«El espíritu de la esperanza», del filósofo Byung-Chul Han, publicado por Herder en 2024, es un ensayo que se aparta del habitual pesimismo del autor para explorar la esperanza como fuerza transformadora. A lo largo de sus páginas, Han nos invita a salir del yo aislado para reencontrarnos en un nosotros abierto al futuro. En este análisis, desgranamos las ideas clave del libro, que dialoga con pensadores como Fromm, Arendt o Havel, y propone una esperanza activa, lúcida y profundamente política.
Un libro sobre la esperanza como horizonte compartido
En esta obra, el célebre filósofo Byung-Chul Han habla de la esperanza como horizonte de sentido, de salir de un yo encapsulado, hacia un nosotros compartido. Habla de futuro. Y todo ello en cuatro densos capítulos: Preludio, Esperanza y acción. Esperanza y conocimiento… Esperanza como forma de vida.
Decir que, en distintos lugares del texto, Han recurre a otros pensadores como Erich Fromm, Hannah Arendt, Spinoza… También aparecen escritores como Paul Celan, Ingeborg Bachmann y Kafka. Pero quien mejor enunció la esperanza fue Václav Havel, el último presidente de Checoslovaquia y primero de la República checa. Suyas son estas palabras clave: «Cuanto más adversa sea la situación en la que conservamos nuestra esperanza, tanto más profunda será esta. La esperanza no es optimismo. No es el convencimiento de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, al margen de cómo salga luego».
En fin, con este ensayo Byung-Chul Han se aparta de la «sociología triste» y demuestra que hay viraje y esperanza.
Preludio: el inicio de una política de la esperanza
Han afirma que parece que los apocalipsis están de moda y que con ello la vida se reduce a una mera supervivencia. La esperanza, aquí, despliega entonces todo su horizonte de sentido regalándonos el futuro, nos permite recuperar una vida en que vivir sea más que sobrevivir…, por el contrario, el miedo como instrumento de dominio, embrutece a la sociedad y amenaza la democracia; y es que la democracia sólo prospera en un ambiente de reconciliación y diálogo, en un ambiente de pensamiento empático que nos abre las puertas a lo totalmente distinto. En cambio, el miedo nos somete al poder y las diferencias no se muestran, acabando en lo igual, en un conformismo que cierra las puertas a lo distinto… Y la vida entonces se reduce a la supervivencia.
¿Qué es entonces la esperanza en el tiempo en el que vivimos?
Han nos dice:
La esperanza es el afán que nos libera de la depresión, del futuro agotado… La esperanza es capaz de narrar porque mira al futuro y posibilita la marcha con orientación y sentido. La esperanza supone un movimiento de búsqueda, de entusiasmo. Hay que concitarla y conlleva riesgo porque permite escapar de la cárcel del tiempo cerrado, hacia otra parte. Por el contrario, ser optimista conlleva riesgo 0 porque uno se mantiene en la cárcel del tiempo cerrado: sin pensamiento negativo a futuro, sin hechos inesperados e imprevisibles, ciego a las posibilidades… Camino a ninguna parte, no requiere de conquista alguna. La esperanza se aleja del Pensamiento positivo (psicología positiva) que psicologiza y privatiza el sufrimiento dejando intactas las causas. Así, el culto a la positividad aísla, hace crecer el egoísmo y suprime la empatía porque cada cual se ocupa de uno mismo volviéndose insolidario… Por el contrario, la esperanza no da la espalda a las negatividades de la vida ni a las personas (el nosotros). Está abierta a lo venidero y a creer en el futuro.
Acerca del mundo en el que vivimos
Algunas reflexiones de Han son:
El régimen neoliberal es el régimen del miedo. Se debilita la comunidad y aumenta el aislamiento narcisista que genera soledad y miedo con el objetivo de aumentar la productividad y el rendimiento. Entonces, la creatividad y novedad se reducen a una forma de consumo basado en variaciones sobre lo mismo. Los medios sociales socavan lo social, la cohesión social… El contacto sustituye a la relación. La relación con el otro se echa a perder cuando pasa a ser un objeto que satisface mis necesidades. Se pierden las relaciones y el trato, y la angustia aumenta.
Han nos alerta…
Se requiere una política de la esperanza… Que venza el régimen del miedo creando una atmósfera donde la esperanza sea el catalizador de lo nuevo y despierte el potencial revolucionario… El miedo es incapaz de narrar. La esperanza sí es capaz de hacerlo porque mira al futuro y posibilita la marcha con orientación y sentido.
Sobre la esperanza y la acción
Han alerta de que la Esperanza no está en el lenguaje capitalista. Los consumidores no tienen esperanza, sólo deseos y necesidades en el presente, y ven reducido su horizonte de sentido a uno que no incluye el plantearse un nuevo futuro que les apasione.
Por resumir, algunas características/rasgos de la esperanza que plantea Han son:
Una esperanza activa y fuerte que inspire a las personas para acciones eficaces y creativas. La esperanza se caracteriza por su entusiasmo y afán. Una esperanza que desarrolle una narrativa que guía las acciones frente al deseo que se refiere a un suceso inter mundano puntual. Una esperanza como estado de ánimo, como sentimiento básico, anterior a lenguaje y que habita en el futuro. Su estructura es narrativa. Una esperanza con núcleo activo que prevé y presagia, avivando nuestra atención y agudizando nuestros sentidos para percibir lo que aun no existe.
