La financiación de la sanidad pública es uno de los pilares clave para sostener el sistema. En este artículo se analiza el papel que desempeñan quienes aportan los recursos económicos: los financiadores y los pagadores. Dos figuras distintas, pero esenciales para entender cómo se mantiene y organiza el acceso a los servicios sanitarios.
¿Quién financia la sanidad pública y cómo lo hace?
Todos nuestros artículos se fundamentan en hechos e informaciones veraces y también expresan opiniones, dudas y preocupaciones fruto de experiencias personales y de su estudio.
Última actualización hace 2 meses
Primero definamos…
Los financiadores somos los ciudadanos que pagamos los servicios públicos por la “vía del impuesto”, como participantes que somos de/en un Estado social en el que aspiramos a ser tratados con igualdad.
Por otro lado, los pagadores pueden verse —fundamentalmente— como aquéllos obligados a pagar al sistema sanitario público por el uso de sus servicios. Todo ello conforme a la legislación vigente art. 83 Ley General de Sanidad (a modo ejemplo, pensemos en seguros obligatorios tan comunes como el de conducir vehículos a motor, los deportivos, etc…, seguros que cubren sus respectivos accidentes, también en el medio público).
Dicho de una manera muy visual, los financiadores mantenemos la “hucha” para el gasto corriente y los pagadores pasan por la “caja” excepcional del servicio. Los primeros respaldamos con nuestros impuestos los presupuestos de gasto público y los segundos responden —o respondemos— “a título particular”, vía aseguradoras, normalmente, del coste privado excepcional que “recae sobre las espaldas” de lo público (porque éste asiste sanitariamente a la persona involucrada en el problema de salud sobrevenido, normalmente un accidente).
Pero en resumen. Ambos aportamos dinero a la financiación de la sanidad pública.
En La financiación de la sanidad explicada: Fuentes de ingresos encontrarás más información sobre la financiación de la sanidad. Te recomiendo lo leas.
… La financiación es un elemento crucial para garantizar que las personas puedan acceder a los servicios sanitarios públicos que necesitan en igualdad.
Formas de financiar la sanidad y modelos de pago
Tras lo obvio, lo que verdaderamente hay…
…Y son las muchas formas diferentes de financiar el sistema sanitario, ya sea público o privado; aunque todas cuentan con al menos dos elementos básicos:
Unas fuentes de financiación e ingresos que tratan de reunir fondos de las personas para pagar las necesidades de atención sanitaria. Esto puede hacerse a través de las contribuciones del gobierno, los impuestos, las contribuciones del seguro social, las contribuciones del seguro privado o las contribuciones filantrópicas. También incluye los pagos directos de bolsillo de las personas que pagan el tratamiento cuando lo necesitan.
Unos modelos de pago a proveedores, consecuencia lógica de los servicios sanitarios prestados. Estos pagos pueden hacerse a través de una variedad de modelos: capitación, financiación en bloque, financiación de línea, pago por servicio, pagos basados en casos, o una mezcla de algunos o todos. Puede incluir incentivos para mejorar el rendimiento o condicionarlos a la consecución de resultados previamente acordados…
Pero, concretemos lo que es un modelo de pago a proveedores.
Aquí nos apoyamos en Explicación de la financiación de la sanidad: Fuentes de ingresos | Economics By Design y Explicación de la financiación sanitaria: Modelos de pago a proveedores
Pues bien, el modelo de pago a proveedores es el modo de transferir el dinero desde un financiador-pagador de la sanidad a un proveedor, como compensación justa y sostenible por los costes a los que se enfrenta éste por la prestación de programas de salud de la población, la atención al paciente y los tratamientos del mismo.
Los mecanismos de pago a los proveedores garantizan que los fondos fluyan desde su origen hasta su destino de forma rápida, eficiente y justa, y permiten a los proveedores hacer frente a sus costes y prestar servicios seguros y eficaces sin retrasos ni interrupciones.
¿Es suficiente la financiación pública en sanidad?
Dicho todo lo anterior, la pregunta es:
¿Y podemos quedarnos sólo con la sanidad pública o con una financiación pública?
La respuesta es, siendo realistas, NO, entre otras, por las siguientes razones —todas ellas fundamentadas en la seguridad que atribuimos a la pertenencia a un sistema social—:
Porque el coste de la sanidad aumenta constantemente a medida que la población crece y la esperanza de vida aumenta, además de que se disponen de nuevos tratamientos y aumentan las expectativas de los usuarios. En estas condiciones, a los gobiernos se les complica estar a la altura de las necesidades de financiación de los sistemas sanitarios.
