Cuando pensamos en Seguridad, inmediatamente también pensamos en Libertad. Son dos cuestiones íntimamente interrelacionadas en nuestro territorio sociocultural (avanzado).
Hoy concebimos la seguridad dentro de un marco de libertades, y la libertad como el fruto maduro de contar con seguridad. O lo que es equivalente: podemos sentirnos plenamente libres cuando nuestra seguridad no queda comprometida en nuestro espacio de toma de decisiones, y nos confesamos seguros cuando nuestra libertad no se ve disminuida en él.
La clave está en conservar un espacio de toma de decisiones propio, enmarcado entre los ejes Seguridad-Libertad (individuales).
Esta imbricación entre seguridad y libertad constituye un terreno propicio tanto para el crecimiento personal como para el conflicto social. Alcanzar hoy las más altas cotas de seguridad y libertad requiere necesariamente una estrecha colaboración entre Mercado y Estado:
- El Mercado, como máxima expresión del ejercicio de la libertad individual.
- El Estado, como máximo protector del individuo-ciudadano.
Este equilibrio en máximos es difícil de alcanzar, pero configura nuestras expectativas sobre lo que supone vivir en una sociedad desarrollada como la actual, en la que el Mercado satisface nuestros deseos y necesidades cotidianas, mientras que el Estado resuelve las desigualdades y los conflictos para que puedan ser satisfechos.
Aquí es donde entra en juego la industria aseguradora, una parte clave de la industria financiera que busca articular libertad y seguridad individuales bajo una estructura de mercado (privada). Se trata de un sector compuesto por compañías que administran los riesgos de los individuos, trasladándolos a empresas con suficiente capacidad económica para soportarlos.
Para esta breve tarea, nos apoyaremos en lo que dicen tres instituciones privadas reconocidas: Unespa, Geneva Association y Mapfre Economics. Nuestro objetivo es ofrecer una visión general del alcance y magnitud de este espacio (privado), que en absoluto es menor.
¿Cuál es el cometido de la industria aseguradora?
La esencia del seguro es la protección de las familias, las empresas y las instituciones ante todo tipo de riesgos… En particular, el seguro acompaña a las personas desde su nacimiento y su acción abarca situaciones tan dispares como el cuidado de la salud, la reparación de los daños personales derivados de un accidente de tráfico (fallecimiento, secuelas, lesiones temporales y gastos médicos), la organización de un sepelio, el pago de una indemnización por muerte o invalidez, etc.
En resumen, pagamos por una posible materialización de riesgos futuros que ya tendrán, si la desgracia nos llega, su coste cubierto.
¿Por qué es clave la industria aseguradora en la economía y la sociedad?
PRIMERO: Porque expresado en términos de DINERO, su papel como inversor institucional es una palanca en el proceso económico nacional. También de progreso… Reflejado en datos, el seguro destinó 162.450 millones de euros a títulos de deuda pública española y de otros países europeos (Datos a 30 de septiembre de 2022).
SEGUNDO: Porque es un importante motor de negocio… Reflejado en datos, las aseguradoras resuelven cada año 238 millones de percances y trabajan con proveedores repartidos por toda la geografía nacional a los que paga 15.539 millones de euros al año. Ello le hace merecedor del título de generador de prosperidad.
TERCERO: Porque expresado en términos SOCIALES, el Seguro ofrece un alivio a familias e individuos frente a las adversidades que suponen la pérdida de ingresos o de la capacidad de obtenerlos; un alivio que contribuye a reducir las desigualdades y a generar una sociedad más cohesionada… Así pues, la industria aseguradora colabora en el mantenimiento de la capacidad de crecimiento y la sostenibilidad.

¿Quién representa a la industria aseguradora?
Aquí nos vamos a referir muy brevemente a dos representantes de esta industria:
1. UNESPA es la asociación que representa al sector en España y a sus asociados, tanto a nivel nacional como internacional… En datos, representa a una industria que factura al año 62.000 millones de euros, cerca del 5,1% del PIB nacional.
