Du Gay, Paul. En elogio de la burocracia (2012). Siglo XXI.
¿Por qué la democracia representativa necesita de la burocracia y de sus funcionarios para garantizar la vigencia de la Constitución?
Para abordar esta cuestión, se han tomado como referencia las reseñas de los doctores en sociología Paz Martín Martín, Paul du Gay (En elogio de la burocracia, en Cuadernos de Relaciones Laborales, vol. 33, núm. 1, 2015, pp. 201-206), y Fernando Ampudia de Haro (En elogio de la burocracia. Weber. Organización. Ética, en Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, núm. 146, abril-junio, 2014, pp. 239-242).
En adelante, Paul du Gay será referido como dG.
La burocracia: una institución clave en la modernidad
Presentación de la obra:
Se trata de una pequeña joya sociológica dentro de los estudios críticos de la organización y la filosofía política. La obra visibiliza los fundamentos teóricos y morales que han llevado a considerar la burocracia como sinónimo de «mala administración», cargándola de una imagen negativa.
Su objetivo principal:
Reivindicar la burocracia frente a quienes la presentan como un sistema obsoleto, anclado en valores pasados de moda e irrelevantes, e incluso como la causa de todos los males. Para ello, dG se apoya en el maestro Weber, quien analiza la formación de personalidades dentro de los distintos órdenes de vida en sociedades altamente diferenciadas, donde la burocracia representa uno de estos órdenes con su propio estilo ético.
Un estilo ético que dG llama a preservar, ya que resulta indispensable para el buen gobierno del Estado democrático. Sin él, la equidad, las garantías de derechos y el bienestar de la ciudadanía quedarían en riesgo.
En definitiva, este elogio se le debe a una de las instituciones clave de la modernidad: la burocracia.
¿Por qué recomendar En elogio de la burocracia?
Este libro queda enmarcado dentro de un tipo de organización que se fundamenta en la calidad del servicio público y, en consecuencia, en la burocracia. Una burocracia a reivindicar (y si es necesario, mejorar) en tanto que garantiza la democracia y el bienestar social.
Fundamentos de la reflexión sobre la burocracia y la modernidad
Hoy, ser flexible, innovador y emprendedor se han convertido en las cualidades más demandadas—y humanas—, lo que acrecienta la sensación de ineficacia de las organizaciones burocráticas. Esta ineficacia se percibe como el producto de una gestión fría y ciega, vinculada al autoritarismo y la arbitrariedad, conceptos que la asocian con lo inhumano.
En este contexto, la ideología dominante y el proyecto político actual buscan adaptar a los individuos al mercado, en detrimento de la esfera de lo público, cada vez más cuestionada. Sin embargo, lo cierto es que las soluciones de mercado han traído (y siguen trayendo) costes sociales abrumadores y consecuencias no deseadas que llegan a cuestionar nuestras democracias.
Las cadenas no parecen tales cuando se adornan con conceptos como libre elección, satisfacción del cliente, eficiencia, reinvención de servicios, gestión emocional e identificación con valores corporativos. Sin embargo, estos adornos han permitido el desmantelamiento de la estructura organizativa del bien común y la evaporación de los principios éticos que lo sostienen.
Esencia de la argumentación: la ética burocrática como pilar del Estado
Lo que dG plantea es, por un lado, los costes que conlleva “rehumanizar” la gestión post-burocracia (como la difusión del poder, la parcialidad y la sumisión de los intereses colectivos y del Estado al mercado) y, por otro, los beneficios de los procedimientos burocráticos (como la justicia, la igualdad e imparcialidad).
Estos procedimientos dan sentido a una forma de organización que se fundamenta en la ética, la justicia social y la democracia, elevándose sobre los pilares de lo público, lo común y la igualdad.
En este marco, dG reivindica la burocracia como un poder central, soberano y autocontenido, que fija normas y procedimientos comunes y que garantiza la inexistencia de abusos. Se trata de un poder común que mantiene a todos a raya, asegurando la libertad dentro de una jerarquía que facilita la igualdad.
