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La asistencia sanitaria pública a ojos de los interesados. Las partes interesadas. III.a) Los Poderes: Los Financiadores y pagadores.

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enero 2024

Primero definamos…

  • Los financiadores somos los ciudadanos que pagamos los servicios públicos por la “vía del impuesto” como participantes que somos de/en un Estado social en el que aspiramos a ser tratados con igualdad.
  • Por otro lado, los pagadores pueden verse -fundamentalmente- como aquéllos obligados a pagar al sistema sanitario público por el uso de sus servicios. Todo ello conforme a la legislación vigente art83 Ley General de Sanidad (a modo ejemplo, pensemos en seguros obligatorios tan comunes como el de conducir vehículos a motor, los deportivos etc…, seguros que cubren sus respectivos accidentes, también en el medio público).

Dicho de una manera muy visual, los financiadores mantenemos la “hucha” para el gasto corriente y los pagadores pasan por la “caja” excepcional del servicio. Los primeros respaldamos con nuestros impuestos los presupuestos de gasto público y los segundos responde(n-mos) a “título particular” -vía aseguradoras, normalmente- del coste privado excepcional que “recae sobre las espaldas” de lo público (porque éste asiste sanitariamente a la persona involucrada en el problema de salud sobrevenido, normalmente un accidente).

Pero en resumen. Ambos aportamos dinero a la asistencia sanitaria pública.

En La financiación de la sanidad explicada: Fuentes de ingresos encontrarás  más información sobre la financiación de la sanidad. Te recomiendo lo leas.

Pues bien. Ahora digamos lo obvio…

… La financiación es un elemento crucial para garantizar que las personas puedan acceder a los servicios sanitarios públicos que necesitan en igualdad.

Tras lo obvio, lo que verdaderamente hay…

…Y son las muchas formas diferentes de financiar el sistema sanitario, ya sea público o privado; aunque todas cuentan con al menos dos elementos básicos:

  1. Unas fuentes de financiación e ingresos que tratan de reunir fondos de las personas para pagar las necesidades de atención sanitaria. Esto puede hacerse a través de las contribuciones del gobierno, los impuestos, las contribuciones del seguro social, las contribuciones del seguro privado o las contribuciones filantrópicas. También incluye los pagos directos de bolsillo de las personas que pagan el tratamiento cuando lo necesitan.
  2. Unos modelos de pago a proveedores consecuencia lógica de los servicios sanitarios prestados. Estos pagos pueden hacerse a través de una variedad de modelos: capitación, financiación en bloque, financiación de línea, pago por servicio, pagos basados en casos, o una mezcla de algunos o todos. Puede incluir incentivos para mejorar el rendimiento o condicionarlos a la consecución de resultados previamente acordados…

Pero, concretemos lo que es un modelo de pago a proveedores.

Aquí nos apoyamos en Explicación de la financiación de la sanidad: Fuentes de ingresos | Economics By Design y Explicación de la financiación sanitaria: Modelos de pago a proveedores | Economics By Design

Pues bien, el modelo de pago a proveedores es el modo de transferir el dinero desde un financiador-pagador de la asistencia sanitaria a un proveedor de la misma como compensación justa y sostenible por los costes a los que se enfrenta éste  por la prestación de programas de salud de la población, la atención al paciente y los tratamientos del mismo.

Los mecanismos de pago a los proveedores garantizan que los fondos fluyan desde su origen hasta su destino de forma rápida, eficiente y justa, y permiten a los proveedores hacer frente a sus costes y prestar servicios seguros y eficaces sin retrasos ni interrupciones.

Dicho todo lo anterior, la pregunta es:

¿Y podemos quedarnos sólo con la sanidad pública o con una financiación pública?

La respuesta es, siendo realistas, NO, entre otras, por las siguientes razones -todas ellas fundamentadas en la seguridad que atribuimos a la pertenencia a un sistema social-:

  1. Porque el coste de la asistencia sanitaria aumenta constantemente a medida que la población crece y la esperanza de vida aumenta, además de que se disponen de nuevos tratamientos y aumentan las expectativas de los usuarios. En estas condiciones, a los gobiernos se les complica estar a la altura de las necesidades de financiación de los sistemas sanitarios.
  2. Por una recesión económica, lo cual supone que los ingresos públicos disminuyen. Esto puede dificultar que los sistemas sanitarios mantengan su nivel de financiación gubernamental ya que ésta tiene que competir con otras prioridades de gasto público.
  3. Por la inestabilidad política, lo cual puede hacer que se recorten los fondos destinados a la sanidad o se reorienten a otros ámbitos. Esto puede dificultar el buen funcionamiento de los sistemas sanitarios.

