La sanidad pública no es solo una estructura institucional o un conjunto de recursos: es un sistema que afecta de forma directa a millones de personas en su vida cotidiana. En este artículo abordamos cómo se vive la asistencia sanitaria desde dentro, a través de los ojos de quienes la sostienen con su trabajo y quienes la necesitan como pacientes.
Aquí vamos a considerar como personas interesadas en la asistencia sanitaria pública, tanto a los pacientes-usuarios, como a los trabajadores públicos que tienen a su cargo la asistencia sanitaria.
Ambos colectivos —usuarios y profesionales— tienen un papel fundamental en la calidad, sostenibilidad y legitimidad del sistema. Este análisis busca reflejar sus inquietudes, derechos, responsabilidades y formas de participación.
Pacientes-usuarios: acceso, derechos y participación
Para empezar –y en el lado más práctico–, el sistema sanitario público cubre fundamentalmente: las consultas médicas, la hospitalización y los medicamentos.
En el lado más institucional, es el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) el órgano competente para determinar el derecho a la asistencia sanitaria con cargo a los fondos públicos del Sistema Único de Salud.
Por resumir,
en España el derecho a la asistencia sanitaria pública es universal y gratuito para todos los ciudadanos españoles y los extranjeros que residen legalmente en España por un período superior a noventa días… Para hacer uso de él, lo primero es estar adherido a la Seguridad Social y solicitar, por el propio trabajador o por el empresario, su inscripción en el sistema público de salud antes de iniciar cualquier actividad o servicio. Ya una vez inscrito, lo siguiente es solicitar la Tarjeta Sanitaria que acredita el derecho a la asistencia sanitaria pública… También los extranjeros que residen legalmente en España han de solicitar la Tarjeta Sanitaria para ser atendidos. Y en cuanto a los extranjeros “de paso”, como requisito de entrada en el país se les exige que dispongan de un seguro médico o un seguro de viaje que tenga cobertura en España, de lo contrario, el servicio público está garantizado sólo en casos de accidentes, enfermedades graves y para mujeres embarazadas que estén de parto. Si el individuo es ciudadano de un país de la Unión Europea, puede recibir asistencia médica en el sistema sanitario público español siempre que presente la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE).
Qué espera y cómo participa el paciente en el sistema
Ya por el lado del paciente…
…En tanto usuarios que somos del sistema sanitario público, todos aspiramos a recibir servicios de calidad y con prontitud en la confianza de que las prestaciones se decidirán por profesionales con criterios no exclusivamente económicos, de hecho, esto último probablemente sea lo que más valoramos y tenemos en mente del sistema público… Además, y con carácter general, contribuimos como financiadores a este sistema mediante el pago de impuestos y también aspiramos a participar en la Sanidad como actores que somos por el hecho de utilizarla y contar con (buena o mala) experiencia en su uso.
En el documento de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes –consenso del fomento de la participación de los pacientes en el ámbito hospitalario–, se habla de la participación de la población en la vida sanitaria en tanto derecho y pieza fundamental del sistema democrático que promueve la construcción de una sociedad activa. Una participación pública definida por la International Association for Public Participation (IAP2) como el medio para implicar a los individuos en las decisiones que les afectan y que son el resultado de un proceso conjunto de toma de decisiones.
La participación ciudadana en la toma de decisiones
…La participación de los pacientes y de la ciudadanía en aspectos relacionados con su/la salud implica que tanto éstos, como las organizaciones de pacientes, formen parte activa en la toma de decisiones del sistema sanitario. También, y en el ámbito más micro, se trata de la participación del paciente en la toma de decisiones compartida con sus profesionales sanitarios… Con quienes les atienden… Así, la participación puede darse de manera individual o colectiva y en los distintos ámbitos o niveles asistenciales, es decir, en atención primaria, en atención hospitalaria o en atención comunitaria.
