burbuja de IA

Existen posibles consecuencias de un estallido de la burbuja IA que incluyen recesiones y desempleo. Podría impactar a inversionistas directos y a instituciones financieras involucradas en el sector.

En lo que respecta a las personas, pueden verse afectadas por el estallido de una burbuja de IA si han “sobre invertido” directamente. También pueden verse afectados de manera indirecta a través de fondos de pensiones, compañías de seguros o en los bancos tradicionales, si estas organizaciones han invertido el dinero de sus clientes en IA.

Tres maneras en que podría estallar la burbuja de IA

Hay 3 maneras en que la burbuja podría estallar:

  1. Por contagio. Si las inversiones en IA concentradas en unas pocas compañías no cumplen con las expectativas, podría generarse un colapso generalizado similar a lo que ocurrió en 2008.
  2. Por el conflicto de gobernanza. Este sector tiene una supervisión deficiente, lo que aumenta es el riesgo de fallos catastróficos.
  3. Por sustituciones disruptivas de los innovadores emergentes. Futuros avances tecnológicos podrían volver obsoletas las inversiones actuales en centros de datos. El exceso de capacidad desarrollada podría ser útil con el tiempo, pero podría tardar años en generar beneficios para los inversores.

La inteligencia artificial promete un mundo de superabundancia, pero las empresas que protagonizan esa “revolución” no saben todavía cómo ganar dinero. No existe hoy otro proyecto que galvanice tantas esperanzas y suscite tantas expectativas.

¿Y si la abundancia que promete la IA fuera solo un espejismo, el fruto de una ambición sin límites?

¿Cuándo podría estallar la burbuja de IA?

Todos saben que la burbuja existe. Solo hace falta saber cuándo pinchará la bolsa (por subida de los tipos de interés, por crisis energética, por otras innovaciones…) y quiénes serán los damnificados. El FMI ha pedido a los gobiernos que estén alerta para evitar “correcciones desordenadas” en los mercados financieros. Y el Banco de Inglaterra ha prevenido también de una “profunda corrección del mercado”.

Sin embargo, no todos temen la burbuja, algunos piensan que es buena porque es industrial y no financiera. Puede pinchar, razonan, pero dejará como legado una infraestructura necesaria. Como los inversores del ferrocarril del siglo XIX, que perdieron su dinero, pero dejaron kilómetros de vías férreas.

QUEDAN POR SABER DOS COSAS.

UNA ¿Cómo de grande será el pinchazo? El número de hogares que ha invertido en Wall Street es hoy más elevado que hace veinte años. También la inversión internacional atraída por las altas rentabilidades. ¿Cuánto dinero se volatilizará? Hay quien piensa que puede ser bastante más que en anteriores ocasiones…

DOS. ¿Y si toda la abundancia que promete la IA fuera un espejismo?. Es decir, que mejore la productividad, pero que no nazca un nuevo mundo.

Tres requisitos clásicos de una burbuja financiera

Repasemos los TRES REQUISITOS CLASICOS DE UNA BURBUJA. Todos ellos concurren en el sector: 1) valoraciones desacopladas de los ingresos, 2) una mejora de productividad prometida que aún no se toca y 3) un apalancamiento creciente… El ferrocarril, la radio e internet sobrevivieron a sus respectivas resacas, y la burbuja de las puntocom no fue la excepción. Terra y Netscape sí desaparecieron. Cada salto tecnológico deja ganadores y perdedores.

Lo peor es que una burbuja no se confirma hasta que pincha, y cuando eso ocurre ya no queda debate: solo balances que no cuadran.

Financiación circular y riesgos económicos de la burbuja de IA

La parte más opaca es la financiación fuera de balance, por ejemplo, bajo la forma de alquiler cerrado a futuro. El macrocentro Hyperion que Meta construye en Luisiana cuesta 30.000 millones de dólares y se articula con un alquiler a dos décadas, unos 27.000 millones que ya no figuran en el balance de Meta … A esto se suma un entramado de acuerdos circulares. Amazon ha invertido 50.000 millones de dólares en OpenAI y a la vez le ha contratado computación por 100.000 millones. Nvidia se comprometió a inyectar otros 100.000 en 2025, con 30.000 adicionales posibles este año, mientras OpenAI gasta cientos de miles de millones en servicios de Oracle, Amazon y Microsoft, que son a su vez clientes de Nvidia. Sona Asset Management cifró en al menos 3,6 billones de dólares el total de estas conexiones.