La burocracia, según dG, posee su propia ética, que no solo debe salvaguardarse, sino apreciarse en tanto que abre un catálogo de posibilidades de gestión esenciales para el buen gobierno democrático. Además, proporciona criterios de legitimidad y eficacia diferentes a los del mercado y a los de la política de partidos.
Un orden de vida concreto, llamado a ser una de las herramientas principales de las democracias modernas y sin el cual peligran la seguridad, la equidad, la legitimidad y el bienestar.
Sin burocracia no hay democracia
En definitiva, dG construye una argumentación en la que reivindica la ética burocrática mientras alerta sobre los riesgos de prescindir de ella. Su defensa de la burocracia es contundente: una institución fundamental e imprescindible para el mantenimiento de cualquier régimen pluralista y democrático.
Muchas de las características fundamentales que nacieron con la burocracia siguen siendo esenciales para proporcionar las bases de un Buen Gobierno:
- Pericia y estatus
- Independencia para ofrecer asesoramiento franco sin temor a represalias
- Responsabilidad en la implementación de objetivos públicos claros
La ética burocrática es la que nos protege del privatismo moral de cada cual, la que impide que algunos puedan gozar de un trato preferente y la que organiza la redistribución de los impuestos en forma de bienes y servicios.
Como sostiene dG:
La burocracia no es el mal, sino la salvación.
Es un poder central que hace cumplir normas explícitas, que sujeta a control sus acciones y que garantiza el ejercicio de las libertades individuales en igualdad de condiciones.
Sin burocracia NO hay leyes, NI instituciones, NI prácticas sociales… y la libertad termina desapareciendo.
Estructura de En elogio de la burocracia
La introducción: la ética burocrática como fundamento
En la INTRODUCCIÓN, dG nos declara la misión de la obra: destacar las características éticas distintivas de la burocracia (su ethos). Llega a la conclusión de la necesidad de posicionarnos en contra de la introducción de la creatividad y de las emociones en la administración pública, destacando los perjuicios que esto implica cuando se introducen lógicas mercantiles y dinámicas contractuales.
Crítica a la burocracia: los antiburócratas contemporáneos
La PRIMERA PARTE la dedica a tres de los más influyentes antiburócratas contemporáneos: Alasdair MacIntyre, Zygmunt Bauman y Tom Peters, a los que cuestiona por sus críticas a esta institución.
El hilo conductor pasa por:
- El forjamiento de una nueva personalidad del administrador/burócrata, que ahora es concebido como “gerente”.
- La transformación de la administración pública en una “nueva gestión”, que sustituye los valores de la burocracia impersonal—la jerarquía y los procedimientos—por los valores de la empresa flexible, descentralizada y emprendedora.
- MacIntyre ve en el burócrata el fracaso de un proyecto de ser humano integral, sin reconocer su ethos distintivo. dG argumenta que el problema radica en exigir al burócrata que sea alguien que no puede ser.
- Bauman interpreta la burocracia como un fracaso moral, pues considera que el burócrata es responsable de mantener un tipo ideal de personalidad, cuando en realidad existen personalidades irreductibles en las distintas esferas de la vida social.
- Tom Peters, uno de los gurús de la gestión empresarial, demoniza la burocracia, considerándola una estructura organizativa rígida y obsoleta en un contexto de competencia global e incertidumbre. Para él, no está de más desarrollar un odio vivo y público hacia ella.
El declive del ethos burocrático frente al gobierno empresarial
En la SEGUNDA PARTE, dG se centra en los debates actuales sobre la sustitución del ethos burocrático por el gobierno empresarial en el seno del Estado. Esto conlleva también la transformación del ciudadano en cliente.
Capítulo Cuarto: La influencia de la gestión empresarial en la administración pública
En el CUARTO CAPÍTULO, la obra muestra cómo la gestión empresarial está calando en el ámbito público, favorecida por un contexto socio-político propicio.
Algunas de las transformaciones incluyen:
- La preferencia por el contrato como instrumento de organización.
