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La asistencia sanitaria pública a ojos de los interesados. 0. INTRODUCCION

En PUBLICACIONES se muestran los productos de las Iniciativas llevadas a cabo en esta plataforma.

noviembre 2023

Aquí comienza una serie de entradas –en total ocho, incluyendo ésta- que son el resultado del trabajo realizado por personas colaboradoras para dar contenido a la Iniciativa propuesta con el mismo nombre en la sección correspondiente -ver >Iniciativas-.

Pues bien… Vamos a empezar esta serie de entradas definiendo los términos esenciales: Asistencia sanitaria y Partes interesadas (o Interesados). Inmediatamente después haremos un esbozo de los dos modelos sanitarios principales que existen en el mundo desarrollado, y ya a partir de aquí, y a lo largo de cuatro entradas más, nos centraremos en el Sistema Sanitario público español, en concreto, en la asistencia sanitaria y en los intereses en juego. Entrada tituladas:

  • I Introducción. ¿Necesitamos de una asistencia sanitaria pública en España?
  • II Las partes interesadas. Introducción
  • III Las partes interesadas.  Las Personas.
  • IV Las partes interesadas. Los Poderes.
  • V CONCLUSIONES.

El objetivo principal de esta serie es identificar “los mimbres que trenzan” nuestro modelo de asistencia sanitaria y, con ello, determinar cuáles son los principales implicados e intereses involucrados que, en conjunto, lo justifican y mantienen… O visto desde el lado negativo, lo penalizan y combaten.

Además, trataremos de entender cómo interactúan entre sí estos intereses para dar satisfacción: 1) a la exigencia político-ciudadana de protección de la salud y 2) al interés puramente privado, o de mercado, sustentado en el dinero… Ambos motores esenciales que dirigen nuestro sistema social.

Y todo ello lo haremos sin entrar en tecnicismos, siempre intentando recurrir al lado más práctico y cercano que todos podamos entender porque lo vivimos o lo vemos muy de cerca. Por tanto, no se trata de un ensayo técnico especializado, sino más bien de uno pragmático y a “pie de calle” que busca explotar la vía más sensitiva de la persona en lo que se refiere a su propio bienestar.

Comenzamos pues…

Definiendo la ASISTENCIA SANITARIA.

La asistencia sanitaria consiste en la prestación de los servicios médicos y farmacéuticos necesarios para conservar o restablecer la salud de la persona, así como su aptitud para el trabajo. Y esto segundo es importante porque el trabajo es un derecho y un deber de todo individuo (art 35 de la Constitución) el cual queda enraizado en su libertad, ya sea para su promoción como persona o para la satisfacción material de sus necesidades e intereses -y los de su familia-.

Antes de continuar, aclarar que la Asistencia Sanitaria se distingue de la Salud Pública en tanto esta última es la disciplina médica encargada del estudio de las formas de protección, sustentación y mejora de la salud de las poblaciones humanas, disciplina que se dedica tanto a las labores de higiene y prevención de enfermedades, como a su control y erradicación… Del otro lado, la Asistencia Sanitaria se encarna en el individuo que requiere de sus servicios y, básicamente, comprende las asistencias médicas de atención, diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades y otros trastornos de la salud… Como ejemplo, y reflejo práctico de ambos aspectos, tenemos la reciente covid19, asunto de salud pública en tanto enfermedad de transmisión comunitaria, pero también asunto de atención individual en tanto remite a la asistencia prestada a los pacientes concretos afectados.

Planteado así, queda claro que en materia de salud transitamos desde un plano general (la salud pública) hasta un plano particular (la asistencia sanitaria). O quizás sea al contario, que transitamos desde el plano de la salud individual al de la salud general/social… Pero más allá de la dirección del tránsito, lo único realmente cierto es que ambos planos están interconectados y se retroalimentan, de manera que la salud pública queda encarnada en el individuo-enfermo a través de la asistencia sanitaria prestada.

Definiendo PARTES INTERESADAS

Aquí nos encontramos al individuo o grupo de individuos que tienen interés(es) en la Asistencia sanitaria pública, ya sea porque pueden influir en sus decisiones, porque pueden configurar su política o porque pueden crear un entorno que responda mejor a sus necesidades e intereses (tanto intereses públicos generales, como los suyos privados propios).