Su misión pasa por:
- Poner voz al seguro trasladando a la sociedad su necesidad para emprender cualquier proyecto y para el progreso social.
- Expresar su posición ante los temas que preocupan a la sociedad.
- Estar presente en todos los grandes debates sociales relacionados con la actividad aseguradora.
Su Memoria Social del Seguro 2022 -y anteriores- las puedes encontrar en su web. Te recomiendo su lectura para hacerte una idea mejor del sector.
2. The Geneva Association es una asociación global de compañías de seguros.
Su misión pasa por atender a la industria de seguros:
- Identificando e investigando las tendencias clave que pueden afectarla en el futuro, principalmente destacando las amenazas previsibles.
- Desarrollando recomendaciones para la industria y para los formuladores de políticas.
- Proporcionando una plataforma a miembros, políticos, académicos, organizaciones multilaterales y no gubernamentales para discutir estas tendencias y recomendaciones.
- Comunicándose con líderes de opinión globales y organizaciones influyentes para resaltar las contribuciones positivas de los seguros, comprender mejor los riesgos y construir economías y sociedades resilientes y prósperas y, por lo tanto, un mundo más sostenible.
¿Qué revelan los informes sobre la industria aseguradora?
Esencialmente, ambas asociaciones ponen de manifiesto el valor que aporta el sector asegurador a la sociedad en distintos ámbitos, y cómo su labor contribuye al bienestar y a la protección de las personas… También plantean el compromiso de la industria aseguradora con el sector público para examinar enfoques complementarios a la protección. Todo ello en un contexto actual que cuenta con dos elementos fundamentales:
Uno. El aumento de la deuda pública que tensiona los sistemas de seguridad social estatales.
Dos. El aumento de las expectativas de los ciudadanos sobre el sector público tras la crisis del COVID-19, y a lo que se le añade una mayor concienciación hacia la protección de la vida, la salud y los ingresos.
Así pues, estamos en terreno fértil para que las aseguradoras sugieran nuevas formas de alianza-participación con el sector público con el objetivo de reducir la desigualdad. Y con este objetivo presentan datos que refuerzan la idea de una desigualdad creciente, datos que puedes encontrar en el informe The role of insurance in mitigating social inequality de agosto de 2020, localizable en la web The Geneva Association.
Aquí solo hacemos un breve resumen de las nuevas desigualdades planteadas…, en este caso…, con foco en las sanitarias, por su gran relevancia para el desarrollo y prosperidad de la población en general.
Estos datos son:
- Las diferencias en la esperanza de vida se han ampliado en los EE. UU. y la población más rica ahora vive entre 10 y 15 años más que la más pobre porque aquellos tienen acceso a los seguros.
- En Inglaterra, en 2017, los hombres de las zonas más desfavorecidas tenían 4,5 veces más probabilidades de morir por una causa evitable que los hombres de las zonas menos desfavorecidas. Las mujeres tenían 3,9 veces más probabilidades.
- Los datos de varios países con respecto a la pandemia del coronavirus sugieren que los estratos económicos más bajos tenían muchas más probabilidades de contraer la enfermedad. También, las tasas de mortalidad fueron significativamente más elevadas para los segmentos de la población con más bajos ingresos, que además, se vieron afectados de manera desproporcionada por la pérdida de ingresos resultado de las cuarentenas y los cierres.
Para finalizar, incluimos el informe Mapfre sobre Inclusión Financiera en Seguros por tratarse de un referente con vocación de participar en debates públicos sobre Seguros y Previsión Social, Macroeconomía, Finanzas y Regulación.
El informe lo puedes localizar aquí y, en lo esencial, aporta una visión inclusiva del seguro, sobre todo en zonas donde su presencia está llamada a mejorar las condiciones generales de vida de la población.
Así, recomienda diferentes acciones que las aseguradoras deberían llevar a cabo, entre otras:
- Comprometerse con el sector público para examinar enfoques complementarios para crear una red de seguridad social.
