Como ya planteé en el artículo de Blog > Crecimiento Personal > ¿Qué saber y pedir para convertir tu adversidad en una oportunidad de crecimiento?, en mi caso, el espacio personal enmarcado entre los ejes Libertad-Seguridad ha quedado muy reducido a causa de mi exclusión de los mercados financieros –particularmente de algunos seguros importantes–. Algo que, para vivir plenamente integrado y con buena calidad de vida en una sociedad de mercado como la nuestra, resulta fundamental.
El papel de los seguros en la protección financiera
No nos engañemos…
Son los productos de seguros los que nos proveen de los medios para afrontar esos riesgos financieros sobrevenidos, protección por la que pagamos nuestra cuota periódica «religiosamente», con la confianza de que la aseguradora, llegado el caso, o bien pague, o bien asuma el servicio equivalente que solucione el riesgo materializado.
Transformar la exclusión del mercado de seguros en crecimiento personal
Pero…
Ante la adversidad de la exclusión del mercado de seguros, también se abre una ventana para el crecimiento personal. ¿Por qué? Porque tienes que reflexionar sobre tu situación, también criticar el modelo general imperante… Y de todo ello surge (necesariamente) la superación individual de la adversidad, que al fin y al cabo es lo mismo que plantea cualquier seguro desde el mercado, pero que ahora hay que suplir con el propio actuar con conciencia de la persona afectada.
¡Tenlo claro!: El Mercado ya no está…, ni tampoco se le espera.
Mi experiencia con la exclusión del mercado de seguros
Como ya comenté en el artículo citado, yo enseguida experimenté que con mis lesiones/secuelas quedaba muy mermada mi capacidad de previsión financiera a través del mercado de seguros. En particular, se produjo mi expulsión del mercado de seguros de vida-dependencia, y con ello ha quedado truncada mi capacidad de previsión financiera para este tipo de situaciones existenciales ¡TAN DELICADAS! (y costosas).
O sea, que llegado el caso, los riesgos financieros los asumiré yo y mi familia, y sólo si los recursos familiares resultaran insuficientes, lo público se hará cargo de mí bajo sus propias condiciones. Esto es, en resumidas cuentas, como quedar “vendido” de por vida.
Confirmación de mi exclusión del mercado de seguros
¿Cómo certifiqué esta expulsión del mercado?
Me puse en contacto con una importante compañía aseguradora y seguí todas las pautas que me dieron para contratar. Pedí asegurar un modesto capital para la materia de que se trataba (245.000€ por una dependencia severa)… Todo apuntaba a que iba a suscribir el seguro, y con ello, ganaría en tranquilidad.
El problema vino con el cuestionario de salud que tuve que rellenar para que fuera aprobado el seguro. Inmediatamente me dijeron que NO admitían mi contratación debido a las secuelas-lesiones que padecía (en particular TCE severo y placa-prótesis por fractura de cadera).
Limitaciones adicionales tras la exclusión del mercado de seguros
Ahí se materializó la exclusión, pero también se produjo la pérdida de acceso a otros seguros o a sus prestaciones, consecuencia de las lesiones/secuelas del accidente. En particular:
Seguros deportivos y de viaje: limitados o inaccesibles.
Seguros con componente médico-sanitario: exclusión de dolencias preexistentes y sus complicaciones.
Acceso restringido a la medicina privada: ya no vía seguro, sino solo con pago directo.
En definitiva, la exclusión del mercado de seguros impactó en muchas áreas de mi vida, reduciendo mis opciones y libertades.
Recomendaciones si te enfrentas a la exclusión del mercado de seguros
Si decides seguir mis pasos, guarda toda la documentación relacionada con la negociación de estos contratos:
Solicitud de seguro.
Propuesta de contrato.
Copia del cuestionario de salud (si fue telefónica, deben darte una copia).
Cualquier otro documento relacionado con el proceso de negociación.
Consecuencias de la exclusión financiera y la desigualdad de oportunidades
EN FIN,
Yo si tuviera que resumir mi nueva realidad en un mensaje muy visual, éste sería:

La realidad es que he quedado declarada oficialmente como “población de riesgo (y en alto riesgo)” e incapacitada como consumidor financiero. De esta forma se me prescribe la naturalización de la inseguridad al trasladarme completamente la incertidumbre y la responsabilidad de la gestión de los riesgos… En fin, que quedo fuera del marco de expectativas y oportunidades del que partía, y en el que estamos socializados todos.