- La desconfiguración del mapa de responsabilidades.
- La sustitución de la noción de ciudadano por la de cliente.
- La premisa de la rentabilidad y la eficiencia como prioridad.
- La obsesión por la calidad en el servicio y la llamada al entusiasmo corporativo.
dG advierte de los riesgos que implica esta reformulación, en particular:
- El debilitamiento de los valores democráticos.
- La pérdida de la razón de ser de la administración pública.
- El riesgo de que el servicio público deje de responder a los intereses colectivos y del Estado.
Capítulo Quinto: La relación entre economía y política
El CAPÍTULO QUINTO explora la conexión entre economía y política, donde la primera se convierte en la justificación última de las decisiones de la segunda.
- Los argumentos económicos se han convertido en motores del cambio en las políticas sociales.
- El crecimiento económico y la eficiencia han pasado de ser instrumentos del bienestar social a convertirse en fines en sí mismos.
Esto supone una inversión de los fundamentos de los Estados de bienestar:
- De una economía al servicio del buen gobierno, a un gobierno que obstaculiza la buena economía.
- Del bienestar social como condición para el progreso económico, a considerarlo un obstáculo para el crecimiento.
En este nuevo paradigma de gestión pública, la reforma administrativa es incuestionable, con objetivos claros:
- Eficiencia económica.
- Competitividad.
- Respuesta a la crisis.
Para lograrlo, se impone el contractualismo, lo que dG denuncia como peligroso, ya que priorizar los aspectos económicos en la gestión pública implica graves costes en igualdad y justicia. En definitiva, sustituir la democracia por un sistema de ciudadanos-consumidores.
Sin embargo, la burocracia sigue siendo el mejor mecanismo que conocemos para asignar recursos escasos y adjudicarlos entre competidores. Además, garantiza que:
- Existan mecanismos de apelación para los perjudicados.
- Los resultados sean vistos como legítimos.
Capítulo Sexto: El peligro de convertir la administración pública en una empresa privada
El CAPÍTULO SEXTO examina la tendencia a difuminar la línea entre política y gestión, al estructurar las instituciones públicas como empresas privadas.
Esto implica una transformación en los roles de burócratas y políticos.
- Se intenta estimular a los funcionarios de manera personal, apelando al entusiasmo y la sensibilidad, otorgando incentivos individuales.
- Sin embargo, esto pone en riesgo la imparcialidad y la transparencia de la administración pública democrática.
En contrapartida, dG defiende la burocracia como un orden de vida esencial, que permite la formación de personalidades ajustadas a órdenes bien definidos.
Conclusiones: la burocracia como garantía de democracia y equidad
Después de la lectura, estaremos de acuerdo con dG en que la democracia representativa aún necesita del ethos burocrático, a pesar de que nuestras sociedades han experimentado cambios culturales que han impactado tanto en la democracia representativa como en la burocracia.
Estos cambios han promovido nuevas formas de democracia inclusiva y participativa, lo que ha obligado a “aplicar ajustes” tanto a las estructuras democráticas como burocráticas para adaptarlas a las necesidades y formas de pensar actuales.
Aún necesitamos del ethos burocrático, que garantiza:
- Equidad en los trámites y respuestas administrativas.
- Fiabilidad en la gestión de cada asunto público.
- Supresión de favoritismos y sesgos ideológicos, partidistas o religiosos en el ejercicio de la función pública.
Aún necesitamos la personalidad impersonal del burócrata, cuya pericia debe ser contrastada mediante exámenes y pruebas de competencia. También necesitamos su respeto por los procedimientos y la jerarquía, que aseguran que los derechos de los ciudadanos queden garantizados a través de la imparcialidad y la objetividad en la toma de decisiones.
Es difícil negar que un sistema de gobierno representativo necesita funcionarios que actúen como guardianes de los valores democráticos, asegurando que los procedimientos que representan se mantengan dentro de los límites políticos que regulan las instituciones públicas y de servicio público.