El impacto económico y regulatorio de la inteligencia artificial

El frente regulatorio y macroeconómico añade presión. El estado de Nueva York ha impuesto una moratoria a la construcción de nuevos centros de datos y en Europa los gobiernos endurecen las exigencias por consumo de energía y agua, por el precio de la electricidad, el ruido, la contaminación y ahora los riesgos para la humanidad que airean las propias compañías. No hay un equivalente cotizado español con exposición directa al capex de la IA, y esa es la asimetría: aquí el riesgo llega por los proveedores y por la ubicación de los centros de datos.

Por otro lado, la Reserva Federal aprobó la primera subida de tipos en tres años, hasta la horquilla del 3,75%-4%, y no descarta nuevos ajustes. Financiar un ciclo de inversión con deuda es una cosa; hacerlo con el precio del dinero al alza es otra… si no hay mejoras de productividad, en algún momento la gente dejará de comprar IA como acto de fe.

Si el desplome llega, no será igual que el de 2000. Gita Gopinath, ex subdirectora gerente del FMI, calculó que una corrección de magnitud similar se llevaría 20 billones de dólares de la riqueza de los hogares estadounidenses, cerca del 70% del PIB del país, y el 20% del resto del mundo.

De momento nadie levanta el pie: la encuesta de gestores de Bank of America de septiembre 2026 constata que la confianza en el ciclo se mantiene, y UBS recuerda que reducir el ritmo no equivale a reducir la inversión. La salida a Bolsa de Anthropic. a mediados de noviembre, será el próximo termómetro.

Así pues, la expansión tecnológica galopa a lomos de inversiones billonarias tejidas por un enjambre de acuerdos circulares entre los actores implicados, y con deudas crecientes: una bomba de relojería si las expectativas no se cumplen

La burbuja tecnológica de la IA y sus semejanzas con las puntocom

El boom de la IA explica una buena parte del crecimiento económico de la primera potencia mundial, Estados Unidos. Porque, en efecto, la lluvia de millones no cesa.

Existen un buen puñado de cálculos, de diferentes investigadores, que alertan del riesgo financiero de esta expansión tan trepidante, que recuerda a aquella euforia puntocom de principios del año 2000, pero con cifras mareantes. Una particularidad de las burbujas es que uno no da por seguro que se encuentra ante ellas hasta que pinchan. Mientras, son carne de debate, pero vale la pena recordar que la mayor parte de los grandes avances tecnológicos de la historia han conllevado una burbuja – desde el ferrocarril en el siglo XIX, la radio en los felices años veinte e internet-, porque los inversores sobrevaloraron las mejoras de productividad venideras y, muy especialmente, se equivocaron con la rapidez con la que se lograría.

Eso no pone en tela de juicio la pervivencia del invento: sobrevivió el ferrocarril, lo hizo la radio y también internet. Terra y Netscape desaparecieron, pero Google siguió. Pero cada salto de la historia deja ganadores y perdedores, y este no será la excepción.

La actual fiebre de IA presenta al menos tres condiciones necesarias para ser una burbuja.

Primero, las valoraciones del mercado se encuentran extremadamente desacopladas de la realidad de los ingresos.

Segundo, el producto en cuestión promete una mejora de productividad que aún no es tangible y…

Tercero, las inversiones se apoyan en un elevado endeudamiento, parte del cual, además, se encuentra fuera de balance: es decir, se lleva a cabo a través de fórmulas alternativas que la excluyen del epígrafe de pasivo que sale en las cuentas.

Financiación en la sombra y endeudamiento de las empresas de IA

En 2026 las compañías estadounidenses recurren a los mercados de deuda para captar 600.000 millones de dólares al terminar el ejercicio. La parte del león de estos presupuestos se dedica a la expansión de los ahora polémicos centros de datos, necesarios para sostener la actividad de la IA. Así, todas las compañías han impulsado grandes emisiones de bonos, pero la financiación en la sombra también está ganando peso. Una forma de conseguir financiación sin que cuente como deuda es el uso de acuerdos de alquiler. El macrocentro que Meta impulsa en Richland Parish (Luisiana, Estados Unidos), llamado Hyperion, sirve de ejemplo: la mayor parte de los 30.000 millones que cuesta el centro proceden del pacto para alquilar las propias instalaciones por un periodo de dos décadas.