Organizaciones de pacientes: apoyo y representación
…Contamos con organizaciones de pacientes, unas instituciones que llevan años trabajando, entre otras cosas, para dar soporte a pacientes y a sus familias, también para ofrecer información y facilitar el acceso a terapias de rehabilitación y/o de apoyo psicológico…, y muchas más. Con ello complementan la cartera de servicios públicos… Como ejemplo, tenemos a la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) –entidad sin ánimo de lucro que agrupa a 33 entidades de ámbito estatal que representan, a su vez, a más de 1.450 entidades autonómicas y provinciales–, entidad que trabaja por fomentar la participación efectiva de los pacientes en el sistema sanitario desde el valor que aporta contar con la experiencia que supone vivir de primera mano con necesidades de salud crónicas… En la plataforma mencionada puedes encontrar organizaciones que representan a determinados grupos de pacientes o individuos y que hacen campaña en su nombre.
El poder del paciente: impuestos y voto
Por último…
Destacar que los usuarios-pacientes –y en tanto ciudadanos que somos–, ejercemos nuestro poder manteniendo o retirando nuestra confianza a los políticos a través del voto. Además, la mayoría contribuimos como financiadores del sistema mediante impuestos, debatiéndonos en nuestro propio conflicto interno por mantener el sistema público sanitario a costa de una voluntad contributiva limitada… Así pues, hablamos del PODER a través del ejercicio de nuestro Voto y del uso de nuestro Dinero. Cualquiera de estos dos elementos son instrumentos esenciales para cambiar o mantener las cosas; el primero porque remite a prestar nuestro apoyo (o no) a los gobernantes al cargo de la sanidad; el segundo porque remite al reconocimiento individual-ciudadano de las necesidades financieras del estado social que todos estamos llamados a mantener.
Resumen: lo que está en juego para los pacientes
Los elementos principales en juego del lado de los usuarios-pacientes los podemos concretar brevemente en:
- El interés en recibir servicios sanitarios de calidad y con prontitud bajo criterios eminentemente profesionales y no económicos.
- El conocimiento que da la experiencia del paciente puesta al servicio del libre ejercicio de la queja/reclamación por causa de los servicios deficientes, y ello para mejorarlos.
- La participación del usuario en la toma de decisiones en materia concreta (ya sean generales o las meramente particulares a su caso), y es que involucrar a los pacientes y a la comunidad en la prestación y planificación de servicios es crucial.
- La participación, de modo justo y sin abusos, en la financiación del sistema por la vía del pago de impuestos. Y esto es importante, porque el gasto sale de esa hucha; una hucha en la que participamos todos.
Y si nos ponemos del lado de la administración pública, sus intereses –o necesidades– respecto a la población usuaria parecen pasar por hacer conciertos con el medio privado para descargar las listas de espera y así mejorar la imagen y calidad del servicio público.
Los trabajadores públicos: prestadores esenciales del sistema
Aquí hablamos de los prestadores primarios de asistencia sanitaria pública. Se trata de profesionales especialistas que ejercen una función muy valorada socialmente al priorizar la eficacia asistencial sobre la eficacia contable y, con ello, defender una gestión profesionalizada exenta de las exigencias propias de los mercados.
Estos profesionales gozan de legitimidad, tienen voluntad de influir (sobre todo en tiempos de urgencia como los recientemente vividos), pero ven muy limitada su capacidad de decisión (por su falta de poder). Se trata de un grupo de interesados difícil de eludir porque están en la esencia de cualquier sistema de asistencia sanitaria. El ejemplo probablemente más visible lo constituye la plataforma Marea Blanca, la cual representa el cansancio y la desilusión frente a los políticos, plataforma que reclama el apoyo de la sociedad para exigir racionalidad a aquéllos.
Condiciones laborales y participación del personal sanitario
Pues bien…
…El personal sanitario, como cualquier otro trabajador, tiene interés en defender unas condiciones de trabajo dignas, también tiene interés en que queden salvaguardados sus intereses profesionales, a lo que añadir el fomento de la participación y la colaboración con el sistema para/en el que trabajan… Sintéticamente, hablamos de fomentar la calidad de su entorno-medio trabajo para garantizar la calidad de su atención a la población.
Añadir que a menudo los trabajadores sanitarios cuentan con organizaciones para promover mejoras y cambios. A modo de ejemplo, tenemos la Asociación Nacional de Profesionales de la Salud (ASPROS) constituida al amparo de lo establecido en la Ley Orgánica 11/85, reguladora del derecho de Asociación Profesional.
La gestión del personal sanitario: retos y datos clave
Ahora ponemos el foco en…
…La gestión de personal, pieza clave en la gestión sanitaria por parte de nuestras administraciones. Para ello nos apoyamos en los datos y reflexión del artículo de eldiario.es.