Por ello, el ethos de la función pública no es un anacronismo, sino un orden de vida esencial para garantizar la democracia parlamentaria efectiva y, con ella, la vigencia de nuestra Constitución.
Por otro lado, lo que sí parece cierto es que reducir la burocracia a una simple gestión empresarial puede mejorar la eficiencia económica a corto plazo, pero a costa de grandes costes a largo plazo, como:
- Mayor corrupción.
- Falta de imparcialidad en la gestión pública.
- Pérdida de fiabilidad y honradez en los procedimientos administrativos.
Para finalizar, las habituales críticas al político contemporáneo—por ineficacia, ineficiencia e intereses particulares—no son más que una prolongación de las críticas a las estructuras jerárquicas que se perciben como promotoras del despilfarro y la corrupción.
12 comentarios en “Elogio de la burocracia: defensa de un pilar clave para la democracia”
Muy interesante el libro, hacía tiempo que no leía algo en favor del aparato administrativo. Por lo que he visto los países nórdicos si se hicieron eco de este texto, y es lógico, en esto nos adelantan bastante.
Lo que sí quería decir es que la burocracia en el fondo es una «realidad técnica», es decir, un gran aparato de despliegue acciones. En lo público es evidente y remite a lo que vulgarmente llamamos como «funcionariado», personal empleado que al fin y al cabo actúan bajo la guía del Estado-Administración en pos del interés general (que evidentemente llega a lo concreto de cada ciudadano, pero la «churrera» es la misma para todos, de ahí la igualdad esencial y a la que aspiramos todos. Yo creo que esa es su gran virtud y lo que dota de legitimidad a la burocracia «el café para todos»)
Ahora bien, también existe burocracia en lo privado (incluido lo que llamamos Mercado), sólo que ese aparato técnico responde a otros Dueños e Intereses frente al cliente (aquí ya no hay ciudadano). Tampoco creo que nos guste la burocracia privada, de hecho probablemente hasta nos guste menos porque inmediatamente buscamos la relación «lo que pago-la atención que recibo» y esa relación Oferta-Demanda lo impregna todo,
Bien. Para finalizar, gracias por esta biblioteca y la ayuda inestimable que supone para que podamos SABER. Yo con la lectura de este libro ahora sé más y puedo responder a más cosas.
Según los datos del tercer trimestre de 2022 de la Encuesta de Población Activa del INE, en España hay un 17,07% de empleados públicos, lo que representa 74 empleados públicos por cada 1.000 habitantes. Esto incluye funcionarios de carrera, personal laboral al servicio de las Administraciones Públicas AAPP, altos cargos, personal de empresas públicas y personal laboral con contratos de duración inferior o fijos discontinuos que trabajan en la Administración.
El 58,96% de los empleados públicos prestan sus servicios en las Comunidades Autónomas, el 20,14% en la Administración Local, y el 14,96% en organismos estatales.
En cuanto al Empleo Público en Europa, que yo sepa los últimos datos son los del informe de la OCDE “Government at a Glance 2021” sobre gobernanza pública, y que indicaba que en 2019 el 17,9% de los trabajadores de los países de la OCDE desempeñaban su trabajo en las AAPP. En el caso de España, este porcentaje era de un 15,6%, o sea, más de dos puntos inferior a la media, por debajo de países como Reino Unido (16%), República Checa (16,6%), Grecia (16,7%), Austria (16,7%), y ligeramente por encima de Irlanda (14,9%), Portugal (14,1%) e Italia (13,2%). Los mayores porcentajes de empleados públicos se situaban en los países nórdicos: Noruega (30,7%), Suecia (28,7%) y Dinamarca (27,6%), y cerraban la tabla, Alemania (10,6%) y Suiza (10,2%).
En resumen, que habrá que esperar a datos actualizados europeos para saber dónde estamos colocados en estos momentos, pero lo que sí está claro es que estamos MUY, MUY lejos de los nórdicos… Ellos sí que elogian su burocracia, y la cuidan.