Otro asunto son los acuerdos circulares entre las compañías, lo cual da idea del efecto dominó que puede provocar un eventual pinchazo. Por ejemplo, Amazon ha invertido 50.000 millones en OpenAI, mientras se ha asegurado unos contratos de computación de 100.000 millones de esta. Nvidia se comprometió en 2025 a invertir 100.000 millones en OpenAI, con otros posibles 30.000 millones en 2026, al tiempo que OpenAI gastará cientos de miles de millones en servicios de computación de Oracle, Amazon o Microsoft que, a su vez, son los grandes clientes de Nvidia… Todo este enjambre de conexiones financieras suma al menos 3,6 billones de dólares, según el análisis hecho por la firma Sona Asset Management sobre 176 transacciones, que citó el Financial Times.

¿Qué podría provocar el estallido de la burbuja de IA?

Pánico.

¿Qué detonantes podrían desencadenar el pánico? Hay varios escenarios:

  1. Es que la demanda de computación no siga creciendo al mismo ritmo, o al menos no en los grandes centros de datos basados en GPU (motor principal de la inteligencia artificial) para el entrenamiento de modelos que estamos construyendo actualmente, porque los modelos ya no estén mejorando lo suficientemente rápido u otros cambios tecnológicos como la computación cuántica”.
  2. Otra posible fractura puede venir de que el precio de venta no consiga despegar al mismo ritmo que la demanda de computación, debido a “la competencia entre los modelos de frontera” -modelos que representan el límite actual de la inteligencia artificial, combinando capacidad de cálculo, aprendizaje generalizado y comportamiento emergente-, competencia para superar los modelos anteriores y abrir nuevas posibilidades en automatización, análisis y colaboración humano máquina. Su estudio y aplicación son clave para quienes buscan aprovechar la IA de última generación en distintos sectores.
  3. La llegada de modelos buenos y mucho más baratos y la sustitución de la computación hacia estos modelos que son buenos, pero no de frontera, es otro detonante. La pujanza de China en este terreno es un elemento de preocupación a nivel competitivo.,,
  4. El freno también puede venir de una ola de rechazo política y social… El Estado de Nueva York ya ha impuesto una moratoria en la construcción de nuevos centros de datos, la expansión de las instalaciones se ha convertido en una batalla política que divide incluso a los propios republicanos. En Europa, los Gobiernos están endureciendo sus exigencias debido al elevado uso de energía y agua, los precios de la electricidad, el ruido, la contaminación y, ahora, los riesgos para la humanidad promovidos por las propias empresas que desarrollan la IA.
  5. El contexto financiero añade, además, el encarecimiento del precio del dinero prestado. La Reserva Federal estadounidense, responsable de la política monetaria, aprobó la primera subida de tipos de interés de los últimos años, hasta colocarlos en la horquilla del 3,75%-4%, y no descarta nuevas alzas para combatir la inflación. Las compañías no gastarán en comprar IA como acto de fe. “Si no logran mejoras de la productividad, en algún momento la gente va a cortar y eso bajará las inversiones”, advirtió recientemente el Nobel de Economía Daron Acemoglu. Esa mejora de la productividad se verá reflejada en destrucción de empleo, que se espera, pero aún no se está produciendo de forma relevante.

El crash de la IA frente a la burbuja de las puntocom

Si comparamos ambos crash. el crash de la IA sería más destructivo, unos 20 billones de dólares de los hogares estadounidenses, alrededor del 70% del PIB. Mientras, las pérdidas de los inversores extranjeros excederían los 15 billones, cifra equivalente al 20% del PIB del resto del mundo, el doble que restaron las puntocom. El mercado, hoy por hoy, da visos de aguantar.

Los gestores, de momento, no aconsejan levantar el pie del acelerador. La encuesta global de gestores de fondos de Bank of America concluye que la “confianza de los inversores en el auge macroeconómico y la rápida inversión en IA se mantiene fuerte” y aumenta, de hecho, el porcentaje de los encuestados que no cree que se vaya a producir una reducción.