Así, según las cifras aportadas por el Boletín Estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas a enero de 2022, sólo el 47,2% del personal público sanitario eran funcionarios de carrera, el 43,7% eran interinos y el resto de trabajadores se encontraban en formación o eran personal laboral –de los cuales un tercio eran temporales–… Esto ya viene de lejos… Pero en respuesta a la normativa europea que limita la temporalidad al 8%, se crea la Ley 20/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público. Una norma que constituye un mecanismo extraordinario con el que se pretende alcanzar este 8% de interinidad marcado por Europa, y ya, para mantenerlo, las CCAA sólo deberían limitarse a realizar procesos ordinarios.
Como se dice en el trabajo publicado en The Lancet ‘Hacia un sistema sanitario equitativo y centrado en las personas para España’, la falta de personal es un hecho, lo cual se suma a «una creciente demanda de servicios, una fuerza laboral que envejece y a niveles crecientes de agotamiento», lo que ha dado como resultado que «los profesionales de la salud dejen sus funciones, amplificando aún más la escasez existente».
Para retener a esos profesionales y procurar la contratación de otros, los autores señalan que habrá que «mejorar las condiciones de trabajo, la remuneración, y procurar el equilibrio entre trabajo y vida privada (reduciendo el número turnos) y la protección de la salud mental y el bienestar reduciendo la carga de trabajo excesiva y proporcionando apoyo psicológico cuando sea necesario».
Además, citan la necesaria optimización del rendimiento de los profesionales ante la burocracia a la que tienen que hacer frente, sobre todo, en la atención primaria «reevaluando la combinación de cualificaciones de los profesionales, incluyendo la ampliación del papel del personal de enfermería» y reorganizando el sistema sanitario «ampliando los servicios de atención primaria y la integración de las políticas de salud pública». Todo ello unido a inversiones estratégicas y a «una mejor planificación del personal sanitario” porque serán clave en las reformas y para “anticiparse a las necesidades futuras».
Resumen: demandas clave del personal sanitario público
Los elementos principales en juego del lado del personal sanitario público pueden resumirse en:
– Intereses en la defensa de unas condiciones óptimas de trabajo para procurar su mejor desempeño. También en la salvaguarda y reconocimiento de sus capacidades profesionales para perseverar en su óptimo desempeño… En resumen, la defensa de la dignidad profesional y de la dignidad de la profesión, y con ello, la defensa de la dignidad de la persona-trabajador.
– La participación y la colaboración con el sistema en el que trabajan para aunar eficacia –y eficiencia– en el servicio, y un marco profesional adecuado de atención al paciente. En particular:
La participación en la selección de personal para la ocupación de puestos de trabajo, comisiones de gestión… etc., con el fin de garantizar la objetividad y pureza de la selección.
La colaboración con las Administraciones en la elaboración de planes de estudios, normas de organización de los Centros Docentes y Sanitarios, así como normas para facilitar el acceso a la vida profesional de los nuevos titulados y organizar cursos, seminarios, congresos, etc., para la formación y perfeccionamiento profesional.
La participación en los Consejos u Órganos Consultivos de las Administraciones en materias de la profesión, así como la colaboración con éstas mediante la realización de estudios, informes, elaboración de estadísticas y otras actividades relacionadas con sus fines.
– El mantenimiento de su influencia en el sistema (que no es mucha, pero sí importante), ello en base a la propia cohesión reivindicativa fruto de los padecimientos sufridos a lo largo del tiempo.
A lo anterior habría que añadir el reconocimiento de tratarse de un sector muy feminizado –75% de mujeres frente al 40% sobre el total de ocupados–… Esto ya de por sí da una idea clara del sector de la población en donde se concentra el trabajo de los cuidados en general.
Y si nos ponemos del lado de la administración pública, sus intereses, vistos los datos, parecen pasar por contar con menos personal propio –funcionariado– o que este personal se gestione desde el ámbito privado, por ejemplo, a través de la vía de conciertos.
Conclusión: una mirada compartida sobre la sanidad pública
Esperamos que con estos breves apuntes nos acerquemos un poco más a las principales personas que «viven» (vivimos) en el terreno de la asistencia sanitaria pública.