En capítulos II a  IV se concretan las partes interesadas que consideramos más relevantes, junto con sus intereses generales en juego, es decir, planteamos la asistencia sanitaria pública a ojos de sus (principales) interesados… Pero no se trata de un abordaje técnico, sino de una aproximación al entendimiento del mundo de la asistencia sanitaria a través de sus actores más influyentes o visibles. Un entendimiento para TODOS.

Antes de continuar, conviene partir con una visión de la Asistencia sanitaria como constructo social.

En primer lugar, decir que la asistencia sanitaria -Sanidad en general- es un producto histórico-cultural de las sociedades en las que se desarrolla y que en ella se expresan (y laten) los valores predominantes en las mismas. Así, podemos hablar de dos construcciones principales en el mundo:  Por un lado la expresada por a) el Estado SOCIAL, representado principalmente en los estados de la Unión europea. Por otro lado, la expresada por b) el Estado LIBERAL, y cuyo más claro exponente son los USA… A éstos añadimos un plano global que viene liderado por c) la DECLARACION UNIVERSAL de Derechos Humanos.

Pues bien.

  1. El Estado social europeo desarrollado tras la II Guerra Mundial es en donde la sanidad pública se configura como MANDATO constitucional para los poderes públicos, a los que se les asigna la tarea de dotar a la ciudadanía de un sistema sanitario integral. También se trata de un DERECHO de los mismos ciudadanos a los que el Estado (social) se compromete a proporcionar la asistencia y las prestaciones sanitarias necesarias para el mantenimiento de su salud.
  2. Si nos planteamos el modelo liberal estadounidenses, aquí los únicos derechos de la persona, son los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la búsqueda de la felicidad. Derechos que no imponen obligaciones a los demás, más allá de la obligación de dejar vivir en paz a cada persona. Así, el sistema garantiza que cada cual tenga la libertad de trabajar para conseguir lo que quiera; pero no garantiza recibir lo que quiere de otra persona sin trabajar para conseguirlo, porque ello implicaría esclavizarlaEn otras palabras, en este sistema cada persona tiene el derecho a actuar y a quedarse con los frutos de sus acciones y con los productos que fabrica o a comerciar con ellos si lo desea. Pero no tiene el derecho a los frutos de las acciones o a los productos de otras personas, salvo si ellas acceden voluntariamente a dárselos (lo cual ya nos introduce en el mundo de la CARIDAD). Según este modelo liberal, si cualquier persona tuviera derecho a recibir la asistencia sanitaria proporcionada por un grupo concreto de personas sin pagarla con su propio trabajo y sus propios esfuerzos, entonces se esclavizaría a esos proveedores, se destrozaría el bien o el servicio y se terminaría privando de él a los consumidores a los que se supone aquéllos están ayudando en tanto proveedores que son.
  3. Finalmente, y en el plano global, el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 establece que «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.»

Así pues, la Declaración Universal hace referencia a la salud y a la asistencia médica, ambas expresiones del derecho humano a aspirar -y lograr- un nivel de vida adecuado en (su) sociedad.

Pero ¡Centrémosnos!  En España vivimos en un modelo social, así que nos remitiremos a él.

Sobre el SISTEMA SANITARIO español

El SISTEMA SANITARIO español, en tanto conjunto de entidades y organismos sociales encargados de la producción de servicios sanitarios cuyo objetivo directo es la mejora o protección de la salud, es un sistema mixto donde conviven el Sistema Nacional de Salud pública (SNS) y una extensa red privada.

Según el Ministerio de Sanidad, el número de personas que disfrutan de la asistencia sanitaria pública en España se eleva a 47 millones. Además, existen seguros médicos privados. Todo ello proporciona una red de atención sanitaria que se extiende a prácticamente la totalidad de la población.

Para conocer los datos que publica el Sistema de Información Sanitaria basta con acceder al portal estadístico del Ministerio de Sanidad >Sanidad en datos.

Bien. Ahora hagámonos la siguiente pregunta: ¿Necesitamos de una asistencia sanitaria pública en España?

Con esta pregunta intentamos discernir las condiciones reales-existenciales que sustentan y justifican nuestro modelo… Porque estaremos todos de acuerdo que un modelo público no existiría de no proporcionar beneficios a la sociedad en la que se inserta, o al menos, proporcionar más beneficios que perjuicios.

Bien, pues para empezar, el Derecho a la protección de la salud queda recogido en el artículo 43 de nuestra Constitución y se concreta en la Ley General de Sanidad (Ley 14/1986), que establece su financiación pública, su universalidad y su gratuidad, además de su descentralización autonómica y su integración en el Sistema Nacional de Salud (en adelante SNS).