Por una recesión económica, lo cual supone que los ingresos públicos disminuyen. Esto puede dificultar que los sistemas sanitarios mantengan su nivel de financiación gubernamental, ya que ésta tiene que competir con otras prioridades de gasto público.
Por la inestabilidad política, lo cual puede hacer que se recorten los fondos destinados a la sanidad o se reorienten a otros ámbitos. Esto puede dificultar el buen funcionamiento de los sistemas sanitarios.
¿Qué aporta un sistema de financiación mixto?
¿Y cuáles son los beneficios potenciales de un sistema público-privado de financiación sanitaria?
Los sistemas de financiación sanitaria mixtos, que combinan fuentes de financiación privadas y públicas —o sea sanidad pública y privada—, podrían maximizar los ingresos para apoyar un sistema de atención integrada, y el flujo de fondos a través del sistema debería estudiarse detenidamente para alcanzar los objetivos de salud de la población e integración de sistemas.
La puesta en común, la asignación de recursos, las estrategias de compra y los mecanismos de pago a los proveedores son palancas importantes para garantizar que los recursos lleguen a la parte correcta del sistema de forma rápida y eficaz.
Intereses clave de financiadores y pagadores
Los elementos principales de interés del lado de los financiadores-pagadores pueden resumirse en:
– Velar por el interés de pagar “lo justo” bajo la garantía de realización de un servicio sanitario óptimo. O lo que es lo mismo, participar en el pago de un servicio que objetivamente se lo merece.
Y aquí se nos abre una nueva dimensión que tiene que ver con la calidad del servicio público recibido, en particular, podemos hablar de las tan denostadas listas de espera —que todos padecemos— y con ello entrar al debate de si son fruto de, entre otros, la falta de financiación, o de la falta de personal adecuado, o del cambio demográfico y la consecuente sobrecarga asistencial, o de una falta de interés político manifestado en mantener lo público en favor de lo privado… O de todo ello en conjunto… Cuestiones todas en las que no entramos aquí por su amplitud y complejidad.
– Mejorar en el conocimiento de los procesos asistenciales que resultan más costosos con el fin último de optimizarlos y así reducir su coste sin rebajar calidad.
– Equilibrar la influencia del pagador, ello con el fin de negociar acuerdos-convenios beneficiosos para todas las partes, ya sea en el precio, en el nivel de la atención sanitaria, etc…
7 comentarios en “Financiación de la sanidad pública: Financiadores y pagadores”
A mi me ha quedado claro que lo público paga a lo privado (vía conciertos) y lo privado a lo público (a través de los seguros contraidos por el cliente en caso de accidente por causas privadas: automocion, viajes, deporte etc…). Donde tengo más dudas es en el poder que ejerce lo público sobre lo privado y viceversa, y eso porque el dinero va en ambos sentidos y éste siempre da poder en cualquier negociación.
Me imagino que lo público puja por conciertos más ajustados a su presupuesto y lo privado puja por pagar menos utilizando la asistencia sanitaria pública porque en otro caso siempre podrían recurrir a la suya privada y no lo hacen (me imagino que porque son temas relacionados con accidentes y la gravedad en estos casos justifica la derivación a lo público y, así, un ahorro para lo privado… porque, digo yo, en los convenios saldrán favorecidos frente al precio/coste público real, diferencia que pagamos entre todos nosotros).
Seguiré leyendo y comentando.
Todos procuramos pagar lo menos posible en cualquier ámbito de nuestra vida, o al menos, pagar sólo lo que consideramos es justo por un servicio prestado, da igual que sea público (vía financiación) o privado (vía seguro o pago desde el propio bolsillo).
Pues bien, creo que todos desconocemos, concreta e individuamente, lo que pagamos por a la sanidad pública anualmente. Tampoco sabermos lo que «lo público» se gasta en uno mimo por hacer uso de su sanidad. Creo que darnos esta informacion -que para eso están las máquinas- mejoraría la transparencia ante los ciudadanos y así podríamos hablar con datos ciertos sobre si gastamos individuamente mucho o poco, o sobre si pagamos de menos o de más comparado con otra persona u otro modelo (por ejemplo respecto a lo privado).
Creo que los datos individualizados y confrontados a los globales ayudan a entender las cosas. Nos dicen si pagamos más de lo que gastamos y si eso cubre las necesidades de todos, o dicen si gastamos de más y tenemos que hacer, o re-hacer, pagos, para mantener el sistema púbico.
Creo que los número ayudan aquí a crear escenarios y a ver las cosas tal y como son, sin adornos ni alarmismos.