En una próxima entrada hablaremos de las partes interesadas en el ejercicio del Poder sobre el sistema de asistencia sanitaria pública.
7 comentarios en “Sanidad pública Española: La mirada de pacientes y personal”
Leída esta entrada tengo 4 comentarios que hacer:
1. El voto como ejercicio de poder del ciudadano… Bien. Yo creo que el caso de la sanidad mueve poco voto, sólo hay que ver cómo las CCAA avanzan en la privatización y siguen los mismos gobiernos. O eso, o que mayoritariamente los ciuadanos estamos de acuerdo con la privatización de la sanidad ¡Qué también podría ser cuando una mayoría está sano!
El caso es que los datos son los que son, y voto y privatización no parece que quedan en la práctica muy relacionados.
2. La burocracia en la atención primaria… En realidad la burocracia es un mal necesario en lo público para mantener la equidad. Dicho ésto, es cierto que menos burocracia redunda en más tiempo para lo importante. En resumen, que la opción sería reducir la buracracia en los médicos y que en todo caso ésta se traslade a otro tipo de personal (con lo cual se necesita más personal).
3. La feminización de la sanidad es un hecho. Pero eso no debería llevar a pensar que cuidados y mujer van de la mano, es una cuestión cultural que irá cambiando (supongo).
4. La participación de los sanitarios en la administración sanitaria. Yo creo que este punto es importante para unir teoría y realidad, es decir los politicos teorizan y crean normativas y marcos de gestión que, si no son revisados/aprobados por los sanitarios antes, puede ser que no lleven a nada, sólo al malestar de los trabajadores y a mayor conflicto en el sector. YO sinceramente creo que todo trabajador en su sector quiere y tienen que aportar para mejorar su entorno de trabajo. En ello va la satisfacción de todos por el trabajo realizado (trabajador y paciente)
Bien, esto era lo que quería decir sin entrar en mayores profundidades. Que el tema las tiene.
David, muy interesante tu reflexión.
Mis comentarios en modo dialógico:
1. Creo que el voto cuenta en la medida que los votantes tengan (o no ) alternativas sobre las que decidir, me explico, si eres plenamente libre para recurrir a lo privado, y estás satisfecho, probablemente el voto no te importe porque «lo público, por lógica, no lo utilizarás». Sólo recurrirás el voto cuando acabes en lo público por mucho seguro o dinero que tengas. Es decir, al voto recurrirás cuando tu libertad de elección termine y sólo te quedes con una opción (la pública). El voto al fin y al cabo se puede entender como la forma de opinar acerca de lo que nos preocupa. Si no tenemos preocupaciones, el voto no se incentiva, es el Mercado.
2. Yo cuando voy a mi médico le veo más dedicado a escribir y mirar en su ordenador que a atenderme. Quizás la burocracia debe de empezar por aquí, de hecho, hoy en día contamos con medio tecnológicos que pueden solucionar parte de este trastorno.
3. Culturalmente el cuidado lo tenemos asociado a la mujer, es así. Yo no tengo nada a favor ni en contra de que los médicos sean hombres o mujeres, lo importante es tenerlos y que estén (muy) contentos desempeñando su trabajo.
4. Yo también creo que todo trabajador está llamado a participar en su entorno de trabajo, así, por ejemplo, se podría analizar desde dentro lo de la burocracia comentada antes y ponerle soluciones.
Gracias por las reflexiones
Yo voy a hablar de los trabajadores sanitarios. Ellos, como cualquier otro trabajador, conocen su trabajo mejor que nadie y buscan desarrollarlo con la mayor profesionalidad.
Yo creo que contar con ellos es clave en la mejora y mantenimiento del sistema sanitario porque son son los que están en la primera línea de acción, al lado del paciente, y tambien son los que están del lado de la solución de sus dolencias. Paciente-profesional constituyen una unidad frente al problema de salud y también una unidad en la gestión emocional del problema. A veces se nos olvida, pero estos profesionales nos acompañan en nuestro sufrimiento e intentan mitigarlo con las herramientas de que disponen, que no son infinitas, pero son las herramientas que mejor conocen.
Yo pienso que las personas son fundamentales porque se crea un nexo entre ellas y su poder se concentra en canalizar «la dolencia» por el camino más adecuado, camino que en compañía experta siempre se vive mejor.