Se mire por donde se mire, ES UNA EXPULSIÓN SOCIAL.
… ¿Y esto no es desigualdad, como poco, de oportunidades en la sociedad en la que vivimos?
Yo veo claro que sí.
A mí se me niegan las expectativas financieras elementales para vivir en comunidad bajo unas condiciones de vida corriente (en un mercado libre). O sea: Que no puedo ser libre por causa del mercado (y de sus leyes), y que tampoco soy libre si no dispongo de dinero propio suficiente para optar a serlo (y así pagar mi libertad de mi propio bolsillo).
La falsa idea de la libertad financiera tras la exclusión del mercado de seguros
Todo buscando el objetivo de mantener mi libertad elemental de decidir cuando aún estoy en condiciones de hacerlo (no cuando ya no pueda hacerlo) y también buscando el objetivo de seguir realizando esas actividades que me caracterizan como la persona que soy y que quiero seguir siendo…. Porque negármelas recurriendo al presupuesto generalista de que:
Yo soy libre
Yo elijo mi futuro
Yo soy responsable de él
Es simplemente falso… NO soy libre sin contar con el suficiente dinero como para afrontar los riesgos de las actividades que ya hacía -y que sí tenía aseguradas antes-. NO puedo elegir en algo tan simple como hacer deporte -el que hacía- o viajar, porque los riesgos en esas actividades no me quedan cubiertos a causa de mis lesiones-secuelas. NO puedo hacerme responsable de que los riesgos de mis decisiones ya no los cubra el mercado, porque… Yo no lo decido así. Yo soy sólo la víctima… Los responsables son otros: por un lado el que me produjo los daños, y por el otro, ese mercado de seguros que simplemente me excluye bajo sus propios (y legítimos) criterios de negocio-riesgo.
La normalización de la exclusión y la carga financiera
BIEN.
Todo parte de una situación de exclusión que se pretende normalizar, y con ello, hacerme responsable de sus consecuencias; es decir, se trata de hacerme el responsable único de prever por mi “cuenta y riesgo” la carga financiera de la dependencia, también de prever la carga financiera de los accidentes-daños derivados de las secuelas en el ejercicio de mis actividades habituales…
O dicho de otra manera…
… Que como los seguros no me cubren, se pretende que yo asuma voluntariamente los siguientes hechos:
Que si quiero seguridad, ya no puedo hacer esto que antes sí hacía.
Que si quiero libertad, ya tengo que correr con los riesgos de hacer todo aquello que siempre hice.
La normalización de la exclusión y la carga financiera
¡Pero claro!
El truco está en que yo siempre asuma las consecuencias-responsabilidades a título estrictamente individual ¡porque eres libre! -así reza el slogan-…, y si eres libre y haces cosas que no debes de hacer…, entonces ya es sólo cosa tuya… Pero eso sí, el deber (que se me impone) de no hacer algo, ya viene determinado por otros -en particular por quien causó las lesiones– y la negación de los seguros también me viene dada por otros -por los dueños del negocio, porque buscan rentabilidad-…
…En resumen… que tú no decides nada, eres un mero muñeco al servicio de las acciones y decisiones de otros.
Mi caso concreto
Yo sugerí al responsable civil de mi accidente (aseguradora del vehículo causante) que se limitara a atender las necesidades financieras cuando éstas se presentaran, no antes; por ejemplo, cuando quedara acreditada como dependiente, o accidentada en alguna actividad. Pero no aceptó. Supongo que, como aseguradora que es, quedaba fuera de su marco de riesgos asumibles… Y es que, si de algo saben las aseguradoras, es de calcular riesgos.
Con esta negativa lo que se me venía a decir era que asumiera yo los riesgos de por vida.
Bien, pues los asumo -dije. Y añadí-… Pero entonces te paso antes a ti el coste de la exclusión del mercado de seguros y del menoscabo en las actividades de mi vida social ordinaria.
Y para eso está la ley, y sobre todo, la negociación.
La ley porque en ella quedan reflejados los elementos que dan lugar a una indemnización, con sus rangos de dinero… digamos que es el método del rodillo que iguala a todos en lo fundamental.