- Innovar con nuevos productos destinados a las personas especialmente vulnerables a las crisis económicas o que generalmente son ignoradas por el seguro comercial ordinario y por los planes de seguro social que cubren a los empleados del sector formal.
Y para que las medidas tengan efecto, también sugiere que los gobiernos y reguladores creen un marco regulatorio adecuado para fomentar los seguros inclusivos (productos que abarcan desde los microseguros, para los más pobres, hasta nuevos productos y servicios para quienes están en el umbral de la entrada en la clase media y no han sido atendidos por los seguros tradicionales).
Actualización sobre la industria aseguradora: tendencias y cambios
Hace unos días leí en KPMG tendencias sobre los cambios en la industria aseguradora y me sorprendió lo que ahí se decía (y gratamente). Resumo lo más relevante.
Hoy ya dejamos la mentalidad del seguro como gasto -necesario- y pasamos a la mentalidad del seguro como protección.
«Se trata de una nueva cultura aseguradora que apunta a una nueva relación entre cliente y compañía, donde los clientes dejan de ver el seguro como un gasto y entienden la cobertura que les aporta, sobre todo en situaciones que son catastróficas.»
Y, digo yo, esta nueva relación se asemeja a la del estado social, pero desde lo privado, algo que tiene muy buena pinta y que solo es cuestión de tiempo comprobar si es verdad y sus límites (que no nos olvidemos, en un escenario de mercado los marca el dinero y con él, se sirve la desigualdad).
Conclusiones sobre la industria aseguradora
La industria aseguradora es un negocio pujante que parece estar llamado a comprometerse con el sector público para examinar enfoques complementarios a la protección y así tejer esa sólida red de seguridad social en la que todos confiamos… Y lo cierto es que ambos actores tienen mucho que ganar:
- Las aseguradoras, un gran cliente estable además de un protector para la propia industria.
- El Estado, un colaborador comprometido al que puede transferir costes públicos.
Sí… Hablamos de mover mucho, mucho dinero hacia el mercado. Eso en sí mismo no es ni bueno ni malo, siempre y cuando exista dinero que mover, en particular, dinero de las familias…, y no todas lo tienen.
En cuanto a la oferta de productos y la regulación necesaria, el tiempo dirá si esos prometedores seguros inclusivos resultan exitosos para los clientes más vulnerables, o no.
Reflexión final sobre el futuro de la industria aseguradora
Hablamos probablemente de un replanteamiento del estado social, y con ello, de estrechar la colaboración público-privada hasta extremos que aún hoy nos resultan desconocidos, en particular, porque combatir la desigualdad nunca ha sido misión del mercado y poder contar con sus tropas privadas solo parece quedar al alcance del Estado.
Ni bueno. Ni malo. Hay que proponer, actuar, ver y esperar resultados.
10 comentarios en “La Industria Aseguradora: Clave para la Seguridad y el Desarrollo Económico”
La industria aseguradora es pujante en todas partes, y me alegro por ello. Es un sector económico que ayuda al progreso y el bienestar, pero es en los países bajo un modelo de Estado Social (como en Europa) en donde más cómodas viven y más pueden hacer.
Creo que es un modelo que les es favorable porque lo que les genera pérdidas lo pueden derivar al servicio público (pienso en la sanidad, donde creo esto es muy evidente) y encima se ahorra una cantidad ingente de dinero al evitar que se actúe judicialmente contra ellas llegado el caso (sólo hay que ver la cantidad de conflictos judiciales en el modelo de USA, que se apoya fundamentalmente en el terreno privado de la «indemnización»).
En fin, industria aseguradora SI, objetivo de mejorar la eficiencia y de evitar la desigualdad TAMBIEN, y en AMBOs sectores: lo público y lo privado. Porque yo creo que ambos pueden vivir bien, sin pasar penurias, es más, ganando ambos dentro de su propio margen de posibilidades… Ahora bien, hay que negociar desde ahí… Yo creo que el problema parte cuando uno quiere ganarlo todo y el otro asume o normaliza perderlo (y con ello arrastra a muchos individuos más, y con ello, a una parte del sistema social).