En definitiva, en España las personas gozan del derecho a una atención sanitaria de calidad en condiciones de igualdad y le corresponde al Ministerio de Sanidad la propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de asistencia sanitaria, quedando bajo la competencia de las comunidades autónomas -en adelante CCAA- los sistemas de sanidad territoriales.

En cuanto al modelo establecido, y por resumir, el SNS se configura como el conjunto coordinado de los Servicios de Salud de la Administración del Estado y de los Servicios de Salud de las CCAA, conjunto que integra todas las funciones y prestaciones sanitarias que, de acuerdo con la Ley, son responsabilidad de los poderes públicos.

Respecto a la distribución de competencias en materia de sanidad,  corresponden al Estado las siguientes:

  • El establecimiento de normas que fijen las condiciones y requisitos mínimos, de manera que así se procure una igualación básica de condiciones en el funcionamiento de los servicios sanitarios públicos.
    • La Sanidad exterior y las relaciones y acuerdos sanitarios internacionales. En concreto: las actividades de vigilancia y control de los posibles riesgos para la salud derivados de la importación, exportación o tránsito de mercancías y del tráfico internacional de viajeros. Además, mediante  relaciones y acuerdos sanitarios, España colabora con otros países en áreas que comprenden desde el control epidemiológico hasta la investigación biomédica.
        • La legislación y autorización de medicamentos y productos sanitarios, entre otros, de los productos farmacéuticos. También competencias en la evaluación, autorización y registro de medicamentos de uso humano y veterinario, así como de productos sanitarios. Y por supuesto, competencias en decisiones sobre la financiación pública y fijación del precio de los medicamentos y productos sanitarios.

Por otro lado, las CCAA tienen competencias en materia sanitaria al amparo de las previsiones constitucionales y de sus respectivos Estatutos de Autonomía. Así, entre otras, ejercen competencias tanto en la Planificación sanitaria como en la Salud pública, y en particular, en la  Asistencia sanitaria. Aquí, cada una de las CCAA cuenta con un Servicio de Salud, que es la estructura administrativa y de gestión que integra todos los centros, servicios y establecimientos de la propia Comunidad, Diputaciones, Ayuntamientos y cualesquiera otras administraciones territoriales intracomunitarias.

La experiencia reciente de la covid19 nos acerca al entendimiento y la necesidad de estas competencias estatales-territoriales.

En resumen: Nuestra Constitución, la legislación, y el modelo político-institucional vigentes, establecen la existencia indiscutible de la Sanidad Pública en España.

Pero más allá de la normativa que nos hemos dado como ciudadanos…

…Podemos hacer un ejercicio de cálculo muy elemental para llegar a la conclusión de que, el nuestro, es un sistema en sí mismo necesario y que se fundamenta en procurar la igualdad entre las personas en lo referente a las condiciones de calidad/nivel de vida. Ese es su mayor virtud social y guarda relación con el ya anteriormente citado artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (le repetimos:Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.» )

Apoyémonos en datos que justifican la necesidad aludida:

  • En primer lugar, y para establecer un marco general de valoración, la encuesta de presupuestos familiares del Instituto nacional de estadística (en adelante INE) para el año 2022 muestra que el gasto medio anual por persona es casi 12.780 euros -con notables diferencias entre CCAA-, siendo más del 85% de ese gasto destinado a: vivienda, artículos para el hogar, alimentos, transporte, ropa-calzado, enseñanza, ocio, comunicaciones, restaurantes y hoteles… Apenas un 4% para sanidad.

Estos datos dan idea del gasto que le supone a una persona mantenerse en un nivel de calidad de vida medio en España. De esta manera, la igualdad la podemos plantear en un terreno práctico y fácilmente entendible para todos… ¡Basta por compararnos por ahí, porque a fin de cuentas se trata del gasto medio de vida!.