La negociación porque además de contar con la ley, probablemente existan otras cuestiones con las que puedas “presionar”; y una de ellas pasa por la reputación, a la cual añadir un buen discurso sociológico que pueda expresar el cambio radical en las condiciones de vida de la persona y también el cambio en las circunstancias que dan lugar a tu exclusión de la sociedad “normal”.
En ambas cuestiones, tus antecedentes en relaciones sociales y que te puedas mover en asociaciones vinculadas a tu caso, son fundamentales. Lo primero porque pone en valor quién eres, de dónde vienes, y tu posición en el mundo real antes y ahora; lo segundo porque pone en valor el problema social en el que ahora ya eres actor protagonista.
En la negociación “tú y tus circunstancias” juegan un papel fundamental. También lo juega el tú en un marco de relato de problemática social.
Lo que dice la ley: bases para la negociación
Aquí tomo de referencia la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación… por tratarse de casos muy habituales asociados a nuestro modo de vida.
Sólo te resumo aquí lo que, a mi juicio, es lo más relevante para que puedas actuar y tomar decisiones, todo ello bajo el entendimiento de que se está en manos de profesionales que van a lidiar por tus intereses.
Pero tú puedes ayudar, y bastante.
Y es por ello por lo que podemos decir que el actuar personal en este marco constituye una oportunidad para el crecimiento personal… Y en efecto lo es, entre otras cosas, porque te abre los ojos a una realidad normalmente lejana y encima uno aprende de cosas que luego pueden venir bien para otras situaciones (aunque simplemente sea para establecer correctamente el hilo de una argumentación).
Pues bien… Quería hablar de la ley…
La ley establece un sistema de valoración objetivo, un proceso que concluye con la cuantía de la indemnización y que se sustenta en el principio fundamental de la reparación íntegra del daño, o lo que es lo mismo, en asegurar la total indemnidad de los daños y perjuicios padecidos atendiendo a cualesquiera circunstancias del dañado.
Se trata de reparar tanto las consecuencias patrimoniales del daño corporal sufrido, como también las morales o extrapatrimoniales en atención al respeto a la dignidad de las víctimas.
Y aún más, hablamos de daños sufridos, pero la Ley contempla que los gastos que no sean previsibles de acuerdo con las reglas previstas pueden ser resarcibles en los supuestos previstos en el Artículo 43, en materia de modificación de las indemnizaciones, que cita:
“Una vez establecida, la indemnización sólo puede revisarse por la alteración sustancial de las circunstancias que determinaron su fijación o por la aparición de daños sobrevenidos.”
Es decir, que a futuro se podría revisar la indemnización al alza llegado el caso. Ahora bien, que sepas que esto es más complicado de sostener de lo que parece, porque una cosa es lo que te resulta evidente a ti (y a cualquiera), por ejemplo, que empeora tu salud con causa en los daños sufridos, y otra cosa es el literal de la ley, y sobre todo, la argumentación de que tu empeoramiento actual sea causa del hecho del accidente pasado (que ya fue juzgado y no cabe volverlo a juzgar).
Dejando esa cuestión al margen, decir que el procedimiento objetivo para la valoración del daño tras un accidente pasa por aplicar las reglas y límites establecidos en la ley, de forma que no pueden fijarse indemnizaciones por conceptos o importes distintos de los previstos en ella…
Pero se contemplan perjuicios excepcionales, ocasionados por circunstancias singulares no contempladas en esas reglas y límites del sistema, y que suponen un límite máximo de incremento del 25% de la indemnización por perjuicio personal básico que venga determinado en tablas.
Cálculo de la indemnización
El cálculo de la indemnización que resarce los daños y perjuicios padecidos se configura en tres bloques:
Perjuicio personal básico: Se basa en el Baremo médico, que puntúa las secuelas según el criterio del perito médico.
Perjuicio personal particular: Incluye los daños morales por la pérdida de calidad de vida.
Perjuicio patrimonial: Considera los gastos de asistencia sanitaria, rehabilitación, prótesis, adecuación de vivienda, movilidad, ayuda de tercera persona y lucro cesante.