La explosión de la burbuja de IA

“Las burbujas no son procesos lineales y ordenados. Normalmente, se inflan en varias oleadas intercaladas por caídas dramáticas”.

Aunque pueda haber una burbuja, el momento en que todos la identifiquen podría ser precisamente el momento en que sea menos probable que estalle.

El departamento de investigación del Deutsche Bank hace un repaso por las principales burbujas económicas del pasado, empezando por la del primer Internet. El informe del banco alemán no cita cuándo habría comenzado la actual burbuja de la IA. Menos aún sobre cuándo explotará: “Acertar con el timing de los mercados es notoriamente difícil”.

La última pregunta es a quién se llevará por delante la burbuja de la IA cuando estalle. Sobre esta cuestión se mostró preocupado Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU. “Estados Unidos está experimentando una cantidad inusualmente grande de actividad económica gracias al desarrollo de la IA”, ha dicho Powell.

Tan solo siete compañías, las siete magníficas (Microsoft, Nvidia, Apple, Google, Meta, Amazon y Tesla), representan un tercio del valor del S&P 500, el índice bursátil que agrupa a las 500 mayores empresas cotizadas de EEUU. Todas ellas, salvo Apple y Amazon, han ligado su futuro al éxito de la inteligencia artificial.

Conclusiones: ¿quién pagará las consecuencias si estalla la burbuja de IA?

En fin, después de todo lo expuesto, parece claro que la inteligencia artificial ha venido para quedarse, pero eso no significa que todas las empresas que hoy invierten miles de millones vayan a sobrevivir, ni que las expectativas que han creado lleguen a cumplirse.

La historia ya nos ha enseñado que una revolución tecnológica puede ser un éxito y, al mismo tiempo, un desastre para quienes apostaron por ella. Ocurrió con el ferrocarril, con internet y con las puntocom. ¿Por qué tendría que ser diferente ahora?

Pero hay algo que debería preocuparnos todavía más. ¿Quién pagará las consecuencias si estalla la burbuja de IA?

Porque cuando hablamos de billones de dólares, de grandes inversores y de compañías tecnológicas, parece que estamos hablando de un mundo muy alejado de nuestra realidad. Y no es así…

En España, como en el resto de Europa, las consecuencias podrían llegar a través de nuestros ahorros, fondos de inversión, planes de pensiones o incluso del empleo. También podrían afectar a las empresas que han apostado por esta tecnología y que, de repente, descubran que sus inversiones no ofrecen los resultados esperados.

Y mientras tanto, seguimos escuchando que la IA aumentará la productividad, reducirá costes y transformará nuestras vidas. Pero… ¿transformará nuestras vidas para mejor? ¿Quién se beneficiará realmente de esos avances? ¿Qué ocurrirá con los trabajadores cuyos puestos puedan ser sustituidos?

No se trata de estar en contra de la inteligencia artificial ni de negar sus posibilidades. Se trata de no confundir el progreso tecnológico con el beneficio económico de unos pocos, ni aceptar que cualquier inversión está justificada simplemente porque lleve las siglas IA.

Quizá la burbuja estalle, quizá se desinfle poco a poco o quizá algunas de estas inversiones terminen dando los resultados prometidos. Nadie puede asegurarlo.

Lo que sí deberíamos exigir es más transparencia, menos especulación y mayor responsabilidad a quienes están tomando decisiones que, aunque parezcan lejanas, pueden terminar afectándonos a todos.

Porque al final, como tantas otras veces, la cuestión no es solamente cuánto dinero se puede ganar con la inteligencia artificial, sino quién asumirá las pérdidas si las cosas salen mal.

Y esa es una pregunta que deberíamos hacernos antes de que sea demasiado tarde.

Si quieres mayor detalle o ampliar información te aconsejamos leer, además de los enlaces que ya hemos ido poniendo, los siguientes:

IA, la madre de todas las burbujas por Ramon Aymerich

Burbuja de la inteligencia artificial: por qué los inversores temen perder miles de millones

El otro miedo de la IA: ¿y si estalla una burbuja? | Economía | EL PAÍS

 

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