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La esperanza frente a la adversidad

¿Cómo salir adelante desde la adversidad y crecer?

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Última actualización hace 1 año

Salir adelante desde la adversidad es un relato íntimo y reflexivo sobre el proceso de reconstrucción personal tras un accidente. A través de su experiencia, el autor comparte cómo afrontar el deterioro cognitivo, físico, social y económico sin perder la esperanza ni la personalidad. Este testimonio muestra cómo, con decisión y sentido de propósito, es posible volver a vivir con plenitud y dejar huella en el mundo desde nuestras nuevas circunstancias.

¿Cómo salir adelante desde la adversidad?

Esta pregunta es muy genérica, sin embargo, su respuesta se ajusta mucho más a lo particular porque la adversidad puede:

  • venir motivada por diferentes causas: una enfermedad, un accidente, un cataclismo económico…

  • afectar a personas también bien diferentes ya sea socioeconómica, física, intelectualmente…

En estas condiciones cada persona puede salir adelante por vías diferentes, pero es cierto que hay una base común a considerar. Por orden: El estado cognitivo. El estado socioeconómico. El estado físico. El grado de integración social del accidentado.

El primero porque una mente sana es fundamento del ser y del hacer.

El segundo porque sin dinero se reducen mucho las posibilidades de hacer.

El tercero porque nuestro cuerpo es un instrumento del ser –y para hacer vida– y sin él (o parte de él) todo se complica o, al menos, algunas cosas te las tienes que replantear.

El cuarto porque una vida en sociedad se vive mejor integrado y siendo partícipe de las penurias e ilusiones de todos. Porque todos hacemos vida socio-personal.

El accidente como detonante

Pues bien. Aquí nos vamos a centrar en los accidentes por tratarse de los casos más concretos y evidentes desde los que hay que salir adelante en la vidaNo a todos nos ocurre, pero a todos los que nos pasa nos vemos obligados a superar una (muy) dura adversidad.

Bien. En estos casos, lo primero que uno se pregunta es: ¿Y por qué a mí? Para continuar con: ¿Y cómo continuar con mi vida?

Para la primera pregunta –¿Y por qué a mí?– lo normal es que no haya respuesta, si es probable que las haya para las causas que provocaron el accidente pero no para el por qué me afectó a mí (¿será simplemente porque estaba en el sitio equivocado en el momento incorrecto?)…

Salir adelante con esta pregunta sólo se hace respondiendo a la segunda: ¿Cómo continuar con mi vida? Y continuar con la vida se hace con una gran dosis de esperanza, subiéndonos al caballo de la acción y no dejándonos amilanar por el miedo. El actuar nos hace recuperar las riendas de nuestra vida y, sobre todo, abrir puertas en los lugares en que nunca pensábamos existían porque para nosotros antes eran lugares muy lejanos

Esperanza: base para superar la adversidad

…Y todo esto nace en nuestra mente. Desde el deseo de superar las dificultades y de hacerlo fundamentalmente por uno mismo, ¡porque deseamos hacerlo!

En eso reside la esperanza de una vida, en no dejar de ser quien se era o en ser una nueva persona pero siendo plenamente consciente de ello y “hacedor” de novedades.

El primer paso, pues, comienza por aquí. Por trabajar la esperanza (en el futuro).

 

 

La adversidad en cuerpo, mente y entornos

En mi caso concreto confluyeron deterioros en todos los estados: el cognitivo, el socioeconómico, el físico, y en integración social, todo lo cual supuso un duro golpe para mi personalidad que, necesariamente, había de adecuarse al nuevo estado general sobrevenido.

Estado cognitivo: aprender desde otro lugar

Así, en el aspecto cognitivo, yo siempre he estudiado, de manera que mantener esa vocación sin quedar sometido al oficialismo de los grados y a la desilusión de no sacarlos, pasó por crear una asociación en la que pudiera aprender en compañía de más personas y para más personas.

Se trataba de aprender de “cara al mundo” o mejor dicho, de “aprender de la vida en el mundo desde mi yo y mis circunstancias”.

Digámoslo simplemente así: crear una asociación para establecer un marco de conocimiento y colaboración sobre temas sociales.

La Adversidad económica: sostenerse desde lo justo

En el aspecto socioeconómico, el accidente me proporcionó una indemnización, pero una indemnización no cubre todas tus pérdidas de por vida, de manera que me hice con la manera de llevar mi indemnización a esos capítulos que más afectaban a mi personalidad y, luego, por otra parte, mantenerme “dentro de una vida sana” con la IPT concedida (muy baja, por debajo de un salario mínimo) a lo que añadir el desarrollo de trabajos puntuales como autónomo

El marco económico, hoy, crea un escenario para vivir, eso sí, muy modestamente.

Digámoslo así: una indemnización para los mayores daños, una IPT para ir sorteando el día a día y una actividad laboral para no dejar de crecer y cubrir las aspiraciones de desarrollo personal.

La Adversidad física: adaptarse sin rendirse

En el aspecto físico perdí muchas capacidades como deportista que era (montañero), así que reduje mi actividad a lo básico para mantenerme en buena formaPasé de montañera a senderista. Al menos la buena forma la podía mantener sin excesos.

Digámoslo así: aspirar a un ocio sin riesgos.

Estado social: dejar huella en otros

En el aspecto social, siempre me he considerado una persona integrada que es capaz de opinar cuando se dan las condiciones para ello y que es capaz de hacer por su sociedad cuando se es requerido para eso… Y todo ello para salir adelante salvaguardando nuestra personalidad, sintiendo la necesidad de sentirnos oídos y escuchados por nuestro entorno.

Oídos, para constatar que existimos en tanto agente pasivo que está en el mundo, y… Escuchados, para formar parte del mundo social en tanto agente activo que llegamos a ser, ya se trate, de una escucha empática -la de ser comprendidos- o de una escucha crítica que se sustente en forjar una opinión sobre lo ya dicho.

Digámoslo así: no pasar por la vida sin “pena ni gloria”, sino con paso firme, dejando huella en otros. Un paso firme siempre adecuado a las circunstancias.

Reencontrarse tras la adversidad

Pues bien, abordando estas carencias, con calma y aptitudes, llegué a encontrarme yo mismo, y además, hacerlo dentro de la sociedad.

Y no es tarea fácil.

No va de escenificaciones ni de gratificaciones momentáneas. Va de abrir caminos y de esperanza, caminos que construir o/y transitar casi siempre solo, y esperanza para hacerlo con alegría teniendo el foco puesto en el mañana, porque el mañana llega para todos sólo que para cada uno adopta una forma diferente, con sus límites y necesidades concretas.

La esperanza frente a la adversidad

La esperanza es la clave. Sin ella no te mueves. Con ella vas a todas partes.

Una vida reducida al miedo no es propiamente vida.

Pues bien, salir adelante desde nuestra personalidad es afianzar la vida, resaltar su resiliencia y esperanza en el futuroTras una personalidad hay siempre una persona y tras una persona un ser humano dispuesto a vivir en sociedad conforme a su Personalidad.

No cabe duda que salir adelante desde la adversidad pone en juego la personalidad de cada cual, y lo que es aún más importante, pone en juego la esperanza de cada cual, su visión de futuro.

En fin. La esperanza es materia de la Personalidad, el motor que la mueve.

 

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