Perjuicio personal particular
El perjuicio personal particular se divide en:
2.1. Perjuicio moral por pérdida de calidad de vida: La ley entiende esta pérdida como un menoscabo físico, intelectual, sensorial u orgánico que impide o limita actividades esenciales. Se clasifica en:
Muy grave: Pérdida de autonomía para la mayoría de las actividades diarias.
Grave: Pérdida de autonomía en algunas actividades esenciales o en la mayor parte de las actividades personales.
Moderado: Pérdida relevante de actividades personales o laborales.
Leve: Pérdida parcial de actividades personales o profesionales.
2.2. Perjuicios excepcionales: Aquí puedes demostrar que el mercado de seguros te ha excluido de actividades esenciales para ti y que has sufrido daños adicionales que no se reflejan en las tablas legales.
Perjuicio patrimonial
Este bloque incluye:
Gastos médicos y rehabilitación.
Ayudas técnicas y adecuación del hogar.
Costes adicionales de movilidad.
Contratación de una tercera persona para asistencia.
Pérdida de ingresos (lucro cesante).
Para este apartado, puedes respaldar tu reclamación con facturas, contratos de asistencia y nóminas anteriores que evidencien la pérdida de ingresos.
Reflexión final
Una cosa es la realidad y otra la definición de la realidad.
Con lo primero trabaja la justicia, y son las leyes las que establecen la realidad a tratar y cómo hacerlo… Lo que no esté ahí no es considerado real (u objetivo). Es la técnica del rodillo a la que varias veces hemos recurrido, aquí y en otros artículos.
Con lo segundo trabaja la persona, en tanto es ella la que padece las lagunas (de vida y legales) que no visibilizan su realidad, que es al fin y al cabo el ejercicio-desarrollo de una vida particular que merece ser vivida.
Lo extraordinario pasa por la definición de la realidad.
El crecimiento personal disfruta mucho aquí porque todos tenemos una base general, pero aspiramos al reconocimiento individual… Ahora bien, seamos realistas, el crecimiento personal y el reconocimiento social no siempre van de la mano.
Hay que saber separarlos y, sobre todo, estar prevenidos para evitar el sufrimiento.
10 comentarios en “Exclusión del mercado de seguros: cómo afrontarla y crecer”
Yo de aquí destaco dos cosas que me parecen muy relevantes:
. La primera… Que efectivamente la expulsión del mercado (de seguros en este caso) supone un perjuicio excepcional para cualquier persona porque se la echa del mundo en el que vivimos cargándola en exclusividad con las adversidades que se puedan producir. Esto a mi juicio vulnera las condiciones de igualdad que sustentan la convivencia.
. La segunda guarda relación con la expresión final: «lo extraordinario pasa por la definición de la realidad»… Es verdad que la realidad nos viene definida socialmente (por ejemplo, por las leyes que la enmarcan) pero no es menos cierto que la realidad se vive personalmente. En este caso concreto se ve muy evidente porque la macro-realidad del mercado establecido no considera micro-realidades concretas (las expulsa) y entonces a éstas no las queda otra que «visibilizarse, luchar y hacerse valer» pasando a ser tratadas como un fenómeno social.
Para mí el crecimiento personal está en esto último, porque una vez que has sido expulsado del camino normal-general sólo queda la alternativa de labrarse uno mismo -y con otros- un camino diferente que les dé cabida.
Gracias por el artículo.
Gracias por hacernos ver las cosas de manera diferente a como las vemos cuando «todo va bien» o «sin adversidades» porque este ejercicio nos puede servir de algo llegado el caso, al menos para aprender a pensar.
Leyendo esta entrada, a mi me ha venido a la cabeza que en el mundo en el que hacemos vida, el de mercado, todos somos diferentes, entre otras cosas, porque interesa al propio mercado para vender. Y eso en realidad es bueno… Pero cuando nos llega la adversidad ya todos «los sufridores» pasamos a ser iguales porque la oferta se reduce, la demanda no se atiende a precios razonables y rige más bien el «¡Y qué le vamos a hacer. Para eso está lo público!».
Es como pasar del trato igual al que todos tenemos derecho en nuestra sociedad, al ser iguales porque no hay muchas alternativas para ser de otra manera.
También me gusta mucho lo de la «definición de la realidad» porque eso nos devuelve a la diferencia/singularidad de la persona, atributos que yo creo fundamentan su personalidad y su talante de vida, ambas cuestiones esenciales para vivir bien.