Así comienza una mala negociación para lo social y es entonces cuando surgen desde el primer momento los conocidos discursos acerca de la responsabilidad individual, porque una cosa está clara, para ambas partes de la negociación es el individuo el que debe asumir las responsabilidades, ya sea visto como ciudadano o como cliente….. porque para eso es libre (un discurso socio-cultural habitual a modo de moraleja).
Difícil, pero creo es una tarea a abordar siempre desde el convencimiento de obtener Beneficio por ambas partes. Y cuanto más mejor.
No nos engañemos, vivimos en un mundo guiado por el dinero y el mercado como forma «natural» de moverlo. Aqui la industria aseguradora juega un papel fundamental porque produce seguridad para el consumo individual. Y la Seguridad es un fundamento de la Libertad.
Comparto con comentarios anteriores que el objetivo social es lograr que los ámbitos público y privado convivan y «se ayuden» para beneficio de ambos… Pero no es tarea nada fácil por la propia naturaleza de cada terreno.
Gracias por este artículo.
Ya lo comenté en otro caso, creo que el 6. Ahí comentaba que no veía muy claro el futuro de la colaboración público privada más allá de cuándo usar cada ámbito para descargarse de servicios (sobre todo para no perjudicar al Negocio cuando puede ganar más dinero). Para mi la convivencia en realidad pasa por dejar a cada sector «lidiando» en su terreno, el privado, del lado de ganar dinero cuando mejor puede hacerlo (que es cuando tenemos menos probabilidad de enfermedades graves), y el público del lado de la satisfacción de las necesidades básicas cuando es el único que queda para hacerlo porque el mercado ya se fué.
Dicho así suena muy poco a sectores en convivencia, pero lo cierto es que la convivencia, creo yo, la da la «separación de vidas», una vida para el negocio y la otra para la necesidad. La primera pensada en «ganar dinero» en el mundo privado y la segunda en gastar el dinero de las «arcas públicas». Otra cosa es que la primera deba de ingresar en la segunda, esa sí podría ser la colaboración público-privada.
Gracias de nuevo por hacernos pensar.
Seguridad y Libertad van de la mano, pero también Seguridad e igualdad. El primer par es el más cercano al Mercado por lo obvio, el mercado nació en ese contexto de libertad y ahí se afianza, forma parte de nuestro bagaje cultural. En cambio el segundo par va ligado a lo público por ese mismo bagaje cultural.
Habría que ver si es posible unir Mercado e Igualdad de alguna manera más allá del dinero en lugar de sólo buscar en el mercado una exclusa para reducir la desigualdad. Creo que esto es importante para reubicar al dinero y evitar su excesiva preponderancia. No se trata de que el dinero sea malo. No. NI mucho menos. Se trata de que cada cual lo utilicemos teniendo la Igualdad garantizada. Y esa igualdad la puede proveer lo público (hoy es así) pero ¿por qué no también el mercado? por ejemplo, en materia de seguros privados sanitarios ¿por qué no todos podemos acceder a un seguro en igualdad? por ejemplo, ancianos, lesionados previamente no pueden hacerlo ¿por qué no pueden asumir ellos esos riesgos y de esta forma tratarnos con igualdad?
Gracias por la reflexión.
En fin, aquí lo más importante a mi juicio es ver cómo el sector privado asegurador y lo público, desde sus diferentes modos y actuaciones, están llamados a mejorar la seguridad de las personas. Los motivos son lo menos importante -uno por dinero y el otro por una cuestión de estado-. Lo importante es mejorar.
A mi juicio hay que plantear el escenario desde el punto de vista de la persona-ciudadano para darse cuenta de que en este escenario la seguridad tiende a ir en aumento, desde la básica proporcionada por el estado, a la suplementaria proporcionado por lo privado. El mercado viene por aquí, y desde luego el campo es muy amplio porque el movimiento del dinero lo hace posible.