  • Continuar diciendo que, según datos del mismo INE, nuestro país cuenta con más de 2.750.000 parados en el segundo trimestre de 2023, triplicando la tasa de paro de USA y doblando la de la UE27, es decir, aún estamos lejos del pleno empleo, de ese pleno empleo que al menos pueda garantizar una básica igualdad material entre personas -esa mínima que da el salario mínimo-, y que con ello, llegado el caso -y si ese salario mínimo da para ello-, cualquier individuo se pueda pagar en el Mercado su propio servicio sanitario (y los de su familia).
  • Por otro lado, y según la última encuesta de estructura salarial publicada por el INE con datos del 2021 -y disponible en su portal-, el 17,53% de los trabajadores cobraban un salario igual o inferior al SMI, o sea, un máximo 13.370,00 euros anuales. Eso da cuenta de alrededor de dos millones y medio de trabajadores que cuentan apenas con seiscientos euros al año para elevar su nivel de vida respecto de la media.
  • Además, los datos publicados por el Ministerio de Inclusión -y disponibles en su web- muestran que a 1 de septiembre del 2023 existen 2.155.347 pensiones con complemento a mínimos, es decir, poco más de dos millones de pensionistas a los que hay que complementar su pensión para que alcance el mínimo establecido por ley, mínimo que, a modo de ejemplo, para pensionista con cónyuge a cargo es de 13.527 euros anuales y sin cónyuge de 10.963 euros. En resumen, malamente cubren el gasto medio por persona.
  • Para finalizar, destacar un hecho relevante ya puesto de manifiesto en 2021 por actores muy próximos al sector asegurador… Y de lo que se habla muy poco… Aquí nos basamos en datos extraídos de una noticia de Confilegal haciéndose eco de lo dicho por el presidente del Colegio Profesional de Mediadores de Seguros de Alicante ¿2,6 millones de personas excluidas de seguros de vida, médicos, de accidentes o de otro tipo? Parece que sí – Confilegal … Pues bien, el hecho es que el volumen de exclusiones en contratos de seguros vinculados a cuestiones de salud, ya se aproximaba por esas fechas a los dos millones de personas, este es el caso, entre otros, de las personas con enfermedades o lesiones pre-existentes… Es decir, que un número considerable de personas tienen “vedada” la sanidad privada y sólo pueden acceder a la pública… No se trata de una cuestión de libre elección, sino de pura obligación.

    Pues bien, En las Memorias del Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones  hay información sobre todo tipo de reclamaciones, en particular, las relacionadas con las exclusiones practicadas.

    En resumen

    Que la realidad de los datos viene a decirnos que al menos el 10% de la población española requiere necesariamente de la sanidad pública para poder disfrutar de una calidad de vida media. En contraste, y como indica UNESPA en su Memoria social del Seguro de 2022, el 25% de la población cuenta con un seguro médico privado y que es adicional al servicio de la sanidad pública, porque éste le tenemos casi todos… Es decir, que de no existir la sanidad pública, el caldo de cultivo para la desigualdad más elemental (como lo es en la salud) estaría servido.

Continuaremos con el capitulo I.

3 comentarios en “La asistencia sanitaria pública a ojos de los interesados. 0. INTRODUCCION”

  1. Muy interesante saber cuáles son los principales implicados e intereses involucrados en la asistencia sanitaria pública. Me leeré atentamente toda la serie.

    Desde luego, antes de nada solo decir lo afortunados que somos por tener una sanidad pública que, eso sí, será peor o mejor, pero al menos existe y podemos recurrir todos a ella cuando nos vienen mal dadas.

    Continuaré

  2. Ante la pregunta ¿Necesitamos de una asistencia sanitaria pública en España? Decir que necesidad es un término relativo y seguro que hay muchas opiniones.

    LA MIA, Creo que esta es una pregunta a la que todos deberíamos de responder y ser oidos por nuestros gobernantes (por ejemplo, en una consulta popular) . Y si la mayoría decimos que NO hay necesidad, el modelo a fomentar debería de ser el privado y la beneficencia (como en USA, con base, eso sí, en el trabajo para todos y luego pensiones privadas).
    Si pensamos que SI hay necesidad, el modelo debería primar lo público y simplemente establecer colaboraciones con lo privado en beneficio, ante todo, de lo público… Pero estamos en un tercer escenario de convivencia público-privado que complica mucho el modelo, porque a la postre se trata de que lo más grave recae en lo público y lo de menor importancia -y más rentable- en lo privado.

    No nos engañemo. Esto va de negocio y de llevar el capital público al terreno de lo privado -vivimos en el territorio del capitalismo de mercado, eso no se nos debe olvidar- .
    Me imagino que en próximas entradas esto se verá más claro, sobre todo en la del poder de Mercado. Para mí aquí está la clave, no necesariamente para mal, pero sí que es cieto que es un poder de desestabilización social.

    Gracias por la reflexión.

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