Yo creo que la expulsión de un sitio espolea nuestra inteligencia para sobrevivir en otro, y eso porque practicar el victimismo resulta cansino y a lo único que ayuda es a tener el foco puesto sobre uno mismo… ¡¡Ojo, que hay a quienes le gusta, y mucho!!… Yo creo que hay que saber analizar por qué y cómo te expulsan para buscar los medios de evitarlo o al menos de equilibrarlo.
Creo que esta entrada va en esta línea y por eso me gusta, Trasciende el plano del problema hacia el de la solución.
Gracias.
Leyendo esta entrada he caído (de nuevo) en la cuenta de lo importante que es luchar por una indemnización cuando de ello depende tu libertad futura, en concreto, que puedas restaurar tu vida, o ya en el peor de los casos, que puedas compensar las pérdidas y crearte otra. Para ello hay que tener bien claro qué tienes que pagar y qué tienes que pedir luchando por una indemnización en un juzgado.
Lo que sí tengo claro es que luchar por una indemnización parece fácil porque todo queda establecido por ley, pero es verdad que las lagunas de lo excepcional hay que evaluarlas, valorarlas y defenderlas muy bien. Vivimos en lo «normal» -es lo que conocemos-, y lo excepcional nos resulta dificil de percibir y mucho más difícil de valorar.
Digamos que en el trato de lo excepcional reside la DIFERENCIA de vivir el resto de tu vida bajo la normalidad establecida por otros, o el vivir con tus penalidades pero con normalidad. Es por eso que si, por ejemplo, te niegan X seguros, una indemnización te lo debería compensar porque eso no quiere decir que hayas decidido prescindir de hacer esas actividades que cubrían esos seguros, sino que las haces de otra manera (y probablemente más costosa).
Para mi la clave está en mantener la capacidad de actuar como quieras, no en quedar sometido a los intereses de otros. A la postre, se trata de tu Libertad.
Gracias por el tema.
Seamos realistas y sinceros. Cuando uno sufre daños causados por terceros, hay que irse de lleno a por la indemnización que corresponda. Es nuestro derecho. Y el motivo es claro… Si se te cierran unas puertas que antes tenías abiertas para el ejercicio de tu libertad, eso sólo «se resarce» supliéndolo con el dinero que te de el acceso al mercado cuando lo necesites y de esta manera mantener lo más posible tu libertad de elección, que de otra manera has perdido… y la vida es larga, y más sin libertades.
Por ejemplo, el caso que se cuenta de la expulsión del mercado de seguros vida-dependencia es lo suficientemente grave -dado su alto coste y el mundo en el que vivimos-, como para lucharlo contra el causante del daño. Se trataría de solicitar una compensación-indemnización para paliar ese hecho objetivo -porque se puede demostrar que te lo niegan-; de otra forma, llegado el caso, te tendrás que enfrentar a esta contingencia tú sólo y con tu propio patrimonio (que seguro nunca fue pensado para estos hechos, como no lo hacemos nadie, y por eso contratamos un seguro que a tí ya te niegan. ¡Ese es el verdadero problema! La desprotección en la que te ves sumido).
En el caso expuesto se trata de la asistencia sociosanitaria ante una situación de dependencia a medio-largo plazo del accidente sufrido. Pero también podría tratarse de la asistencia sanitaria en el mercado privado por las lesiones sufridas -y que un seguro médico privado seguramente tampoco te cubrirá durante el resto de tu vida-
Al fin y al cabo hablamos de mantener la libertad de acción y decisión.a lo largo e la vida, y de que nadie de interponga.
Espero haber aportado soluciones.
Interesante los PERJUICIOS EXCEPCIONALES.
Yo creo que aquí normalmente vamos muy justos. Primero. porque lo excepcional nunca pensamos nos toque a nosotros, así que ni nos lo planteamos. Segundo, porque su valoración se sale de lo normal y hay que «agudizar» el ingenio para hacelo y ,luego, «para explicarlo» y que se haga entender.