Yo me quedo con la repuesta a la pregunta: ¿El mercado asegurador puede sugerir nuevas alianza-participación con el sector público con el objetivo de reducir la desigualdad y reforzar la protección?
Parece que si cuando de lo que se trata es de mover mucho dinero hacia el mercado, que de esta manera se ve comprometido con “lo público” para examinar enfoques complementarios a la protección y así tejer una sólida red de seguridad social… Y, en principio, lo privado y lo publico tienen mucho que ganar al alcanzar un acuerdo: el primero un «gran cliente y protector para la propia industria», y el segundo un «colaborador comprometido al que puede transferir costes públicos».
Así pues, quizás no está tan lejano el día en que lo privado-público sean UNO para beneficiar al ciudadano. Probablemente lo único a fijar sea que lo público tenga el encargo de establecer los marcos y límites de actuación, y ello para perseverar en la igualdad entre personas-ciudadanos.
Como acabo de comentar en la entrada…..Crecer cuando el Mercado te expulsa de su lado…. La industria aseguradora decide y elige a quién cubre, al fin y al cabo está aquí para ganar dinero, eso sí, apoyando financieramente a las personas en caso de contingencia en la materia de que se trate (sanidad, decesos, accidentes…). Digamos que ese es el punto de conexión entre la libertad de mercado y la del individuo. Pero es paradógico apelar a la libertad de las personas cuando esta libertad se enfrenta a la de las aseguradoras. Ganan evidentemente las segundas. No están creadas para satisfacer la libertad del individuo -a pesar de estar en su discurso-, están para satisfacer las ganancias de la empresa que les da sentido. Los individuos no pasan de ser meros clientes.
Creo que no hay que sorprenderse por ello, es la realidad en la que vivimos y, en general, con bienestar.
Yo creo que la cuestión de fondo reside en la convivencia aseguradoras privadas con «lo púbico» y en delimitar muy bien las responsabilidades, porque toda responsabiiidad tiene su responsable.
Espero haber sido caro.
La industria aseguradora responde a lo mismo que el resto de industrias: al dinero. Otra cosa es que sea una industria que tenga relaciones positivas con su entorno, que lo tiene, por ejemplo, como palanca de financiación ante adversidades.
Yo creo que hoy todos pensamos en los seguros como esos lugares a los que acudiremos excepcionamente y en donde vamos a ser atendidos en caso de desgracia, cosa que nos negamos a sumir solos y sin apoyo financiero… Dicho de otra manera, en realidad los seguros son aquellos lugares a los que aspiramos a no acercarnos nunca, porque eso querrá decir que nos va objetivamente bien
Así pues, la industria aseguradora está aquí para quedarse (y cada vez más dentro), cubre un espacio de negocio muy importante , con mucho dinero en juego, y también cubre una parte de las necesidades personales-vitales más relevantes. Esta dualidad, en principio para mí, es lo que la hace imprescindible en la sociedad en la que vivimos. Su lugar ya lo tienen ganado,
El sectorasegurador, en la medida en la que hace que el acceso al dinero o los servicios sea más fáil tras una adversidad, tiene su papel en la sociedad en la que vivimos. Es un gran negocio con el que algunos ganan mucho dinero Si, pero tambien es ese lugar al que acudimos cuando algo nos va mal.
Se ha hablado mucho antes de Seguridad y Libertad y sí, parece que la una es a costa de la otra pero a mi juicio «en el equilibrio está a virtud» y una y otra deben «hablarse» para alzanzar ese espacio de equlibrio -que es un espacio de vida-, espacio que a veces pasa por el mercado y otras veces simplemente por la precaución sin dejarse doblegar por la imposición.
La industtria financiera es una consecuencia del capitalismo. Hay que proteger las cosas que nos aportan valor y de eso se encarga este sector. La industria del seguro está presente y es necearia en nuestra vida, no se puede obviar, sino trabajar con ella para seguir manteniendo «las cosas en su sitio» y una calidad de vida razonable.