Hola de nuevo. Me he estado informando sobre la burocracia y el mercado, porque siempre me han parecido bastante antagónicas, y esto me parece relevante:
El profesor del IESE Pedro Nueno, en un artículo publicado en 2019 el diario económico Cinco Días… ¿Ahogados en la burocracia en el siglo XXI?https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/04/17/companias/1555514505_036858.html…, , aseguraba que la Unión Europea calculaba que la carga administrativa derivada de la legislación comunitaria supone anualmente 123.000 millones de euros para las empresas, y en España el coste se sitúa alrededor del 4,7% del PIB.
Por otro lado, el coste y los trámites que hacen falta para poner en marcha una empresa en España dependen mucho del sector y del ritmo/secuencialidad de los trámites -en el industrial cuesta mucho más frente a otras muchas actividades en las que sólo hace falta una comunicación previa e incluso se puede hacer todo por internet-.
RESUMEN El libre mercado aboga por derrocar las barreras burocráticas, no solo las comerciales. Parece lógico…Y yo me pregunto: ¿Estamos preparados para ello?, o lo que es lo mismo… ¿Estamos preparados para una total libertad sin burocracia?… Quizás sí, pero posiblemente sea a costa de aumentar nuestro nivel de tolerancia hacia la desigualdad.
Gracias
En respuesta a la pregunta de Fernando….. Yo creo sí se pueden agilizar todos los trámites burocráticos -y es muy deseable-, pero nunca eliminarlos en su totalidad, ni dejarlos al albur de la (buena) libertad… ¿Por qué?… Porque la burocracia es siempre necesaria para garantizar la aplicación de los principios de igualdad y seguridad al quedar sujeta a procesos-procedimientos “standard-normalizados” para todos. Sólo en este marco, a mi juicio, es concebible y legítimo el ejercicio pleno de la libertad individual.
Es por todo eso que la burocracia es elogiable… El papel que le toca jugar “frente-al lado” del individuo concreto es clave, ni más ni menos que darle la oportunidad de ser tratado como todos los demás y de participar en la seguridad del conjunto. Ambos fines muy sociales y a la par individuales.
Para mí esto está en la esencia del Estado…, pero otra cosa es que la burocracia deba de agilizarse lo más posible, eso si hay que perseguirlo.
¡Qué interesante y oportuno el libro!. ¡Y qué interesantes las aportaciones de los compañeros MCarmen y Fernando!!
A mi me gusta mucho la sociología y esto «viene al pelo».
Bien, recurro al maestro Weber porque él de la burocracia ya habló (si bien ya pilla lejos) y creo que muchas de sus conclusiones hoy en día aplican.
De acuerdo con él, la burocracia es un modelo ideal de organización que pone el foco en la estructura de poder y que se encuentra en la base de cualquier organización de cara a garantizar su eficiencia y efectividad.
En este marco Weber establece los principios básicos de la burocracia, de los que destaca los siguientes cuatro:
– División del trabajo y Especialización de tareas…Cada empleado tiene su lugar específico y se espera que se centre únicamente en su área específica.
– Jerarquía de la autoridad… Un orden en capas reflejo de las líneas de comunicación, del grado de delegación y del control/supervisión de las responsabilidades ejercidas por cada empleado.
– Reglas y requisitos claros…Rutinas y procedimientos estandarizados junto con normas “escritas” que garantizan la uniformidad, de modo que todo empleado sepa exactamente qué se espera de él y los medios que tiene para ello.
– Relaciones Impersonales… Las reglas y requisitos claros crean estas relaciones impersonales entre los empleados, lo cual previene de privilegios o de dar participación a personas externas o de incursiones políticas… Así, las opiniones oficiales se liberan de lo que es más personal: emociones, sentimientos y las decisiones se toman considerando sólo factores racionales (técnicos), evitando todo sesgo personal.
En este escenario burocrático (ideal), las AAPP pueden estructurarse y trabajar efectivamente porque las reglas y procedimientos establecidos permiten su eficiencia y el desarrollo de un trabajo consistente por parte de todos los empleados (particularmente funcionarios)… Todo ello en el terreno de organizaciones donde la legislación juega un papel clave.