A mi juicio -copiando el slogan de esta plataforma- la clave está, primero en Saber para, ya desde ahí, Pedir, y al menos poder decidir uno mismo partiendo del conocimiento necesario.
Sólo conociendo los datos y las alternativas que existen podremos decidir. Lo primero es cosa de la administración y lo segundo de los politicos. Con los dos, transparenciay democracia quedan salvaguardados.
Gracias por el artículo y poder compartir
Como ciudadanos-contribuyentes todos nos debatimos entre la posición de quedarnos con todo nuestro dinero nosotros, y emplearlo como queramos -por ejemplo, a través del mercado u organizaciones benéficas- , o ceder parte de ese dinero al estado-sociedad para atender los servicios públicos, y que son variados.
De este debate social surge el modelo de estado que queremos, si meramente liberal o si social. En España hemos optado por el segundo y por eso la financiación del estado es clave para su supervivencia. Ahora bien, esta financiación se transforma en pago a proveedores (o personas que trabajan para lo publico) y así podemos ver cómo a través de aquélla mantenemos vivo todo el estado social (y de derecho). Esto lo expresa muy bien el dibujo de la planta SNS-privado que se presenta. Al final todos estamos interesados en que la «planta sanitaria» viva sanamente, y si para ello parte del dinero público tiene que pasar al sector privado, bienvenido sea.
Me paro en: “El interés del lado de los financiadores-pagadores pueden resumirse en: Velar por el Interés de pagar lo justo”…
Aquí se abre un gran melón: ¿Qué ES LO JUSTO? 1) En términos de cantidad se puede establecer más o menos fácilmente, ,2) en términos de calidad puede no quedar tan claro y mucho menos claro en 3) términos de satisfacción.
En lo primero, lo justo se puede establecer haciendo una lista de los servicios esenciales y su número adecuado por usuario; eso permite evaluar fácilmente, y por cualquiera, cada caso. En lo segundo la calidad se puede determinar estableciendo objetivos por tratamiento; algo bastante simple de evaluar si se dispone del tiempo necesario para el seguimiento. En lo tercero… la satisfacción es una vivencia propia de cada persona y que es interpretada según el momento. No es fácil ni homogénea su evaluación.
Así pues, el interés en velar por pagar lo “justo” no está tan claro, al menos no su valoración. Y esto lleva a banalizar ‘lo justo’ y a una interpretación trivial de lo que es.
Ante la pregunta ¿cuáles son los beneficios potenciales de un sistema público-privado de financiación sanitaria?
Abogar por un sistema de atención integrada publico-privada supondría concentrar los fondos y ordenar su flujo a través del sistema para alcanzar los objetivos de salud de la población. Así, los elementos básicos de para que en el sistema sanitario fluya el dinero -y con él la calidad asistencial- serían, de entrada, y mayoritariamente: 1) los impuestos. De salida: 2) Los modelos de pago a proveedores por la labor realizada.
Por último, para mí los dos elementos principales de interés del lado de los financiadores-pagadores por su evidente aplicación directa son:
– Pagar “lo justo” bajo la garantía de realización de un servicio sanitario óptimo. O lo que es lo mismo, participar en el pago de un servicio que objetivamente se lo merece.
– Mejorar en el conocimiento de los procesos asistenciales que resultan más costosos con el fin último de optimizarlos y así reducir su coste sin rebajar calidad.
En próximas entradas seguimos analizando los diferentes poderes que actúan sobre la sanidad oñublica.
No cabe duda de que vivimos en un mundo en que no se puede hacer nada sin dinero, menos cuando hablamos de producir servicios como el sanitario-. Todos vivimos bajo la creencia de que pagamos “lo justo” para alcazar un servicio de calidad y nos debatimos entre esta idea y la de utilizar ese dinero en servicios similares privados, es decir, es el sistema general el que orienta nuestras decisiones de pago y ante eso la únia opción es ofrecer servicios de calidad que reclamen nuestro dinero.
Así pues, calidad-dinero es el eje que orienta nuestras decisiones, decisiones dentro de un sistema de mercado para las que lo público debe prepararse, de otra manera, lo privado se lo comerá. Esa es mi opinión.
Los financiadores y pagadores sostienen el sistema sanitario porque el dinero sale de ahi, los primeros somos todos por la vía de impuestos y los segundos también somos todos de manera indirecta por la vía de pago a seguros (en particular, los obligatorios). Financiamos periódicamente en base a unas previsiones y pagamos puntualmente en basa a unos hechos excepcionales (por ejemplo un accidente de tráfico)