Desde aquí mucho ánimo a nuestros profesionales sanitarios.
Yo creo que los pacientes nos comportamos diferente si actuamos como usuarios (de lo público) o clientes (de lo privado), de lo primero tendemos a abusar, en cambio en lo segundo no nos dejan.
Por otro lado no tengo tan claro que los usuarios queramos participar, creo yo que más bien estamos acostumbrados a soportar la enfermedad y todo lo que conlleva, y pasado el trance, se nos olvida todo lo que queriamos pedir para llevar mejor los malos momentos. Quizás como clientes si valoremos este aspecto puesto que tenemos interiorizado que el cliente paga por un buen servicio; del lado público no lo tenemos «tan grabado».
Por el contrario, la participación sí la veo más «encauzada» en el caso de otros interesados como los trabajadores. Ellos desempeñan su labor en el medio sanitario y por tanto son los máximos interesados en mejorar su medio de trabajo. En cuanto al usuario su mayor interés está en salir cuanto antes de esa situación de enfermedad, por tanto, en abandonar ese malestar asociado.
Yo aquí comenzar resaltando el trabajo realizado por las organizaciones de pacientes para dar soporte a estas personas y a sus familias… Su trabajo es ejemplarizante para darnos a conocer las necesidades del colectivo y para ayudar a sus participantes a salir adelante. Sin ellas, la pata de la solidaridad cívica no funcionaría más allá de la “oficialidad y visibilización” de problemas/intereses concretos.
Seguir diciendo que los elementos principales en juego del lado de los usuarios-pacientes, yo los concretaría brevemente en:
El Interés en recibir servicios sanitarios de calidad y con prontitud sin que los profesionales tengan que recurrir a criterios eminentemente económicos…
El libre ejercicio de la queja/reclamación por causa de los servicios deficientes, y ello para mejorarlos.
La participación del usuario en la toma de decisiones, ya sean generales del sistema o las meramente particulares a su caso.
La participación en la financiación del sistema por la vía del pago de impuestos.
Finalizar diciendo que a mí los elementos principales en juego del lado del personal sanitario público, no me parecen significativamente diferentes a los de cualquier otro trabajador de cualquier otro sector profesional que aspira a enorgullecerse de su lugar de trabajo, a saber:
La defensa de la dignidad profesional y de la profesión, y con ello la defensa de la dignidad de la persona-trabajador.
La participación y colaboración con el sistema en el que trabajan, en particular, en la elaboración de planes de estudios, en facilitar el acceso a la vida profesional de los nuevos titulados, en organizar cursos, seminarios, congresos.., para la formación y perfeccionamiento profesionales.
La participación y colaboración en/con los Consejos u Órganos Consultivos de las Administraciones en materias de la profesión.
Yo creo que hay dos cosas que diferencian a un sistema democrático de otro que no lo es. Son la transparencia y la participación. La primera para conocer del sistema todo aquello que afecte a sus usuarios y la segunda para permitir que éstos formen parte activa del sistema en cuestión.
En la sanidad, a mi juiciio, esto se ve muy evidente. La transparencia en tanto la visibilización de la manera sistémica de hacer las cosas y la participación en tanto juego de poderes que ponen en el centro al usuario y sus necesidades.
Con el conjunto de la transparenciay participación, el ejercicio del poder de los usuarios se hace efectivo, bueno, en realidad de cualquier poder «persona» porque todos se fundamentan en aquéllos.. Los usuarios no somos conscientes del ejercicio de este poder y no preguntamos cuando podemos hacerlo ni coclaboramos cuando debemos.
En fin, las personas usuarias tenemos poder, falta que lo despleguemos para alcanzar su pleno ejercicio.
Está claro que las personas más interesadas en un robusto sistema sanitario público son los pacientes y los trabajadores, pero casi lo mismo se podría decir del sistema privado, donde, eso sí, el cliente es la clave y los trabajadores el medio para satisfacerlo, no en vano lo privado goza de tintes de mercantilismo frente a lo público que goza de tintes de estado social. El rol de paciente/usuario en lo publico, se distingue del rol de cliente en lo privado, roles en la practica de la enfermedad equivalentes pero que en la práctica social difieren profundamente y que se fundamentan en el dinero privado.