La igualdad esencial no es solo un principio abstracto, sino una condición imprescindible para construir una sociedad donde los derechos, la libertad y la dignidad de cada persona sean respetados sin distinción.
Este concepto se enraíza en valores democráticos fundamentales y aparece recogido en marcos legales y constitucionales que buscan garantizar un trato justo e igualitario para todos los ciudadanos.
Sin embargo, hablar de igualdad no siempre implica que se haya alcanzado. Es necesario analizar cómo se aplica, qué obstáculos enfrenta y por qué sigue siendo un tema central en el debate social y político.
A lo largo de este artículo, abordaremos el papel de la igualdad esencial en la configuración de una sociedad más justa, así como los retos que aún persisten para hacerla efectiva.
Igualdad esencial ante el impacto del cambio personal
Cuando atraviesas por una adversidad, ya no vuelves a ser el mismo que eras antes, bien sea porque tu estructura física se altera y tu cuerpo ya no está en condiciones de hacer lo que hacías antes, o bien sea porque tu estructura mental cambia y tus capacidades cognitivas se encuentran afectadas, o quizás se deba a que tu estructura emocional se transforma y lo que antes hacías -o eras-, hoy ya no te “llena”… O posiblemente sea porque todas esas estructuras cambian a la vez y tus pensamientos y actos se convierten en un batiburrillo.
En resumen, que quedas limitado respecto a quien eras antes y entonces sólo te quedan dos alternativas: 1) la de aceptar el deterioro y cargar con ello, o 2) la de plantearte un nuevo futuro y vivir de ello…
…La mayoría de las personas tienden a ir por el camino por el que ya iban antes -que para eso fue hecho y costó hacerlo-, y ello cargando con la insatisfacción de no poder ser ya quien antes se era… Y eso es muy duro.
Esto lo digo con sano optimismo. Desde el convencimiento práctico de que todos los que mantenemos una cierta capacidad cognitiva podemos reconstruir o construir una vida nueva. ¡Todo es ponerse!
Igualdad esencial y reconstrucción de la identidad
En mi caso concreto… Yo era deportista. Bien. Tuve que reconducir esta afición vital… También era docente y estudiante. Bien. Tuve que limitar la docencia para no involucrar a terceros, pero el estudio propio lo mantengo como un quehacer diario porque es un terreno a cultivar para asegurar mi mantenimiento cognitivo. Y precisamente para mantener mis capacidades cognitivas y emocionales me embarqué en nuevas actividades que mantuvieran bien engrasada mi maquinaria cerebral. Así, llegué a estudiar música (un instrumento concreto), también me centré en vías de expresión alternativas y en ayudar a otros. De esta manera mantendría una relación sana con “el mundo”… Y no se trataba de que tuviera problemas para relacionarme con el resto del mundo… Que no los tenía…. Se trataba de explorar nuevos escenarios y de desarrollar nuevas actividades propias. Se trataba, en resumen, de desarrollar un nuevo yo, o mejor dicho, se trataba de progresar en mi yo actual transitando por nuevos caminos, o por caminos alejados de lo corriente.
Y me reconstruí.
Igualdad esencial como base de una nueva fortaleza
Del edificio derruido surgió una nueva estructura más adaptada a las circunstancias, un todoterreno para terrenos irregulares e imprevistos, y a la vez, una persona completa y con la fuerza suficiente como para enfrentarse a situaciones dispersas e irregulares. Como es la vida.
Un superhéroe sin capa, pero pertrechado con las alas de la libertad.
Y es que, seamos sinceros, el hecho de ser distinto es algo que todos llevamos escrito en nuestro ADN. Queremos que se nos trate igual “oficialmente”, pero sin que ello ponga en peligro nuestro derecho a ser diferentes. Pedimos igualdad, pero respetando lo distinto que hay en cada uno de nosotros. En fin. Pedimos desarrollar nuestra propia Personalidad desde el ejercicio de la igualdad social porque todos nos reconocemos como iguales y como portadores de una propia y valiosa Personalidad. Todos respetamos esa diferencia esencial. La que nos hace libres.
Igualdad esencial y el valor de ser diferente
Pero la diferencia hay que lucharla y mantenerla. Es un reto y un privilegio. Un reto porque el esfuerzo queda en la misma esencia de construir la diferencia. Un privilegio porque ser diferente es como quedar transformado por el dulce toque de una varita mágica…
…Y la magia ronda por todas partes. Pero es invisible. El “toque mágico” es como pegar un salto sereno desde la desgracia a la magia:
- Tomas impulso…
- Te concentras…
- La ilusión se apodera de ti… y…
¡¡Saltas!!
