Aquí traemos un libro-ensayo que con su título/subtítulo expresa muy bien de qué va a tratar: del malestar social que percibimos en nuestro mundo capitalista y de la ausencia de movilización sociopolítica para el cambio… Y es que ¿para qué cambiar si pensamos que estamos en el mejor mundo-sistema posible?.. Nuestro marco cultural así lo defiende.
Dicho lo anterior, entonces todo parece pasar por la falta imaginación política para desear algo diferente, no en vano, normalmente cuando imaginamos lo hacemos sobre algo vinculado al desastre. Además, el deseo es una construcción social creada para hacernos ver lo que es deseable y lo que es posible, o sea, que el deseo es fundamentalmente un medio de control social.
También el ensayo nos transmite que el sujeto es algo más complejo de lo que nos han contado y que el Yo no siempre va ligado a poder comprender su comportamiento, sino que existen otros elementos en juego para ello. A lo que añadir que las identidades son categorías políticas que pueden cambiar en el tiempo -y de hecho, cambian-.
Todo ello explicado con la herramienta del psicoanálisis y siguiendo la vía de los afectos/emociones, caminos que abandonan el marco del pensamiento tradicional de la razón económica.
Ahora… Extraído de la contraportada del libro:
¿Por qué demonios querría una persona de clase obrera votar a un partido que se opone a los servicios públicos? ¿Por qué elegimos vivir en ciudades que nos ofrecen trabajos precarios y malas condiciones de vida? Más a menudo de lo que nos gustaría, tomamos decisiones que nos hacen infelices o que nos causan malestar. Tradicionalmente, este tipo de comportamientos se explican desde la lógica y la razón. Se pone a lo consciente y a la voluntad en el centro del argumentario, y se asume que estas contradicciones son el resultado de obligaciones y condiciones materiales o de la irracionalidad del individuo.
Sin embargo, en Política del malestar se propone una óptica diferente: el psicoanálisis y la descentralización de la razón y el yo. Alicia Valdés profundiza en cuáles son los elementos que, más allá de la razón, consiguen que nos (des)movilicemos políticamente y por qué resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. El inconsciente y las emociones, aspectos tantas veces subestimados en el análisis político, recobran su importancia a la hora de explicar los diferentes senderos que el deseo puede llegar a recorrer en un camino dividido entre la pulsión de muerte y la posibilidad de imaginar presentes alternativos.
Finalmente, te remitimos a la lectura de dos reseñas que ahondan en el contenido del libro y que reflejan muy bien su alcance.
https://lasoga.org/politica-del-malestar-de-alicia-valdes
https://www.eldiario.es/era/politica-del-malestar-alicia-valdes_1_11962026.html