Pero yo veo claro que un perjuicio excepcional es que te expulsen del lugar en el que ya estabas o podías estar. Y eso hay que valorarlo para resarcir los daños que suponen la expulsión de «lo corriente», que es, por ejemplo, el no poder contar ya con un seguro cuando quieres o necesitas de ello, lo cual, para mí. son daños excepcionales a reclamar en el momento de la indemnizacion y con fundamento en el ejercicio de la libertad de la persona. Pero en cualquier caso, la lucha será intensa porque nadie quiere pagar más de lo estrictamente claro en ley y tampoco nadie dañado quiere que se le dejen de resarcir daños que condicionan su vida -ya sea en su calidad o en su cualidad-.
Espero haber puesto un poco de luz al tema.
Cuando uno pierde grados de libertad, evidentemente pierde formas de hacer la vida, y esta pérdida es fundamental para su desarrollo como persona. Esto hay que tenerlo muy claro tras superar una desgracia/reto vivencial porque, salir adelante, depende «del hacer» de cada persona y nadie (incluido el mercado) debe de interferir en ello. Es por ello que el dinero, por ejemplo bajo la forma de indemnización, se hace fundamental. Es una pura visión materialista del «salir adelante» tras vivir un trance existencial, pero es una visión necesaria porque deviene del mundo en el que vivimos… Como dice el texto «Una cosa es la realidad y otra la definición de la realidad. Lo extraordinario pasa por la definición de la realidad.» Y la verdad es que cada uno define y vive su realidad porque cada uno somos diferentes y vivimos una vida diferente,
Por último sólo apuntar que el desarrollo de la persona se asocia más a la educación y perioodo formativo. Yo esto lo considero parcial. Una vida es un gran periodo para el aprendizaje y desarrollo y a lo largo de ella cada persona puede actualizarse y/o reconvertirse por voluntad. Esto también es desarrollo personal.
Cuando uno pierde grados de libertad, evidentemente pierde formas de hacer la vida, y esta pérdida es fundamental para su desarrollo como persona. Esto hay que tenerlo muy claro tras superar una desgracia/reto vivencial porque, salir adelante, depende «del hacer» de cada persona y nadie (incluido el mercado) debe de interferir en ello. Es por ello que el dinero, por ejemplo bajo la forma de indemnización, se hace fundamental. Es una pura visión materialista del «salir adelante» tras vivir un trance existencial, pero es una visión necesaria porque deviene del mundo en el que vivimos… Como dice el texto «Una cosa es la realidad y otra la definición de la realidad. Lo extraordinario pasa por la definición de la realidad.» Y la verdad es que cada uno define y vive su realidad porque cada uno somos diferentes y vivimos una vida diferente,
Por último sólo apuntar que el desarrollo de la persona se asocia más a la educación y perioodo formativo. Yo esto lo considero parcial. Una vida es un gran periodo para el aprendizaje y desarrollo y a lo largo de ella cada persona puede actualizarse y/o reconvertirse por voluntad. Esto también es desarrollo personal.
El libre desarrollo de la personalidad normalmente la relacionamos con la etapa educativa, con ese refuerzo de la diferencia desde la enseñanza común de materias. Pero es verdad que el desarrollo de la personalidad (y libre) depende de otro factores como que a uno le dejen ser distinto y ese «dejar» a veces proviene de nuestro entorno de mercado, entorno normalmente pensado para fomentar esa diferencia con los innumerables productos que ofrece, pero que otras veces es planteado como un terreno de obstáculos a salvar para ser al menos como los demás, y a partir de ahi, si, diferenciarse.
Cuando el mundo se hace más pequeño porque te expulsan de una parte de él, lo mejor a mi juicio es denunciar esta limitación y de esta manera procurar una vía de salida imaginativa. Se nos ha acostumbrado a callarnos y sufrir porque «es normal cuando las cosas vienen mal dadas» y lo realmente innovador es visibilizar y actuar para seguir con la vida que se tenía, o al menos cambiar por otra que se quiera.
El mundo se hace más chiquito cuando las oportunidades de crecimiento disminuyen porque se te expulsa de determinadas zonas a las que antes podías acceder y con las que hacías vida (por ejemplo de los seguros como apunta el texto).
Para equilibrar esta pérdida no hay una única manera de actuar, unos optan por otro camino abierto, otros, a falta de caminos, optan por la restitución de lo que eliminó la adversidad, otros por abrirse nuevos caminos.
El hecho es que evitar se achique el mundo es importante para la persona porque de ello depende su crecimiento y el sentido de la vida que ésta le otorgue.