¡¡Siiii!! Realizando ese salto te ves diferente, y ya desde entonces, te consideras un privilegiado porque ahí es cuando entiendes por qué muchos otros no lo dan. Es un salto de ilusión, y que la ilusión se haga realidad ya no depende sólo de ti, también de tus circunstancias (en particular, de los daños o secuelas que te hayan quedado). Pero lo que sí es un hecho es que con ilusión todo se hace más llevadero e interesante. Ya te sientes premiado porque con ello sólo tienes que ganar.
Igualdad esencial como motor del cambio social
Bien.
Pues mi recomendación fruto de la experiencia es…
Sé distinto. Y enorgullécete de serlo. Mejor aún, utilízalo para cambiar algo, porque sólo lo distinto conduce al cambio… Y el cambio puede ir desde tu propio yo –lo más esencial–, hasta toda la sociedad –lo más participativo y en colaboración con muchos otros–.
A todos los niveles el cambio es arduo, pero gratificante. Pasas de lo malo conocido a lo bueno por conocer. El conocimiento te guía y el olfato moral te indica. No hay desvíos, tampoco atajos. Es un camino recto de ilusión.
Igualdad esencial y la búsqueda de la felicidad compartida
Y es que todos estamos preparados para el cambio. No hay que tener miedo. Sólo hay que actuar en la línea en que “el hacer” te proporcione FELICIDAD. ¡¡Mágica palabra!! Palabra que se llena con los buenos aires de la Personalidad y que adquiere todo su sentido en el escenario cotidiano de la convivencia.
Y si quieres cambiar o avanzar, y no tienes muy claro cómo y con quién… Hazlo con nosotros. Aquí estás entre amigos que quieren progresar y volcar experiencias e iniciativas propias a la sociedad. Todo ello con humildad.
Somos distintos SI, pero apelando a la firmeza de recibir un trato en igualdad.
9 comentarios en “Trabajar la igualdad esencial para potenciar lo que nos hace únicos”
Estoy de acuerdo en que «la distinción» es un valor a fomentar, y no para crear diferencias de fondo entre personas, sino para crear terrenos de mejora generales para todos. Supongo que el ser iguales nos da cierta tranquilidad de ser tratados igual desde las instituciones (públicas y privadas), pero la diferencia es la que nos mueve a actuar, ya sea para restaurar esa igualdad perdida, ya sea para canalizar cambios en nuestro entorno, ya sea para vivir con conciencia cada uno.
Después de todo, de las muchas diferencias surge la democracia y este si es un valor social ya establecido.
Gracias por el tema.
Gracias por la propuesta de ver la cara amable de la adversidad, expresada como ese momento para el cambio (en positivo). Yo creo que una mentalidad positiva nos ayuda a ser personas, desarrollarnos como tales y vivir en comunidad. A partir de ahí, la igualdad la vivimos cada cual de diferente manera, unas veces con alegría porque queremos ser o hacer lo que son o haces otros -y ese camino lo disfrutamos-, y otras veces lo vivimos con decepción porque esa igualdad niega lo que de diferente hay en nosotros y que valoramos.
Gracias por hacernos pensar en la igualdad y la desigualdad, ninguna de las dos son enteramente positivas ni negativas, depende del fin que se le de a los distintos aspectos de nuestra vida.
Me gusta el enfoque de trabajar la igualdad esencial para ser diferente. Es como decir que todos somos iguales como humanos y que merecemos el mismo trato, pero que por eso mismo todos podemos desarrollar facetas diferentes en nuestra vida que nos diferencian de los demás.
Yo nunca he conocido a dos personas iguales, sí con los mismos intereses en una situación concreta, pero con vías de solución con matices diferentes. Si le sumanos a ésto, una adversidad, las diferencias en el actuar se multiplican y las ganas de salir del «bache» se modulan en cada persona, porque cada persona es un centro de vivencias, a veces muy diferentes.
También me gusta la comparación que se hace con el deporte, la vida es algo parecido. En ambos escenarios hay que estar preparados para perder y ganar, pero es verdad que una vida enfocada como deporte ofrece vias de superación y cambio que de otra manera es más dífícil de encontrar, o es más coyuntural.