Lo más RELEVANTE aquí, a mi juicio, son la estructura, las reglas y los procedimientos porque de todos ellos depende el trabajo del conjunto (bajo un orden), el trato igualitario a todo ciudadano, así como la facilidad y la agilidad para acometer este camino y obtener un resultado en tiempo razonable.
Yo creo que todo esto está en la esencia de la RESPUESTA a la interesante pregunta que inicia el comentario del Libro: ¿Por qué la democracia representativa necesita de la burocracia y sus funcionarios para mantener vigente la Constitución?
Gracias, seguimos comentando.
Muy interesante este tema y libro. Comparto lo dicho por los compañeros.
Yo, sinceramente, creo que sin la existencia de la burocracia no seríamos conscientes de que a veces hablamos con una institución o administración, muy a pesar de que tratemos directamente con una persona. La burocracia pasa por una forma de hacer las cosas «tediosa y siempre igual», eso afianza la seguridad en el trabajo que se hace y el trato igualitario recibido por parte de quien demanda acciones a los burócratas.
Pero la burocracia no sólo está en lo público, también en lo privado, porque todo proceso se somete a un método o forma de hacer las cosas, tanto más tedioso cuanto menos libertad de actuar existe, porque, no nos engañemos, la burocracia es un territorio encorsetado para la libertad
Muy elocuente y clarificador este libro. Para leerlo varias veces porque te surgen nuevas preguntas y vas viendo conexiones con la realidad actual que antes no habías percibido. Y entonces tu interpretación del mundo de la administración pública se matiza.
Du Gay se apoya en el maestro Weber -el que nos habla de la burocracia como un orden concreto de la vida social con su propio estilo ético-, para llegar a la conclusión de que sin ella peligrarían la equidad, las garantías de derechos y el bienestar de la ciudadanía… ¡Y qué mejor ejemplo de burocracia, hoy mismo, que la relacionada con la Administración de Justicia! Actualmente en boca de todos por estar en huelga (por otro, lado legítima).
En estos “burócratas” se expresan y concretan la justicia, la igualdad e imparcialidad -íntimamente relacionadas con los art 1.1 y 9.3 de la Constitución- valores y principios que en la práctica de su desempeño cotidiano les hacen merecedores de fiabilidad a la hora de tratar cada asunto que les llega, y que no es más –ni menos- que un conflicto de derecho entre partes… Hablamos de burocracia que hace y define Estado.
Es evidente que nuestro modelo de estado necesita de funcionarios de justicia que protejan esos valores/principios en los procedimientos que representan, y ello dentro del marco que establece la normativa en vigor. Así, a mi juicio, el ethos función publica asegura la democracia parlamentaria efectiva, y con ello, la vigencia de nuestras Constitución… Con esto no quiero decir, ¡ni mucho menos!, que no exista ahora tal protección; sólo quiero decir que debe dársele continuidad y, en todo caso, mejorarla porque eso siempre se puede hacer.
Evidentemente todo lo dicho queda aplicado a un burócrata-funcionario concreto por ser tema de actualidad: al burócrata de la administración de Justicia… Pero en términos similares se podría hablar del resto de funcionarios-burócratas, eso sí, matizado para su ámbito de desempeño concreto.
Hasta la próxima.
A raíz de este libro, reflexiono ahora sobre una cuestión en pleno debate público. Me refiero al caso “compra de mascarilla por las AAPP en el peor momento de la pandemia”.
Mi pregunta es: ¿Qué pasa cuando lo público y el mercado se funden en el plano ético llegando este último a cuestionar nuestra democracia, una democracia que queda arrinconada bajo la forma de corrupción?. La burocracia parece que aquí quedó al servicio de lo privado, aquélla, un poder central, soberano y autocontenido que, al parecer, hizo uso propio de normas y procedimientos comunes para facilitar abusos en favor del segundo.
Esta situación obliga a plantearse la calidad de las gobernanzas y la existencia de una sistémica “corrupción burocrática” o de una permeable “burocracia en la corrupción”.