Además, sin esperanza no hay resurgimiento ni revolución. Es el poder vivificante por excelencia, la fuerza que inerva la vida y la preserva de paralizarse… Llenos de esperanza nos elevamos por encima de lo que no debería de existir, con benignidad, serenidad, cordialidad y un profundo sentimiento de orgullo.
En fin…
…La esperanza es el soñar despierto, el hacer que la mente esté puesta en el futuro y las visiones abarquen el nosotros, la utopía. Los revolucionarios sueñan de día hacia delante, con la mente puesta en el futuro, y lo hacen en común. …La esperanza presupone un futuro abierto… Las personas pueden actuar porque pueden esperar dentro de un entramado de sentido. La esperanza inspira para lo nuevo. Así la acción pasa a ser una pasión y no se reduce a mero hacer o resolver problemas. Remitiéndose a Havel…, la esperanza como estado espiritual es una orientación para el espíritu, la certeza de que algo tiene sentido al margen de como salga… Es absoluta porque no depende del curso intramundano de las cosas. Inasequible a pronósticos y cálculos por su lejanía. No se puede reducir a deseo o expectativa. Es esencialmente indisponible… La esperanza hace que despunte un más allá de lo humano. La esperanza habita en una trascendencia… En tanto estado espiritual no puede verse defraudada porque no depende del curso intramundano de las cosas. Su contenido es el profundo convencimiento de que algo tiene sentido (busca su sitio en la trascendencia).
Esperanza y conocimiento
El conocimiento es tradicionalmente retrospectivo. La esperanza atiende a lo prospectivo. Es una excelente vía de conocimiento. Quien tiene esperanza no pone atención en la esencia ni en la presencia de algo, sino en sus posibilidades futuras. La esperanza genera acciones plenas de sentido, actos que traen novedades al mundo.
Soñar es un medio para conocer y sin el espíritu de la esperanza (con su imprevisibilidad) nos quedamos atrapados en lo igual.
Han nos lo deja claro:
La inteligencia artificial no piensa ni tiene esperanza, sólo calcula y escoge. Pero de ahí no puede venir lo radicalmente nuevo, lo no nacido. ¿Quién piensa lo aún no pensado, lo por venir? Los idiotas: solo ellos piensan lo que no se piensa, lo que todavía no ha sido pensado y se atreven a esbozarlo.
Esperanza como forma de vida
Han afirma: Esperanza y angustia son estructuralmente afines pues ninguna se refiere a nada en concreto. Son un modo ontológico básico (existencial según Heidelberg)… Por el contrario, el miedo se siente de algo concreto.
Si el estado de ánimo básico es la angustia – porque ella antecede a todo y nos abre el mundo en un nivel previo a la reflexión–, eso es porque priorizarla sobre todo lo demás es una decisión existencial, ya que hay más estados de ánimo que abren y esclarecen la existencia humana, p.e. la alegría… Al priorizar la angustia, el aislamiento es el rasgo esencial de la existencia humana. La angustia constriñe el campo de posibilidades, dificultando el acceso a lo nuevo y no genera un nosotros que actúe autónomamente sino personas aisladas que minan la cohesión social. Por el contrario, la esperanza agudiza el sentido por lo posible y la pasión por lo distinto…
Y profundiza Han: La esperanza es un estado de ánimo básico. No queda sujeta a ningún suceso intramundano. Tampoco depende de cómo acaben saliendo las cosas. La esperanza es abierta, se dirige a lo abierto (a lo que está por aparecer)… Tener esperanza se eleva sobre los sucesos intramundanos. Como estado del espíritu tiene una intensidad y hondura que le trasciende a sí mismo (del yo al nosotros).
Continuando, la esperanza abre las puertas al futuro, a lo venidero, a lo nonato, a lo latente… La clave fundamental de la esperanza es la venida al mundo como nacimiento.
Reflexiones filosóficas sobre la esperanza
Y para finalizar, nos remitimos a tres maravillosas citas filosóficas sobre la esperanza extraídas de La Mente es Maravillosa:
Václav Havel: “La esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido, sin importar su resultado final”.
Nietzsche y su lapidaria cita sobre la esperanza: “Zeus quería, en efecto, que el hombre, cualesquiera que fuesen los males que soportara, no echase lejos de sí el de la vida, para que así tuviera que dejarse torturar siempre de nuevo. Por esto es por lo que dejó al hombre la Esperanza, y la Esperanza es en verdad el peor de los males, porque prolonga los suplicios de los hombres”.
Fernando Savater apunta: “soy decididamente de los que prefieren abrigar esperanzas, aunque siempre tomando la precaución de no considerarlas una especie de piloto automático que nos transportará al paraíso sin esfuerzo alguno por nuestra parte. Es decir, creo que la esperanza puede ser un tónico para los rebeldes y un estupefaciente para los oportunistas y acomodaticios”.
Como se ve en las anteriores citas filosóficas sobre la esperanza, esta puede abordarse desde diferentes puntos de vista, y hemos de concluir que la esperanza es un estado opcional, una construcción que cada uno decide si necesita o no.
Un ejemplo actual: la esperanza en tiempos de DANA
¿Qué podemos decir de la esperanza en tiempos de “DANA” como la que hemos vivido en Valencia? ¿Cuál podría ser la política de la esperanza en un escenario así?