El poder político y ejecutivo en sanidad no solo gestiona recursos: marca el rumbo del sistema público. Sus decisiones tienen un impacto directo en la equidad, en la calidad de la atención y en el modelo de sociedad que se construye. Frente al avance de la privatización, la acción (o inacción) política se convierte en un factor decisivo para garantizar o debilitar el derecho a la salud.
La atención primaria en el punto de mira político
Llegados al ámbito político-administrativo, comenzar llamando la atención acerca de las maniobras iniciadas en algunas Comunidades para extender los procesos de privatización, del ámbito hospitalario, al de la atención primaria… Esto es una clara señal del avance de la mercantilización de la Sanidad pública. Y eso porque la atención primaria es la puerta de entrada al sistema y la única que puede atender a los pacientes sobre el terreno, lo cual es crucial cuando son las condiciones de vida las que determinan nuestra salud. Y las condiciones de vida son esencialmente materia pública.
Ya nos lo recuerda la OMS…, hay que «pasar de curar a promocionar la salud. Y en eso tienen poco que hacer los hospitales, porque a un hospital sólo se va cuando no hay más remedio».
Consenso político para una sanidad centrada en las personas
A partir de aquí, vamos a apoyarnos en el trabajo titulado Hacia un sistema sanitario equitativo y centrado en las personas para España, publicado en septiembre de 2023 en The Lancet, y donde políticos españoles de distintas ideologías y expertos en salud pública consensúan las reformas urgentes que requiere el Sistema Nacional de Salud (SNS) para garantizar su continuidad y recuperar la excelencia que lo ha caracterizado durante años…
También vamos a apoyarnos en el artículo Políticos de izquierdas y derechas alcanzan una base para diseñar el pacto por la sanidad de Diariofarma, por su claro resumen.
El trabajo citado se fundamenta en la creación de un consenso y la colaboración entre académicos, expertos y líderes políticos, como el mejor camino hacia un sistema de salud equitativo y centrado en las personas.
Prioridades para reformar el Sistema Nacional de Salud
Las prioridades de actuación planteadas incluyen, entre otras:
El abordaje de la gobernanza del sistema de salud, partiendo por “la necesidad de que los líderes demuestren humildad y empatía, rindan cuentas y sean capaces de escuchar las opiniones de los demás desde el ejercicio de un liderazgo inclusivo y, en última instancia, siendo capaces de cambiar el curso de las políticas en caso de ser necesario”.
El abordaje de la crisis de recursos humanos, con prioridad en Medicina de Familia. En este sentido, se apuesta por crear las condiciones para disponer de una fuerza laboral sanitaria sostenible.
El planteamiento de una reforma financiera integral para aumentar los recursos y revisar la distribución actual en el sistema; un sistema de naturaleza descentralizada y cuya gestión recae en manos de las distintas CCAA, éstas con diferentes necesidades y prioridades.
La mejora de la atención primaria, a través de cambios en la organización e incorporando nuevos roles profesionales, como por ejemplo, el desarrollo de nuevos equipos con fisioterapeutas, nutricionistas y psicólogos, entre otros.
La adopción de sistemas y nuevos enfoques para aliviar la fragmentación en la salud, por ejemplo, priorizando y mejorando la continuidad asistencial en atención primaria.
La integración de los servicios de salud con los servicios sociales, ello para lograr que se dé prioridad a planteamientos centrados en las personas. Esta integración “requiere la adopción de un enfoque que abarque todo el sistema de cara a mejorar la coordinación en todos los niveles de atención, y que comprenda la atención primaria, la atención especializada, los servicios de salud mental y los sistemas de apoyo social”.
Por último, fomentar la participación de la comunidad en el servicio y en su planificación. “Involucrar a los pacientes y a la comunidad en la prestación y planificación de los servicios”.
Y todo ello con centro en La Persona.
Una estrategia a 10 años para sostener la sanidad pública
De cara al futuro, los autores proponen el desarrollo de una Estrategia integral para una Sociedad Española Saludable a 10 años que considere las prioridades antes mencionadas…
Y para garantizar su eficacia recomiendan involucrar a una amplia gama de partes interesadas, incluidos académicos, políticos, autoridades, asociaciones profesionales, asociaciones de pacientes y comunidades.
Todo ello para el mantenimiento y mejora del sistema de atención sanitaria pública, y así proveer al ciudadano de servicios de asistencia sanitaria eficaces.
Sólo esperar que tales planteamientos tengan sus frutos.
8 comentarios en “Poder político y ejecutivo en sanidad: decisiones que sostienen (o debilitan) el sistema público”
El trabajo llevado a cabo por los politicos es muy interesante y oportuno dadas las amenazas que se ciernen sobre nuestro sistema sanitario público. Otra cosa es en qué se quede todo al final. Estaremos al tanto.
Creo que todas las prioridades planteadas/expuestas son importantes de desarrollar, pero para mí, gobernanza, financiacion, atención primaria, servicios sociosanitarios y la participacion de todos en el sistema de salud, son la clave para el mantenimiento y la mejora de lo que ahora tenemos (y que no es malo, pero sí muy mejorable…, siempre teniendo presente que en el centro de todas las actuaciones siempre debe de estar La Persona).
Es agradable ver que los politicos se pueden sentar juntos para estudiar la situación y trabajar en la búsqueda de soluciones.
Falta llevar a la práctica sus propuestas (probarlas), y yo creo que cuanto antes se haga, mejor, porque se trata de ganar un tiempo precioso, y de paso, experiencia.