Destaco del texto: “La ética burocrática es la que nos protege del privatismo moral de cada cual, la que impide que algunos puedan gozar de un trato preferente y la que organiza la redistribución de los impuestos cobrados al ciudadano en forma de bienes y servicios…”. BIEN, ahora estamos viviendo escándalos donde, si la burocracia realmente hubiera funcionado correcta y unitariamente, todos habrían tenido que cumplir con unas normas explícitas para hacer las compras. Pero resulta que es ahora cuando se ejerce el control sobre las acciones llevadas a cabo, y ello a través de la vía del escándalo… TARDE Y EN MAL LUGAR.
También del texto destaco: “Sin burocracia NO hay leyes, NI instituciones, NI prácticas sociales y la libertad termina desapareciendo.” …Bien…Pero con la burocracia ya hemos visto que la libertad de las instituciones reaparece siendo corrupta. ¿Es que se prescindió de ella? Yo no lo sé, sólo sé que la burocracia, mal utilizada, ahonda en lo peor de ese buen estado que queremos/aspiramos ser.
Gracias por plantearnos esta reflexión.
La burocracia tiene mala prensa, sólo el nombre ya «pinta mal», pero es verdad que sin burocracia los trámites administrativos en general serían una anarquía y nos quejaríamos de ser tratados con desigualdad. La burocracia nos mantiene dentro del canal establecido y, si, es verdad, en algunos casos podrían ser trámites más rápidos pero creo que la rapidez no debería de ser un criterio definitivo de actuación, sino más bien la eficacia, eficacia para que las administraciones pongan al servicio del ciudadano lo que requiere en cada momento para ser tratado con igualdad. Y porqué no, también eficiencia para conweguir esa aficacia en el menor tiempo posible.
Yo creo que la burocracia es indispensable en la administración y cualquier gran organización que se precie. Pero creo que falta comunicar más las bondades de la burocracia y embarcarse en mejoras que la hagan más ágil.
Yo creo que la burocracia es uno de los grandes problemas de nuestras administraciones. Estoy de acuerdo en garantizar la equidad entre las peronas pero…, todo se puede hacer un poco más rápido y con menos idas y venidas, sobre todo cuando la tecnología está por todas partes (en las administraciones y en las casas)
Yo creo que todo estamos de acuerdo en agilizar los trámites y en asegurar la igualdad en el trato a todos los participantes. Lo que necesitamos son sistemas más simples y auto-organizados, sistemas que nos hagan percibir la eficiencia de la administración y la eficacia de sus resilAuciones.
Yo creo que la burocracia es esencialmente garantista: Igualdad de procedimientos para todos.
Otra cosa es que sea excesivamente lenta. Aquí yo creo es en donde se debe de trabajar para contar con tiempos de respuesta adecuados.
Pero a mi jucio eliminar la burocracia en favor de la mercadocracia, no haría sino llevarnos a un problema aún peor y que no es otro que el trato desigual bajo «condiciones de mercado». Lo privado-Mercado y lo públco-Administración siempre se han movido en terrenos diferentes bajo intereses diferentes y eso es lo que hacee que tengamos que separar muy bien un camino del otro. Lo privado de lo público para que aquel no se contamine de la ineficiencia de éste y lo privado de lo público para que éste no acabe en una pura competencia entre ciudadanos.
En fin yo, elijo la burocracia en tanto es el «ser» de lo público y se distingue del mercado privado. Sin ella probablemente no gozaríamos de igualdad en las administraciones y todo se vería sometido a la ley de la oferta-demanda, con lo que ello supone.
Gracias a todos por vuestras aportaciones. Estamos de acuerdo en la necesidad de la burocracia para garantizar un estado en equidad, otras cosa es que nos guste, y la burocracia casi nunca gusta porque es una carga para quien recurre a ella -tiempos, obligaciones…- Lo privado también tiene su burocracia pero la vimos de otra manera -como clientes- porque lo realmente importante para nuestra vida cae del lado público.