¿y cuáles son los beneficios potenciales de un sistema público-privado de financiación sanitaria?

 Los sistemas de financiación sanitaria mixtos, que combinan fuentes de financiación privadas y públicas –o sea sanidad pública y privada-, podría maximizar los ingresos para apoyar un sistema de atención integrada, y el flujo de fondos a través del sistema debería estudiarse detenidamente para alcanzar los objetivos de salud de la población e integración de sistemas.

La puesta en común, la asignación de recursos, las estrategias de compra y los mecanismos de pago a los proveedores son palancas importantes para garantizar que los recursos lleguen a la parte correcta del sistema de forma rápida y eficaz

EN RESUMEN.

Los elementos principales de interés del lado de los financiadores-pagadores pueden resumirse en:

–      Velar por el Interés de pagar “lo justo” bajo la garantía de realización de un servicio sanitario óptimo. O lo que es lo mismo, participar en el pago de un servicio que objetivamente se lo merece.

Y aquí se nos abre una nueva dimensión que tiene que ver con la calidad del servicio público recibido, en particular, podemos hablar de las tan denostadas listas de espera –que todos padecemos- y con ello entrar al debate de si son fruto de, entre otros, la falta de financiación, o de la falta de personal adecuado, o del cambio demográfico y la consecuente sobrecarga asistencial, o de una falta de interés político manifestado en mantener lo público en favor de lo privado… O de todo ello en conjunto… Cuestiones todas en las que no entramos aquí por su amplitud y complejidad.

–      Mejorar en el conocimiento de los procesos asistenciales que resultan más costosos con el fin último de optimizarlos y así reducir su coste sin rebajar calidad.

–      Equilibrar la influencia del pagador, ello, con el fin de negociar acuerdos-convenios beneficiosos para todas las partes, ya sea en el precio, en el nivel de la atención sanitaria etc…

 

 

 

 

2 comentarios en “La asistencia sanitaria pública a ojos de los interesados. Las partes interesadas. III.a) Los Poderes: Los Financiadores y pagadores.”

  1. A mi me ha quedado claro que lo público paga a lo privado (vía conciertos) y lo privado a lo público (a través de los seguros contraidos por el cliente en caso de accidente por causas privadas: automocion, viajes, deporte etc…). Donde tengo más dudas es en el poder que ejerce lo público sobre lo privado y viceversa, y eso porque el dinero va en ambos sentidos y éste siempre da poder en cualquier negociación.
    Me imagino que lo público puja por conciertos más ajustados a su presupuesto y lo privado puja por pagar menos utilizando la asistencia sanitaria pública porque en otro caso siempre podrían recurrir a la suya privada y no lo hacen (me imagino que porque son temas relacionados con accidentes y la gravedad en estos casos justifica la derivación a lo público y, así, un ahorro para lo privado… porque, digo yo, en los convenios saldrán favorecidos frente al precio/coste público real, diferencia que pagamos entre todos nosotros).
    Seguiré leyendo y comentando.

  2. Todos procuramos pagar lo menos posible en cualquier ámbito de nuestra vida, o al menos, pagar sólo lo que consideramos es justo por un servicio prestado, da igual que sea público (vía financiación) o privado (vía seguro o pago desde el propio bolsillo).
    Pues bien, creo que todos desconocemos, concreta e individuamente, lo que pagamos por a la sanidad pública anualmente. Tampoco sabermos lo que «lo público» se gasta en uno mimo por hacer uso de su sanidad. Creo que darnos esta informacion -que para eso están las máquinas- mejoraría la transparencia ante los ciudadanos y así podríamos hablar con datos ciertos sobre si gastamos individuamente mucho o poco, o sobre si pagamos de menos o de más comparado con otra persona u otro modelo (por ejemplo respecto a lo privado).
    Creo que los datos individualizados y confrontados a los globales ayudan a entender las cosas. Nos dicen si pagamos más de lo que gastamos y si eso cubre las necesidades de todos, o dicen si gastamos de más y tenemos que hacer, o re-hacer, pagos, para mantener el sistema púbico.
    Creo que los número ayudan aquí a crear escenarios y a ver las cosas tal y como son, sin adornos ni alarmismos.

    A mi juicio -copiando el slogan de esta plataforma- la clave está, primero en Saber para, ya desde ahí, Pedir, y al menos poder decidir uno mismo partiendo del conocimiento necesario.
    Sólo conociendo los datos y las alternativas que existen podremos decidir. Lo primero es cosa de la administración y lo segundo de los politicos. Con los dos, transparenciay democracia quedan salvaguardados.

    Gracias por el artículo y poder compartir

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