Gracias por el artículo y hacernos conocedores de que se trabaja «seriamente» para mejorar el sistema de salud.
Ya estamos viendo hoy como el poder politico y ejecutivo intentan trasladar la sanidad al terreno privado y, a mi juicio, bajo una justificación que suena mucho a «reducir la burocracia» en favor del «cliente», o lo que es lo mismo «vete a la privada que todo va más rápido».
Por otro lado, también vemos como desde los poderes ejecutivos se ha aprovechado la situación para negociar con lo público (tema mascarillas, por ejemplo)
Y digo yo ¿dónde queda el poder ciudadano? ¿se reduce a votar en unas elecciones? Parece que sí, pero tampoco me parce que votemos pensando en los «poderes que no han cumplido». Esa es la paradoja, que nos quejamos de la sanidad, pero luego no hacemos valer esa insatisfacción en el foro adecuado. Es como si con la queja ya nos quedáramos tranquilos. Y eso el poder político lo sabe.
A mi todas las prioridades del informe me parecen importantes, en especial la mejora de la atención primaria como puerta de entrada al sistema a partir de una atención sobre el terreno y evitando la fragmentación en el tratamiento que facilite, a su vez, la integración con otro servicios, por ejemplo con los servicios sociales (el ejemplo más negativo lo tenemos en el reciente COVID dentro de las residencias).
Si las condiciones de vida son las que determinan nuestra salud, la salud pública debe de centrarse en éso por tratarse de cuestiones de materia pública que impactan sobre toda la población, y por tanto, sobre el servicio público.
Por supuesto que la reforma financiera integral también me parece clave. Todo este mundo sanitario se mueve con mucho dinero, dinero que debe getionar las distintas CCAA para afrontar sus prppias necesidades y prioridades.
En resumen, veamos en qué se queda el desarrollo de esta guía-informe. Como todo, puede ser un alarde de buenas intenciones y quearse en nada o, por el contrario, tomarse en serio y cambiar las cosas claramente para mejor.
Una PREOCUPACION: las maniobras iniciadas en algunas Comunidades para extender los procesos de privatización, del ámbito hospitalario, al de la atención primaria… o sea, maniobras del lado de la puerta de entrada al sistema, puerta que es la única que puede atender a los pacientes en el terreno de las condiciones de vida que determinan nuestra salud. Y las condiciones de vida son esencialmente materia pública que con este mecanismo de privatización pretenden excluirse de la atención a la salud (que queda concebida en un exclusivo plano privado).
Ya nos lo recuerda la OMS…, hay que «pasar de curar a promocionar la salud. Y en eso tienen poco que hacer los hospitales, porque a un hospital sólo se va cuando hay más remedio».
En cuanto al trabajo citado, las prioridades de actuación parten de situar en el centro a la persona, e incluyen, entre otras:
1. El abordaje de la gobernanza del sistema de salud por parte de unos políticos humildes y capaces de escuchar, de rendir cuentas y de cambiar el curso de las políticas en caso de ser necesario.
2. El abordaje de la crisis de recursos humanos, priorizando la Medicina de Familia y el poder disponer de una fuerza laboral sanitaria sostenible.b
3. El planteamiento de una reforma financiera integral para aumentar los recursos y revisar la distribución actual en el sistema, descentralizado en manos de las distintas CCAA, éstas con diferentes necesidades y prioridades.
4. La mejora de la atención primaria, con cambios en la organización e incorporando nuevos roles profesionales.
5. La adopción de sistemas y nuevos enfoques para aliviar la fragmentación en la salud, por ejemplo, priorizando y mejorando la continuidad asistencial en atención primaria.
6. La integración de los servicios de salud con los servicios sociales.
7. Por ultimo, fomentar la participación de la comunidad en el servicio y en su planificación.
En el citado trabajo, los autores proponen el desarrollo de un Estrategia integral a 10 años para una Sociedad Española Saludable… Y para garantizar su eficacia recomiendan involucrar a una amplia gama de partes interesadas. Todo ello para el Mantenimiento y mejora del sistema de atención sanitaria pública, y así proveer al ciudadano de servicios de asistencia sanitaria eficaces.
Sólo esperar que tales planteamientos obtengan sus frutos.
El poder politico-ejecutivo es la clave en un sistema público porque crea su espacio de actuación y su forma de hacerlo. En democracia este poder viene refrendado en útima instancia por las urnas que representan la voluntad popular. En consecuencia, la voluntad popular es la última que dedice sobre el sistema público otorgando o negando su confianza a los políticos que lo sustentan.
El poder político, expresado a través de los representantes de la ciudadanía, está llamado a responder a las necesidades de la mayoría. Pero entonces la cuestión pasa a ser si la sanidad pública es una necesidad de la mayoría o no. Yo creo que aún sí, pero la privatización de la sanidad es cada vez más evidente y es probable que esta necesidad se pierda, o al menos lo haga para las cuestiones sanitarias más leves dejando, eso sí, a lo público lo realmente grave por suponer un alto costo a lo privado.
Cuando esté concluido el plan de desarrollo de una Estrategia integral para una Sociedad Española Saludable a 10 años, hablaremos. Aún queda un largo camino por recorrer y hoy sólo vemos penurias. Hoy el sistema de atención sanitaria pública lo percibimos cada vez más degradado y probablemente sólo sea un cuestión de tiempo verlo con más optimismo (o no).