Espero haber aportado al debate.
Yo creo que como humanos aspiramos a las mismas causas fundamentales (igualdad esencial) pero ya como personas individuales aspiramos a aquello que nos diferencia porque queremos pasar por la «mente de los otros» siendo reconocidos por unos dichos y actos concretos.
Así pues, la igualdad esencial nos hace reconocernos como humanos y aspirar a la diferencia nos hace singularizarnos entre humanos. Para mí esta es la clave de la vida en convivencia: partir desde una gualdad esencial para desplegar una personalidad particular (y única).
Aprender a educar desde la diferencia:
Trabajar y educar desde la diferencia, es uno de los ejes que articulan entre otras, las nuevas leyes educativas. Estas leyes, muy controvertidas en ocasiones debido a los numerosos cambios que han sufrido, y a la falta de acuerdo de la clase política para promover una ley de consenso, tienen un punto en común: el fomento de la diferencia y la inclusión de todo el alumnado en el proceso educativo, sin separación ni distinción.
El reconocimiento de las diferencias individuales y el fomento de todas y cada una de las particularidades de cada persona caracteriza a toda sociedad plural que se precie.
Cada persona cuenta con unas capacidades, habilidades, fortalezas y ritmos de aprendizaje distintos al resto así como diversas circunstancias sociales y personales que deben ser atendidas desde el derecho a la diferencia y su comprensión por parte de toda la sociedad.
Por eso hoy en día, la atención a la diferencia es uno de los pilares mas importantes en los procesos educativos. Si queremos tener una sociedad rica y plural, todos estos aspectos debemos reflejarlos en la forma en la que educamos.
Muy interesante el comentario de Manuel. La verdad que el sistema educativo tiene un gran papel que desempeñar aquí, desde edades tempranas observa la diferencia y la fomenta o desprecia entre sus alumnos…. Y como bien dice, esto es el germen de la pluralidad alejándose de «lo único» (ya sea de pensamiento, actitudes, acciones etc…) y ahondando en la democracia..
Esto en lo que respecta a los más jóvenes. Los mayores ya contamos con herramientas para hacer valer nuestra diferencia. que van desde la elección de la profesión, a la unión con otras personas diferentes para hacer cosas comunes. Son muchas paradas en la vida para reforzarnos en lo que somos y en lo que queremos llegar a ser, paradas que no valoramos en su justa importancia pero que con el paso del tiempo se van percibiendo como una sucesión lógica de acciones que nos conducen a reforzar y enorgullecarnos de nuestra diferencia.
La pluralidad se fundamenta en la diferencia y la diferencia, en sociedades de bienestar como las nuestras, se fundamenta en la igualdad esencial. Las personas-ciudadanos somos iguales ante las institucines y el resto de ciudadanos y eso hace que la diferencia se manifieste bajo la forma de pluralismo (por ejemplo, politico) un pluralismo orientado a la mejora social y a la mejora de la posición de la persona en el entramado social.
Sin igualdad esencial no existiría la diferencia propiamente dicha ni la aspiración a un bienestar común general, cuestión esta que todavía está en el fondo de nuestra visión de sociedad de bienestar.
Aquí hay una palabra clave: TRABAJAR.
Ser diferente desde el trabajo propio en lugar de serlo por un reconocimiento genérico, para mí es la clave. Es algo así como el MERITO ganado desde unas condiciones elementales de diferencia, porque todos es verdad que somos diferentes por ser seres individuales y ese si es un reconocimiento elemental…, pero la diferencia plena se logra a través de los actos propios conscientes que nos hacen distinguirnos de los demás, y eso pasa por el trabajo en uno mismo.
EStoy de acuerdo con Pedro en que el trabajo propio es el que nos hace realmente diferentes y «valiosos». Hoy vivimos en una sociedad que parte de unos derechos comunes para todas las personas-ciudadanos pero estaremos de acuerdo en que el trabajo fundamentado en esos derechos nos lleva a diferenciarnos puesto que el propio «ecosistema» lo podemos construir-personalizar nosotros mismos, y con èl, la manera de relacionarnos con nuestro entorno. En este contexto el SABER es clave para entender dónde vivimos y sus posibilidades, El PEDIR es el complemento a los derechos que nos vienen dados para dotarnos de nuevas «oportunidades» y el CONVIVIR es el resultado de ambos para vivir una sana y valiosa diferencia.
Gracias por esta entrada, es inspiradora y «diferente».